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La muestra "Hungría en el año mil" narra la fundación de este país centroeuropeo

El tejido de la historia de los países que forman Europa está creado por complejas tramas de invasiones, rivalidades, adaptaciones, mestizajes y alianzas. Una exposición en el Museo de Antropología nos muestra la fundación de una nación centroeuropea,
Hungría, por un pueblo nómada de origen oriental.

Madrid. JULIA FERNANDEZ
A finales del siglo pasado, Hungría celebraba el aniversario de los mil años de la conquista y ocupación de sus actuales territorios por los magiares, originarios de la estepa siberiana y pertenecientes a la comunidad de pueblos ugrofineses. Desde su llegada y durante medio siglo iniciarán incursiones y saqueos en la Europa meridional y occidental, llegando incluso en el año 942 a la Península Ibérica. La derrota ante el imperio bizantino en el 970 marca el inicio de su transformación en un pueblo sedentario, cristiano y adaptado a la cultura de los pueblos europeos. Este largo proceso de reconversión de su estructura social convivió con la pervivencia de las huellas rituales, artísticas y culturales de su origen oriental.

La muestra "Hungría en el año mil" que estos días ha inaugurado el Museo de Antropología en Madrid nos habla –a través de más de ochocientas piezas- de una sociedad de fuertes creencias, de su mundo religioso, sobre la guerra, el arte y sobre su vida cotidiana.

Vivir en movimiento

Los húngaros fueron especialistas en el difícil arte de vivir en movimiento, siguiendo los pastos con sus rebaños y manadas y dominando las habilidades especiales que estas actividades exigían. La yurta, una tienda circular de fieltro con estructura reticular de listones de madera que podía ser montada y desmontada en media hora era su vivienda y uno de los objetos más impactantes que ofrece esta muestra.

Espadas, sables, como el famoso sable de Viena, arcos, lanzas, collares, adornos, sillas escuestres, vestimentas, piezas pertenecientes a los ritos funerarios, objetos de orfebrería y alfarería, una vivienda semi-enterrada...son los objetos símbolo que –como afirmaba el ministro húngaro József Hámori, en la inauguración- "muestran los cien años durante los cuales se formó la nación cristiana húngara y la evolución de su cultura".

La exposición, exhibida anteriormente en Finlandia, Francia e Italia, se enmarca dentro del marco del Convenio de Cooperación Cultural, Educativa y Científica firmada por los gobiernos de España y Hungría para los años 1997-1999. En la presentación, el ministro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy, calificaba la muestra como un acontecimiento cultural único en nuestro país ya que "nos da pie para congratularnos no sólo de que Hungría haya recorrido ya tan larga historia como nación, sino de que lo haya hecho precisamente como nación europea y como parte irrenunciable de esa Europa que ahora españoles y húngaros, junto a otros socios, tenemos el deber de construir".

 

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