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Mientras
en los países desarrollados los índices de natalidad descienden,
el 95% del incremento de la población se produce en los países
en desarrollo.
(Foto: EFE)
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La idea de tener el número de hijos que se van
a poder alimentar y educar se va extendiendo, incluso entre países
del Tercer Mundo, así como la de que muchos de los recursos de
la Tierra son limitados y no renovables. Pero si por un lado las mujeres
están teniendo menos hijos que nunca, por otro el número
de estas en edad fértil es mayor que en cualquier otro momento
de la historia. Y esto es lo que preocupa.
El descenso de la mortalidad infantil y la prolongación de la vida
humana, debido a los avances de la medicina y a las mejoras en la alimentación
y en las condiciones de vida, son también hechos que no han tenido
paralelo hasta ahora. Y completan la amenaza.
Crecimiento exponencial.
Según el informe de la ONU, en 1960 éramos la mitad: 3.000
millones. Y, a comienzos de este siglo que ahora termina, la cuarta parte:
1.500 millones. El último incremento en 1.000 millones se ha producido
en sólo 12 años: en 1987 había sobre la Tierra 5.000
millones de seres humanos. Y los especialistas se preguntan: ¿cuánto
se va a tardar en llegar a los 7.000 millones?. La meta propuesta por
algunos, de estabilizar la población en 10.000 millones, en algún
momento del siglo que viene, como en el 2050, puede parecer irreal.
La ONU no es tan pesimista. De acuerdo con su informe, publicado bajo
el título de "Estado de la población mundial",
la respuesta a las interrogantes que se plantean ahora va a depender,
en buena medida, de las decisiones políticas que se tomen en los
países en desarrollo, durante los próximos 5 años.
Junto a ello, también dependerá de la ayuda económica
y técnica que les presten los países desarrollados.
Sin embargo, el índice medio mundial de natalidad ha descendido.
Este era en 1970 del 2,4% y ha bajado hasta el 1,3%. Pero, de acuerdo
con los especialistas, la situación actual es heredera de la explosión
demográfica que se produjo en años anteriores.
Explosión demográfica.
Como consecuencia de ella, el hecho de que hoy las mujeres tengan menos
hijos que en cualquier otro momento de la historia, se ve superado por
la existencia de un número de mujeres con capacidad de engendrar,
también mayor que en cualquier otro momento del pasado.
A menor desarrollo, o a mayor pobreza, mayor número de hijos. La
validez de esta ecuación ha vuelto a ser puesta de manifiesto en
el informe. De acuerdo con sus conclusiones, el 95% del incremento demográfico
se produce en los países en vías de desarrollo. Dentro de
ellos, el sur y el oeste de Asia y el Africa subsahariana, figuran a la
cabeza: cada mujer tiene un promedio de 5,5 hijos.
En el otro extremo, en el de los países desarrollados, la natalidad
ha descendido, hasta el punto de llegarse en algunos casos al crecimiento
cero e, incluso, no alcanzándose la llamada tasa de reposición,
lo que supone un descenso de la población, a no ser que la situación
sea compensada por la aceptación de inmigrantes.
Ciudades gigantes.
Este es la situación en Europa, Japón y el Norte de América
En este último caso, en EEUU el bajo índice de natalidad
tiene su contrapeso en la política de recepción anual de
un número elevado de inmigrantes.
Unos últimos datos, también significativos: casi la mitad
de los seis mil millones que vamos a ser cuando acabe este mes de octubre,
vive en grandes ciudades. Pero mientras en 1960 sólo había
dos núcleos urbanos que superasen los diez millones de habitantes,
hoy son 17. Y para el año 2015 se estima que pueden ser 26. De
estas grandes metrópolis, 22 estarán en los países
pobres.
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