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se incorpora a clase
 

Alumnos de un Instituto de Amposta (Tarragona) protagonizan una excepcional experiencia didáctica en el aula de Inglés

 

Un grupo de alumnos del Instituto "Ramón Berenguer IV",de Amposta (Tarragona) han llevado a cabo una interesante y divertida experiencia escolar de inglés. Tras haber anunciado la visita de un falso invitado, supuestamente originario del Reino Unido, su profesor no tuvo inconveniente en desdoblarse para representar dos roles: el suyo propio y el de Mr. Platt. Este último personaje, ficticio, llegó a convertirse en un miembro más del grupo, haciendo posible que los alumnos realizaran con interés numerosas tareas de carácter práctico, en un ejercicio de inmersión lingüística y cultural.

A pesar de residir en Amposta, una localidad que se encuentra a medio camino de Barcelona y de Valencia, mis alumnos, de segundo ciclo de ESO, tal vez por su todavía corta edad, no suelen desplazarse a ninguna de esas ciudades más que de forma esporádica. Por otro lado, nuestro municipio, aunque próximo al hermoso Parc Natural del Delta de l´Ebre, se encuentra en el interior, y no destaca precisamente por la afluencia de visitantes o turistas extranjeros, que parecen preferir para su estancia la zona costera. Nuestra población, pues, aunque lejos de encontrarse aislada, resulta tranquila. Ahora bien, como se deduce de lo anteriormente expuesto, mis alumnos no cuentan con excesivas posibilidades de entrar en contacto directo con personas de habla inglesa, carencia que debo suplir recurriendo al numeroso material audiovisual de que, por fortuna, disponemos hoy en día: cassettes, vídeos, CDs e internet, entre otros. Tales medios no pueden equipararse a la comunicación personal, libre y espontánea, pero resultan buenos aliados a la hora de abordar aspectos fundamentales de un idioma como son la comprensión auditiva y la expresión oral.
No obstante, un día, habiéndoseme encomendado la responsabilidad de impartir un cursillo introductorio de inglés administrativo y comercial, se me ocurrió añadir un ápice de vitalidad a mis clases... anunciando la visita de un invitado.
Como es de suponer, mis alumnos se mostraron gratamente sorprendidos y, durante unos días, me formularon muchísimas preguntas sobre la personalidad y circunstancias del individuo que en breve había de personarse en el aula. Yo, por mi parte, con objeto de mantenerles intrigados, me mostraba más bien reservado al respecto. Les dije tan solo que se trataba de Mr. Platt, un empresario londinense, una persona encantadora a quien tuve ocasión de conocer en uno de mis viajes al Reino Unido, y que se encontraba en nuestro país en viaje de negocios, con la finalidad de establecer una delegación de su empresa entre nosotros. Añadí y dejé bien claro que dicho señor hablaba exclusivamente inglés.
Este último punto inquietaba ligeramente a mi auditorio. Algo inseguros de sus conocimientos, temían quedarse en blanco e incluso hacer el ridículo ante el visitante, de modo que les propuse que, previamente a la visita del amigo Platt, tuviesen preparado un cuestionario para entrevistarle. Este sencillo detalle hizo que los alumnos se sintiesen algo más tranquilos. El apoyo de unas preguntas escritas, a modo de guión, les proporcionaba seguridad en vistas al extraordinario evento que se iba aproximando.

