Educación básica a nivel europeo

España suscribe con otros seis países el documento "Aprender en Europa: trabajar juntos para afrontar retos comunes"

(Foto Rafael Martínez)
España y otros seis países europeos han firmado un compromiso para la armonización de sus respectivos sistemas educativos, y para "crear un área europea de intensa cooperación en educación básica". Por ello, se han comprometido a impulsar acciones conjuntas para promover la autonomía de los centros y procesos de evaluación transparentes y comparables, y facilitar la movilidad y la formación de los docentes y los equipos directivos.

Madrid.
Representantes de los ministerios de Educación de Austria, España, Francia, Italia, Portugal, República Checa y Rumania, se han reunido recientemente en Florencia a instancias del titular italiano Luigi Berlinguer, para aunar esfuerzos hacia la creación de un área europea de intensa cooperación en educación básica, y trabajar para lograr un marco transparente y comparable por el bien de Europa, de sus ciudadanos, de sus estudiantes, profesores y escuelas. El secretario general de Educación y Formación Profesional, Roberto Mur, que acudió a la cita encabezando la delegación española, comparte la idea de que la cooperación europea se ha convertido progresivamente en una realidad tangible para los ciudadanos, también en el sector de la educación gracias a programas como Sócrates y Leonardo.

Los responsables educativos de los citados países creen que el éxito del proceso europeo justifica, sin embargo, mayores niveles aún de expectativas por parte de los ciudadanos. Esto es especialmente cierto -añaden- en un momento en el que Europa está actuando contra el desempleo y a medida que los retos de la economía y los cambios en la sociedad requieren modelos que favorezcan el desarrollo armónico de los potenciales humanos. Por ello, han suscrito el documento Aprender en Europa: trabajar juntos para afrontar retos comunes, una declaración de intenciones tendente a la armonización de sus respectivos sistemas educativos.

El precedente más inmediato de este documento es la reciente aprobación en Bolonia por ministros de 29 países de una declaración sobre el área de Educación Europea Superior, para consolidar la dimensión social, cultural, económica, intelectual y tecnológica de Europa. Ahora, los asistentes a la reunión de Florencia han querido afrontar también el desarrollo de la educación básica, para adaptar los sistemas educativos a los retos emergentes de la economía y de una sociedad en rápida evolución, así como las oportunidades que ofrece la utilización de las nuevas tecnologías en la enseñanza, que han forzado a muchos países a comprometerse en un proceso de cambio y de innovación.

Retos y problemas

Los firmantes del documento de Florencia creen que existe el reconocimiento, ampliamente compartido, de que las escuelas deberían responder a los nuevos retos planteando temas clave, como ofrecer oportunidades reales de logro educativo a todos los alumnos; mejorar la equidad y la efectividad de los sistemas educativos; mejorar los niveles de cumplimiento y de competencia; contribuir a la educación del ciudadano europeo; y fomentar el aprendizaje a lo largo de la vida. Pero consideran igualmente que nuestras escuelas padecen una serie de problemas que pueden impedir la consecución de dichos objetivos, como la discriminación escolar por motivos socioeconómicos, lingüísticos y culturales; el cambio de papel de los profesores, que se enfrentan a problemas sociales muy complejos y luchan por recuperar su espacio y su autoridad; y la violencia en las escuelas.

En consecuencia, afirman que es fundamental abordar conjuntamente políticas para explotar el potencial que ofrece la autonomía de los centros; y promover procesos de evaluación transparentes y comparables, como complemento necesario a la autonomía y como herramienta para facilitar el diálogo, la comparación y la cooperación entre los sistemas educativos. También apuestan por promover los niveles profesionales de los profesores y los equipos directivos, y facilitar, mediante módulos de formación continua, la movilidad, tanto física como virtual, de los docentes, así como la mejora permanente de sus habilidades para dominar las nuevas tecnologías. Consideran que hay que establecer un sistema de reconocimiento académico de diplomas y de períodos de estudio en el extranjero; adoptar medidas destinadas a favorecer a los alumnos con necesidades educativas especiales; y favorecer la participación de los padres.

Intensa cooperación

Por todo ello, los siete países que han suscrito este documento se comprometen a abordar los retos que se plantean con vistas a crear un área europea de intensa cooperación en educación básica. Dicha colaboración deberá producirse con total respeto hacia la responsabilidad de los estados miembros, en cuanto a los contenidos de la enseñanza y a la organización de los sistemas educativos, así como a su diferencia cultural y lingüística.

También se han comprometido, de manera prioritaria, a la definición y el establecimiento de niveles de conocimiento y de competencia que deben ser alcanzados al finalizar la educación primaria y la escolarización obligatoria; así como al desarrollo de un sistema de evaluación de la preparación de los alumnos, con el fin de permitir la legibilidad de los certificados; al desarrollo de sistemas de evaluación de los resultados escolares de modo coherente; a una mayor promoción de proyectos conjuntos que impliquen a escuelas de dos o más países; a una mayor promoción de proyectos con contenido europeo; y al desarrollo de elementos, en los programas escolares y textos, basados en nuestras raíces comunes y en nuestra herencia cultural.

Finalmente, los responsables educativos de Austria, España, Francia, Italia, Portugal República Checa y Rumania, solicitan que en la Unión Europea se preste la adecuada consideración a las políticas que promuevan la Europa del conocimiento, lo que es de importancia capital para el desarrollo y del empleo, así como para la consolidación de la identidad de Europa en el mundo. Y hacen un llamamiento a todos los estados miembros de la Unión a unirse en un esfuerzo común para crear un área europea de intensa cooperación en educación básica, en el interés de todos los ciudadanos.

 

arriba