Caracterizados con vestuario de la época, los estudiantes representaron espectáculos e hicieron demostraciones de juegos como el diábolo.
Un viaje imaginario
a la Edad Media

El IES de Villarejo de Salvanés (Madrid) galardonado con una beca de un millón de pesetas en el
concurso "Investiga a través del entorno y expónlo"

Caballeros y plebeyos, monjes y juglares acudieron al mercado medieval, instalado en el instituto de Villarejo de Salvanés (Madrid), para participar en una
experiencia didáctica, galardonada con un millón de pesetas en el concurso "Investiga a través del entorno
y expónlo", que patrocina "El Corte Inglés".
 

Madrid. ROSAURA CALLEJA.
Para los profesores y alumnos del instituto de Enseñanza Secundaria de Villarejo de Salvanés elegir el mundo medieval como argumento de una experiencia didáctica tenía un especial significado, en el ámbito de una comarca

rural, integrada por once pueblos. Este entorno, a pesar de su cercanía a Madrid y a los modelos urbanos, todavía conserva la herencia de las tradiciones y las actividades artesanales.

Angeles del Canto, profesora de Expresión Plástica y Visual y coordinadora del proyecto, explica que el objetivo era mostrar a los estudiantes el significado de la tradición en su entorno y "acercarles a un espacio de valores distintos a los actuales, menos artificioso, más cálido y esencial". "Este proyecto no se limita a la recreación en el instituto de un mercado medieval -continúa - sino que propicia el acercamiento a una forma de vida, de pensamiento, de cultura y de ocio, desde el conocimiento, la investigación, la experimentación y la creación".

Perfil del centro

En el pasado año académico 1998-99, ese centro contaba con 722 alumnos, distribuídos en 27 unidades, de primer y segundo ciclo de ESO y los Bachilleratos de Ciencias de la Naturaleza y la Salud y de Ciencias Sociales, que impartían 58 profesores. Además, se desarrollaban programas de Integración y Compensatoria.

Con la puesta en marcha del proyecto, se pretendía "trasladar a alumnos y visitantes a una época protagonizada por caballeros y juglares, artesanos, monjes y plebeyos, cuando la vida cotidiana giraba en torno al mercado que llenaba las plazas", especifica la coordinadora. Por ello, el trabajo se articuló en dos ámbitos: la exposición y la recreación de una plaza de mercado medieval.

La exposición

La exposición proponía un recorrido por la Edad Media, a través de tres grandes núcleos temáticos. El primero de ellos, la iglesia, recogía la actividad cultural de los clérigos, las formas artísticas y la imaginería religiosa.

En este espacio se contemplaba el latín y las lenguas romances, los manuscritos, monacato y órdenes religiosas, la metáfora del laberinto, la utilización de las hierbas y la arquitectura eclesiástica.

Otro de los ejes de la muestra era el castillo y la corte, donde se reflejaba el mundo feudal, la expresión artística, los avances científicos y tecnológicos y su relación con la alquimia. Para enriquecer este área temática, los alumnos realizaron maquetas en las que se representaban castillos, monasterios e iglesias.

El castillo y el pueblo

Bajo el lema caballeros y guerreros, otro de los espacios recogía el origen de los apellidos y el ciclo bretón. Paralelamente a éste, figuraba el denominado campesinos, reyes y vasallos, que hacía referencia a Robin Hood, la ciudad feudal y la moneda.

El tercer núcleo temático giraba en torno al pueblo, donde se recreaban las formas de ocio y cultura popular vinculadas a la plaza del mercado.

Cada actividad iba acompañada de un texto informativo, relacionado con contenidos conceptuales, y de un texto didáctico en el que se describían los procedimientos empleados y textos originales literarios o técnicos.

Mercado medieval

Por otra parte, la recreación de una plaza medieval reproducía el ambiente y los tipos populares de la época, sus formas de relación, comunicación, consumo y ocio. En esta representación de la realidad, los alumnos adoptaban el doble papel de actores y espectadores, que acudían a los puestos de compra-venta, donde utilizaban una moneda de acuñación propia. Simultáneamente, se desarrollaban talleres de artesanía, lectura y dramatización de textos, marionetas, danzas y juegos circenses.

La plaza del mercado constituía en el medievo el lugar de relación ciudadana, donde confluían todas las clases sociales y diversos colectivos religiosos y culturales. Para abordar el comercio y el consumo en la época, los alumnos confeccionaron un listado de objetos a la venta y aplicaban un sistema monetario y de trueque. El ocio en la Edad Media discurría en forma de espectáculos y expresiones artísticas populares, en las que ocupaba un lugar relevante la danza y la música, así como la literatura oral, variadas formas teatrales y juegos circenses.

De boca en boca

La transmisión oral de noticias era el único medio de comunicación e información de la época y, en este ámbito, el juglar ocupaba un lugar protagonista. Los estudiantes se dedicaron a actualizar los contenidos de los cantares de gesta y de los romances y las coplas de ciego, que se podrían considerar los "informativos" del período medieval.

Por último, el espacio dedicado a la vida cotidiana recogía los oficios populares y el vestido medieval. La propuesta para los alumnos consistía en observar el sentido práctico de una vida cotidiana, sin más objetos que los imprescindibles y la vestimenta que entonces definía a una clase social (en la actualidad eliminada como factor diferenciador por la supremacía de las marcas, accesibles a todos).

Creadores y observadores

Angeles del Canto subraya que la participación de los alumnos ha discurrido en la doble faceta de creadores y observadores. "Como creadores elaboraron la información y ambientación y durante esos días representaron el papel de juglares, saltimbanquis, vendedores, compradores, figurantes o músicos - puntualiza -. Asímismo, como observadores visitaron la exposición, acudieron al mercadillo y participaron en las actividades de calle. Todos los estudiantes estaban implicados, puesto que al ser una actividad participativa, el mercadillo no sería tal sin compradores y las actividades de calle no se podrían desarrollar sin público".

Por su parte, el Departamento de Ciencias Sociales organizó excursiones a Avila y Toledo para que los alumnos completaran el estudio de aspectos relacionados con el proyecto y, además, se proyectaron películas y videos sobre la Edad Media.

 

En la plaza del mercado, lugar de encuentro y relación social, se aplicaba un sistema monetario y de trueque, para adquirir los productos.

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