Llega Mr. Platt
Y llegó, por fin, el día tan esperado. Tras pasar lista, como de costumbre, salí un instante del aula con la excusa de ir a recibir a nuestro invitado... y regresé a la misma luciendo un par de llamativas gafas y un simpático bombín. No había pues visitante alguno. Yo mismo, el profesor de siempre, me encontraba ante la clase luciendo un atuendo ciertamente inusual.y hablando en inglés con enorme entusiasmo. Superada, entre risas, la primera impresión, mis alumnos aceptaron muy bien la broma y llevaron a cabo con encomiable dignidad la entrevista que habían preparado.
Unos días después, los alumnos, sin duda con ganas de pasárselo bien, seguían preguntando por Mr. Platt: "¿Dónde está?" "¿Va a establecer su empresa por aquí?" Y...¡Cómo no!..."¿Cuándo volverá?"
Así las cosas, me vi obligado a "rogar" al amable forastero que nos visitase periódicamente. "Mr. Platt" tuvo una excelente acogida entre mis pupilos, hecho que, lejos de molestarme ni causarme envidia, aproveché desde el punto de vista pedagógico.dejando en manos del "invitado" los aspectos prácticos de la programación a impartir.
Con Mr. Platt, mis alumnos debatieron los más variados temas: el turismo, la gastronomía, la música, los juegos de azar, las tribus urbanas, la religión y, por supuesto, el mundo de los negocios. Tan carismático personaje fue el vehículo que nos acercó a numerosos materiales auténticos, que contribuyeron sin duda a motivar a mis alumnos, reforzando el concepto de que el inglés no es sólo una asignatura del currículum, sino una lengua viva que utilizan habitualmente millones de personas en todo el mundo. Los alumnos pudieron ver y manipular billetes de metro y de autobús, mapas, catálogos, periódicos, revistas y folletos diversos.
De algún modo, durante unas sesiones, se sintieron trasladados al entorno donde el idioma inglés se utiliza de manera natural, y me permito comentar que la experiencia de inmersión lingüística y, por ende, cultural, fue del todo satisfactoria, superándose con creces las dificultades ocasionales de comunicación. Con un poco de esfuerzo, y un poco de ayuda, conseguían entender lo que se les decía, así como plantear sus preguntas y exponer sus puntos de vista.
Nuestro "invitado" habló de su "empresa" y, con la excusa de que debía realizar una serie de trámites, recurrió a la ayuda de mis alumnos, quienes ejecutaron toda suerte de roles: efectuaron llamadas telefónicas, abrieron una cuenta bancaria, encargaron mercancías varias, contestaron a diversas cartas que se les presentaron, redactaron telegramas, utilizaron el fax e incluso navegaron por internet.

Adiós, Mr. Platt
Y así, casi sin darnos cuenta, llegamos al final del trimestre y, con él, de nuestro cursillo. Naturalmente, había que poner el colofón adecuado a la historia, así que decidí relatar a mis alumnos lo siguiente: en uno de sus viajes por nuestro país, Mr. Platt se enamoró de Amparito, una hermosa joven, miembro de un colectivo "skinhead". Tras una serie de inusitadas peripecias, que relaté, lógicamente, en inglés, ambos terminaron ingresando en una comunidad budista, donde nuestro querido amigo perdió todo su interés por los negocios y las riquezas materiales. Alejado del mundanal ruido, decidió dedicar su tiempo a la meditación y a colaborar con distintas organizaciones humanitarias. Además, tuvo el detalle de enviar un cheque a mis alumnos, para que pudiesen montar sus propias empresas, de las que conservo los trípticos promocionales que confeccionaron.
Mis alumnos, probablemente me olvidarán, más tarde o más temprano. Sin embargo, tengo la impresión de que el recuerdo de Mr. Platt permanecerá en sus retinas y en sus mentes durante mucho tiempo.
Esta experiencia, a todas luces agradable, viene a corroborar la importancia del elemento sorpresa y del sentido del humor que, unidos a una variada serie de tareas, actúan sobre el alumnado como elementos motivadores de primera índole. ¿Quién dijo que las clases han de resultar por fuerza aburridas? Para el trimestre que viene.espero que se me ocurra algo nuevo. De no ser así tendré que hablar con Mr. Platt.

Joan M. Díez Clivillé
Profesor de ESO en el Instituto
"Ramón Berenguer IV",
en Amposta (Tarragona)

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