En esta sección se publicarán las cartas dirigidas por correo o vía electrónica. El tema será libre y no deberá superar las 30 líneas. COMUNIDAD ESCOLAR se reserva todos los derechos para seleccionar, extractar y publicar las cartas recibidas. Para colaborar es necesario enviar nombre y dos apellidos y el DNI, datos que se mantendrán en absoluta reserva
comunidad.escolar@educ.mec.es

 
   
 
   

«Ya se les pasará»

Tristeza, apatía, falta de interés o crisis de llanto son síntomas que presentan algunos niños al comienzo del curso escolar. En ocasiones, los padres definen estos comportamientos como simples rabietas, pero pueden constituir la punta del iceberg de un depresión en toda regla. Según diversos estudios, entre el 8% y el 10% de la población infantil está afectada por depresión. La llamada de alarma surge —en opinión de los expertos— si estas crisis son profundas, duran varias semanas o bien se producen con relativa frecuencia. Los adultos suelen adoptar la postura indolente de "ya se les pasará", pero no aparece como la forma más efectiva de afrontar este problema.
Una vez identificada esta alteración psicológica, los expertos recomiendan una visita al especialista, porque en numerosos casos se producen retrasos y estos inicios depresivos hay que afrontarlos lo más tempranamente posible, para conseguir una curación rápida y efectiva.
Los adultos nos preguntamos qué extraños mecanismos operan en el cerebro de un niño para que adopte estos comportamientos a la hora de enfrentarse a un nuevo curso. Antes que los padres, con frecuencia, son los profesores quienes toman conciencia del problema y establecen como una de las causas más frecuentes el fracaso escolar. Si el alumno el pasado curso no ha obtenido unos buenos resultados académicos, piensa que este año le va a suceder igual.
El carácter también puede favorecer la aparición de las crisis depresivas, como es el caso de los niños hipersensibles o introvertidos o bien aquellos que, desde sus primeros años, manifiestan un alto grado de responsabilidad.
Por último, debemos observar atentamente el ambiente familiar y afectivo en el que se desenvuelve la vida de los más pequeños. Cualquier alteración o cambio que se produzca en su entorno más próximo puede provocar estas manifestaciones depresivas.

María Amalia Suárez Garrido. Alcobendas (Madrid)

 
   
 
   

¿Somos los españoles personas cultas?

Para muchas españoles acaban de terminar las vacaciones estivales y pienso que puede resultar un bien momento para hacer un breve balance sobre su aprovechamiento ¿En qué hemos invertido estos trece días de descanso? ¿Podemos afirmar que hemos aumentado nuestra cultura visitando lugares de interés artístico en España o el extranjero, escuchando conciertos o leyendo libros?
Siguiendo al profesor de la Universidad de Navarra, Enrique Banús, podemos afirmar que cultura no es aquello que nace, sino lo que no muere, lo que permanece, tras una multiplicidad de mediaciones, recepciones, interpretaciones y redescubrimientos.
Lo que es indudable es que muchos españoles no se plantean, a la hora de programar sus vacaciones de verano, el aprovechar ese tiempo para aumentar su cultura. Quizás esto sea debido a que, para bastantes personas, el leer, estudiar, escuchar una conferencia o un concierto resulta tremendamente aburrido o, cuando menos, una pérdida de tiempo.
Al comenzar el nuevo curso académico es un buen momento para repensar despacio estas cuestiones y plantearse el sacar un tiempo, aunque sea un poco cada día, para dedicarlo a mejorar nuestro nivel cultural, pues así no sentiremos mucho más enriquecidos personalmente.

María Hernández Sampelayo .Madrid

 
arriba