Cada reforma educativa está impulsada por un determinado contexto histórico, social, económico y político. A su vez, cada reforma pretende superar inconvenientes, problemas y dificultades que se plantean, bien derivados de anteriores medidas legislativas, bien por otras nuevas circunstancias de cambio social político, económico, etc... En el presente artículo, su autora analiza la puesta en práctica de la última reforma educativa y algunas de sus consecuencias.

Reflexiones sobre la reforma

   
     

María Jesús Fernández Gamazo
Profesora de Educación Secundaria

 
     

Las leyes están precedidas de rigurosos estudios de la situación (pasada, presente y futura) y de análisis de distintos modelos teóricos y prácticos, y cristalizan en una serie articulada de medidas cuya intención es, obviamente, mejorar y dar respuesta a las necesidades de un país. Lógicamente, debemos plantearnos que desde el momento que se estudian las necesidades hasta la puesta en práctica de las medidas, pueden haberse modificado los problemas (añadido o restado) e incluso aparecer otros nuevos.

Asímismo, la puesta en práctica de un sistema teórico, trae como exigencia la realización de ajustes y modificaciones que han de realizarse a través de un proceso de retroalimentación. Los Centros Experimentales evidenciaron algunas dificultades, pero con la implantación generalizada de la Reforma y tras la supresión del sistema anterior, se observan aspectos que "gritan" urgentemente ser modificados.

Me centraré en algunos aspectos de la Educación Secundaria que fueron justificadas y respondidas con gran acierto teórico en la etapa del debate de la Reforma, si bien insistiendo en la imperiosa necesidad de que algunas de ellas sean reorientadas.

La extensión de la Enseñanza Obligatoria hasta los 16 años fue uno de los temas que más controvertido resultaba y que recibió un número importante de críticas, considerando que en función de la madurez personal y los intereses escolares para algunos alumnos sería incómodo mantener esta situación, si bien los argumentos de los detractores eran fácilmente acallados cuando se exponía la siguiente afirmación: "es responsabilidad del sistema educativo atender a los alumnos hasta que alcancen la edad laboral".

En la actualidad los alumnos en general respetan esta imposición, y consideran que a partir de los 16 años, aunque sin titulación e incluso sin completar el curso, son libres para dejar de asistir al Instituto.

Vía de acceso única para alumnos
del 2º ciclo de ESO

Algunas de las opiniones en el año 1989 (y en la actualidad también), manifiestan que existe una gran diferenciación entre los alumnos que presentan interés hacia el estudio y los que no quieren estudiar.

Para justificar esta propuesta, teóricamente, se utilizaban los siguientes argumentos:

- Razones socioculturales: la existencia de una única vía ha de favorecer que se eleve el nivel cultural general, lo que reportará un gran beneficio social.

- Motivos socio-laborales: incidiendo en que de esta forma se contribuiría a cambiar y elevar el prestigio de la Formación Profesional y la cualificación de los profesionales.

- Determinación de nuevas medidas educativas: considerando que esta vía única del 2º ciclo de la ESO se caracteriza por atender a la diversidad de los alumnos e introduce elementos como la optatividad creciente de materias y a posibilidad de diversificaciones curriculares que facilitarán la superación de esta etapa a los alumnos con dificultades". Se da forma a novedosos conceptos de P.C.C., P.E.C., Programaciones de aula, Adaptaciones Curriculares, Programas de Diversificación Curricular, Programas de Garantía Social; a demás se solicita la necesidad del trabajo conjunto del Claustro y la Comunidad educativa para la elaboración de diversos documentos.

Volviendo a la experiencia, indicamos que en el actual sistema existe un grave riesgo que quizás no se valoró suficientemente: El prolongar dos años más las enseñanzas generales y comunes para toda la población y eliminar el título de EGB, puede desembocar (y de hecho ya desemboca) en que casi un tercio de los alumnos cuente como único título el de Enseñanza Primaria (¿será título?) y dado que los programas específicos (diversificación y garantía) no se ofertan hasta los 16 años, los alumnos pueden evitar la realización de los mismos. Deduciéndose de esto una importante dificultad para lograr las mejoras educativas, sociales, laborales y culturales.

Programas de diversificación curricular

Quiero recalcar la situación que se deriva de esta limitación: la necesidad de tener 16 años para poder realizar programas de diversificación curricular o Garantía Social. Si analizamos los posibles candidatos, podemos diferenciar dos colectivos afectados:

- Alumnos con dificultades ya en Primaria, con adaptaciones curriculares, que no logran alcanzar los objetivos propuestos y obtienen calificaciones de "insuficiente" en varias áreas de la Secundaria (idioma, matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales y lengua son las áreas más afectadas). Tras valoraciones psicopedagógicas se observan niveles muy bajos en vocabulario, comprensión, razonamiento... y lógicamente una deterioradísima autoestima (académica y personal). Frecuentemente quieren abandonar el sistema educativo anticipadamente y los más heroicos aceptarán el programa de diversificación curricular.

