Madera de boj, última creación de Camilo
José Cela

El Museo del Prado reúne
por vez primera en España una muestra antológica del pintor Caravaggio


Arriba, a la izquierda, la "Virgen de los Pala- freneros"
(detalle). Galleria Borghese (Roma).
A la dere- cha, "Los músicos". MOMA (Nueva York). Abajo, a la izquierda, "David con la cabeza
de Goliat". Galleria Borghese. Roma.
Un gran ausente de las exposiciones temporales de nuestro país abre de forma estelar la nueva temporada del Museo del Prado. Una selección de 19 obras, que ilustran de forma especial las etapas de juventud y primera madurez, integran una muestra que salda una deuda histórica permitiendo al público español la contemplación del impre- sionante y complejo arte de este maestro italiano.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
La enorme dificultad que supone conseguir el préstamo de las obras de Caravaggio –dispersas, poco accesibles y de un valor incalculable- ha motivado que, a pesar de ser uno de los pintores más célebres e influyentes del barroco italiano y europeo, jamás se hubiera podido contemplar una amplia representación de su obra en nuestro país.

La muestra que acoge el Museo del Prado es fruto de la colaboración de Italia y España, dentro del programa de Cooperación Cultural (España-Italia 2000), y reúne diecinueve lienzos procedentes de colecciones públicas y privadas de los Estados Unidos, Francia, Italia y la casi totalidad de las obras del pintor que se conservan en el territorio español.

Michelangelo Merisi, más conocido como Caravaggio, nació probablemente en Caravaggio en 1571 y murió en 1610 en Porto Ercole. Sus treinta y nueve años de vida transcurren en un constante ir y venir entre la Lombardía, Roma, Génova, Nápoles, Malta y Sicilia, y encontrando en cada uno de estos lugares la protección y el refugio de mano de las grandes familias de la aristocracia social y religiosa, entre las que se encontraban los Sforza, Colonna, Doria, Borromeo o del Monte, algunos de cuyos miembros se convertirían en afamados mecenas y coleccionistas de su obra.

Violenta intensidad

De carácter violento y apasionado, Caravaggio trasladó a su producción artística la violenta intensidad con que vivió su propia vida. Denominado por sus biógrafos como "pintor maldito", fue el creador de uno de los movimientos artísticos –el Naturalismo- que mayor influencia tuvo en el barroco italiano y europeo, dejando una profunda huella en los principales maestros españoles del primer tercio del siglo XVII.

La muestra recoge dos obras fundamentales de su primera etapa, en Roma: "Los músicos" y "La buenaventura", en las que el pintor hace referencia al sofisticado ambiente romano en que se movió sin dejar de aplicar la expresión humorística que caracteriza su naturalismo de esos años.

Entre la primera producción de carácter religioso se encuentran "Santa Catalina", "Narciso", "El sacrificio de Isaac" y "San Juan Bautista". La presencia de "Judit cortando la cabeza a Holofernes" es un caso especial, no sólo porque está considerada como el inicio de sus grandes cuadros de historia sino porque se expone por vez primera tras su restauración.

Cercanos a la espiritualidad de los nuevos movimientos surgidos al calor de la Contrarreforma se encuentran "San Juan Bautista", "San Francisco" o "San Jerónimo". Pero sin duda alguna, uno de los puntos de mayor atracción de la muestra lo constituye "La Virgen de los Palafreneros", recientemente restaurada.

Su etapa final está reflejada con obras como "Salomé con la cabeza del Bautista" o "David y Goliat", donde Caravaggio se autorretrató en la dramática cabeza de Goliat, en plena referencia a la pena capital a la que había sido condenado por homicidio, representándose como víctima en señal de arrepentimiento y de búsqueda del perdón papal.

 

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