Al final de la mirada, primera novela de Alfonso Fernández Burgos
Capricho 43. "El sueño de la razón produce monstruos"
Capricho 16. "Dios la perdone: Y era su madre"
Monstruos de lo humano
Objeto de las más variadas interpretaciones, la serie los Caprichos y los Sueños de Francisco de Goya, vuelven a desafiar desde las paredes del Museo del Prado –y desde el reino
de la imaginación y del arte- la falsedad e ignorancia de una sociedad marcada por los prejuicios.

Madrid. JULIA FERNANDEZ
El año de 1799 es uno de los momentos claves en la vida y la obra de Francisco de Goya. Además de ser nombrado primer pintor de cámara, gozar de un creciente prestigio como retratista e inaugurarse la ermita de San Antonio de la Florida que él había decorado, el 6 de febrero se publicó en el Diario de Madrid el anuncio de puesta a la venta de las ochenta estampas que forman los Caprichos.

La base de muchas de las imágenes reflejadas en la serie se encontraban en los Sueños, dibujos realizados a pluma con un estilo lineal muy preciso, que fueron transferidos al cobre, sirviendo sus líneas de referencia para el posterior grabado al aguafuerte.

"Del Sueño al Capricho. Génesis de una serie de estampas" es la primera de las dos muestras de dibujos y estampas de Francisco de Goya con que el Museo Nacional del Prado conmemora el bicentenario de la publicación de sus Caprichos.

Articulada en torno a los grandes temas satíricos característicos de la serie: la brujería, el matrimonio, el cortejo, la prostitución, la ignorancia, los vicios, etc.., la muestra recoge 26 dibujos, realizados en 1797, y 23 estampas de la primera edición de los Caprichos que se corresponden con los anteriores. Los dibujos son propiedad del Museo del Prado desde 1886 y no se habían expuesto desde 1920; las estampas pertenecen a la Calcografía Nacional y en ellas, su anónimo primer propietario ha dejado escrito, junto a los títulos y las reflexiones del propio Goya, un comentario que facilita su interpretación.

La muestra incluye un ejemplar encuadernado de la primera edición de los Caprichos y, por vez primera expuesto de forma íntegra, la "Explicación de los Caprichos de Goya escrita de propia mano".

Materia para el ridículo

El pintor utilizó el grabado –inventado en el siglo XV y único medio en el siglo XVIII para divulgar la obra gráfica- para divulgar sus críticas sobre la sociedad que le había tocado vivir. Los temas elegidos los caracterizó él mismo como "aquellos que he creído son más aptos a suministrar materia para el ridículo y ejercitar al mismo tiempo la fantasía al artífice". El recurso al sueño como medio de representar el mundo bajo el velo de la imaginación del artista, sin referentes a una realidad concreta, era una práctica frecuente de la época; de igual forma, las estampas, lejos de representar personajes particulares o situaciones reales, son concebidos como fruto del ingenio del autor.

"Los Chichillas", titula Goya y la mano anónima apostilla: "Los que hacen alarde de su nobleza, pasan la vida en la haraganería: echan candados a su entendimiento, y son alimentados groseramente por la ignorancia" (Capricho 50).

Desde el primer momento los Caprichos fueron interpretados como una mordaz crítica a la sociedad de la época, unas veces general, pero en ocasiones dirigida a instituciones o personas concretas como Godoy a los reyes.

A partir de entonces y hasta nuestros días han continuado siendo objeto de las más variadas interpretaciones. Doscientos años después de su concepción aún siguen reflejando lo que Goya calificó de "extravagancias y desaciertos" del género humano.

 


El Museo del Prado exhibe en "Del sueño al capricho" una colección de dibujos
y estam-
pas de Francisco de Goya
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