- Existe otro grupo de alumnos con buenas habilidades prácticas (algunos incluso excelentes) cuya trayectoria en la primaria ha sido adecuada, y el primer ciclo de ESO con más dificultades. Este grupo anuncia claramente que el estudio les aburre enormemente, no logran concentrarse, y que solo desarrollan con agrado la tecnología, educación plástica y visual, educación física y optativa de iniciación profesional. Tras valoración psicopedagógica se observan capacidades verbales, numéricas y razonamiento adecuado, pero absoluta desmotivación hacia el aprendizaje de conceptos y procedimientos de las restantes áreas curriculares. Suelen estar semi-iniciados en entornos productivos, su autoestima es adecuada (incluso alta); además son adecuadamente conscientes de que no dedican tiempo suficiente para aprobar. Algunos de ellos son recuperados a través de Programas de Garantía social.

Por ello, insisto, el requisito legal de 16 años para cursar programas de diversificación y garantía social es un grave inconveniente por dos razones: Obliga a los alumnos a fracasar escolarmente varios años para poder cursar los programas, y no actúa de forma preventiva, puesto que se facilita la participación en los programas en el momento en el que el alumno ya tiene edad legal para incorporarse al mundo laboral.

Con relación a esta segunda razón, debemos considerar además, que existen determinados entornos socioproductivos que necesitan una gran mano de obra no cualificada, juvenil, y a ser posible sin conocimientos de los aspectos legales del mundo laboral. Si a su vez han fracasado en el estudio, serán los trabajadores ideales (recordemos el horror instintivo a los libros de cierto grupo de "El mundo feliz" de Huxley) y serán acogidos con gran facilidad.

En consecuencia, y pese a la buena voluntad de elevar el nivel cultural con la ESO, no facilitamos ni siquiera la adquisición del título profesional de Operario y Auxiliar (que equivale a peón sin cualificación alguna).

Dignificación de los estudios
de Formación Profesional

En la Nueva FP no hay acceso directo entre el Grado Medio y el Superior. Teóricamente, de nuevo se recordaba la importancia de dignificar los desprestigiados estudios de FP y facilitar el acceso a los Ciclos Superiores; además se recordaba la posibilidad de que a partir de una determinada edad (18 años para el Grado Medio y 20 años para Grado Superior), a través de pruebas específicas, se pudiera acceder a los estudios medios y superiores, tras experiencia laboral.

En cuanto a la realización de Ciclos de Grado Medio, existen numerosos problemas. En determinadas familias, por exceso de alumnos y en otras por defecto. Si bien en esta últimas hemos de recordar que existía un gran interés por parte de algunos alumnos, pero las dificultades para obtener el título ESO han hecho que abandonaran por completo sus intenciones, ya que además les resulta más fácil ser absorbidos (y frecuentemente explotados) en algunos contextos laborales.

Para la realización de los Ciclos de Grado Superior en los que el Bachillerato (un determinado bachillerato, modalidad y determinadas materias cursadas) conducen a la realización de éstos. Siendo unos requisitos tan difíciles que nuevamente se genera un número muy escaso en determinadas familias (que muchos alumnos manifestaron interés). Si bien se produce una demanda desproporcionada entre las diferentes familias profesionales.

Quizás llegue el momento de replantearnos si no fue un exceso de ambición el que nos llevó a determinar unos requisitos difícilmente alcanzables para muchos alumnos interesados en la Formación Profesional, que tienen habilidades e intereses específicos pero no pueden superar las barreras de la ESO y el Bachillerato.

Ante lo desolador de esta situación y en tiempos en los que se prevén nuevos cambios, creo que debemos buscar una alternativa que:

  • Amplíe aún más la optatividad en el 2º ciclo de la ESO, de forma que en los cursos 3º y 4º haya un mayor margen de elección para los alumnos, fomentando la impartición de materias prácticas, y asegurando que a través de ellas puede accederse a los objetivos generales de la ESO, facilitándose así las condiciones de acceso a los Ciclos de Grado Medio.
  • Posibilite la realización de los programas de diversificación y garantía social a partir de los 15 años (previo informe, valoración...) de forma que, preventivamente, facilite la inserción de los alumnos.
  • - Diseñe un Bachillerato realmente adaptado al acceso de los alumnos a los Ciclos de Grado Superior y establezca un puente de unión entre los ciclos de Grado Medio y Superior.

     
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