La física cuántica y las reacciones químicas, protagonizan los Nobel
Dos holandeses y
un egipcio- estadounidense obtienen los premios de ciencia con mayor repercusión internacional
Conseguir que las teorías de física cuántica
tengan una formulación matemática y poder ver como los átomos recombinan sus enlaces en las reacciones químicas son las aportaciones que han valido a sus autores los premios Nobel de Física
y Química de este año. El primero ha recaído
en dos holandeses y el segundo en un químico
con doble nacionalidad, egipcia y estadounidense.

De izquierda a derecha, los holandeses Martinus J.G. Velman
y Gerardus't Hooft, premios Nobel de Física, y el egipcio- estadouniden- se Ahmed H. Zewail,
de Química.
(Fotos: EFE)

Madrid. A.P.
La expresión matemática de las formulaciones teóricas de la física de partículas, una de las grandes creaciones de la ciencia durante el siglo XX, ha sido la protagonista del premio Nobel de Física correspondiente a este año.
Dos físicos holandeses, Gerardus´t Hooft y Martinus J.G. Veltman, han sido los galardonados, según el fallo de la Academia de Ciencias sueca, "por haber dado a la física teórica de partículas una base matemática firme".

Al mismo tiempo, el desarrollo de una nueva técnica que utiliza la luz láser para poder visualizar como los átomos recombinan sus enlaces cuando forman las moléculas, ha merecido el Nobel en la especialidad de química, con el egipcio Ahmed H. Zewall, del Instituto Tecnológico de California (EEUU), como protagonista. Martinus G. Veltman ha trabajado durante diez años en la Universidad Autónoma (UAM) de Madrid, compaginando su labor con la desarrollada en la Universidad de Michigan, EE.UU.

Veltman ocupó una catédra del plan PROPIO, un programa que lanzó el Ministerio de Educación, para promover la movilidad y la excelencia del profesorado. Fue propuesto por Francisco Ynduráin, catedrático del departamento de Física Teórica.

Hasta su jubilación, en junio de 1996, compaginó su labor de investigación y la impartición de seminarios y cursos de doctorado en la UAM, con su trabajo de profesor en la Universidad de Michigan. Por ello, se considera que ha sido la primera vez que ha recibido el premio Nobel de Física un catedrático de una universidad española.

Mejor conocimiento

Por su parte, Gerardus´t Hooft, catedrático de la Universidad de Utrecht (Holanda), fue alumno de Veltman a principios de los años setenta. Y también fue en aquella época, cuando maestro y alumno desarrollaron el trabajo que ahora les ha valido el premio de su especialidad con mayor repercusión internacional y popular. Los nombres de ambos llevaban ya sonando varios años y la concesión del Nobel no sólo no ha sorprendido dentro de la comunidad científica, sino que se consideraba casi como cantada.

Ambos han coincidido en declarar que el trabajo premiado sirve para satisfacer la necesidad humana del conocimiento, pero no tiene ninguna aplicación práctica. Sin embargo, esto puede parecer bien como un ejercicio de humildad por parte de los dos investigadores. Pero sólo el tiempo puede decir lo que tendrá utilidad práctica y lo que no.

Ciencia básica

La ciencia básica es la que busca sólo el conocimiento, sin pretender que sus hallazgos tengan alguna aplicación utilitaria, salvo la de satisfacer ese deseo del hombre por saber. Pero con gran frecuencia, los principios fundamentales que establece esta ciencia básica son, con el paso de los años, la base de nuevos e inesperados desarrollos tecnológicos, por parte de nuevos investigadores que le encuentran una utilidad a aquello que parecía que no servía para nada. Sin ciencia básica no hay verdadero progreso. Lo que sucede es que esta suele ser una inversión a muy largo plazo y no garantizada.

Mientras que las innovaciones tecnológicas ofrecen resultados, digamos útiles, a menor plazo. Así, las compensaciones a lo que se invierte en ellas –en tiempo, dinero y equipos– corren menos riesgos.

Treinta años

El futuro dirá, pues, si las aportaciones de los dos físicos holandeses sirven o no sólo para aumentar el conocimiento. Gracias a los trabajos iniciados hace 30 años, las teorías de la física cuántica -una de las nuevas fronteras abiertas por la ciencia del siglo XX-, pueden traducirse en una formulación matemática. Y aunque se puede decir que 30 años parece mucho tiempo para que llegue el reconocimiento de la Academia de Ciencias suecas, también puede argumentarse que este periodo es necesario para asegurarse de la validez de unas formulaciones como las propuestas por Gerardus´t Hooft y Martinus J.G. Veltman.

Por otra parte, para explicar la técnica desarrollada por Ahmed Zewall, químico con doble nacionalidad, egipcia y estadounidense, se recurre a veces a una metáfora: es, se dice, como si tratase de la máquina fotográfica más rápida fabricada hasta ahora. Una "máquina fotográfica" que permite "ver" como se lleva a cabo una reacción química, cuando se rompen unos enlaces y se crean otros nuevos.

Zewall es el primer premio Nobel de ciencias egipcio y está considerado como el fundador de la llamada femtoquímica, una especialidad que se desenvuelve dentro del estudio de la escala de tiempo en la que se producen las reacciones químicas.

 

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