Colaborar en el procesamiento de los datos obtenidos por un programa estado-
unidense, de rastreo sistemático de las señales de radio en el espacio, a la búsqueda de extraterrestres, requiere sólo un ordenador con modem. (NASA Internet)
   
El programa SETI, para la búsqueda de vida inteligente fuera de nuestro planeta, ha conseguido ya un millón de colaboradores voluntarios
    Desde hace cuarenta años, el programa SETI, creado por un estadounidense, rastrea sistemáticamente el espacio exterior a la búsqueda de ondas de radio que hayan podido ser emitidas por vida inteligente, desde dentro de nuestra galaxia o fuera de ella. Por dificultades económicas, últimamente ha recurrido, con gran éxito, a la colaboración de voluntarios de todo el mundo.
   

Madrid. Alfonso Pezuela.
Cualquiera puede colaborar en las investigaciones para encontrar vida inteligente fuera de la Tierra. Y puede hacerlo desde su casa o desde oficina, con sólo un ordenador personal conectado a Internet. Un millón de personas de 200 países ya lo hacen. Este es, por el momento, el resultado de una iniciativa reciente del programa SETI, siglas que corresponden al nombre en inglés del programa de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre.
El SETI fue creado hace cuarenta años por el astrónomo estadounidense Frank Drake, quien puso en marcha un programa sistematizado de escucha de las ondas de radio que viajan por el cosmos.
Su objetivo es la búsqueda de una señal que no pueda atribuirse a causas naturales y que pueda interpretarse, por ejemplo, por su cadencia, como emitida por seres inteligentes, desde algún lugar de nuestra galaxia o fuera de ella. Seres que tendrían un grado de civilización avanzada, en un estadio al menos paralelo al nuestro. Y que estarían preguntándose, como nosotros, si están solos. La forma de intentar encontrar la respuesta a esta interrogante, sería emitir una señal de radio, aunque sea muy elemental, a la búsqueda de una respuesta.

Cuarenta años
Pero, después de cuarenta años sin obtener ningún resultado concreto, aunque se cree que se han encontrado algunos posibles indicios y suscitado algunos interrogantes, el SETI se encuentran en crisis. En 1993 la NASA le retiró su apoyo económico y lo mismo le ha sucedido con otras fuentes de financiación.
Decidididos a continuar, los responsables del programa se encontraron, entre otros problemas, con que no podían afrontar los gastos que representa procesar el gran volumen de datos que tienen que manejar. Ante ello, en una época en que el voluntariado vive un claro auge, han lanzado una petición de ayuda, para que personas particulares les ayuden a procesar "paquetes" con información que les enviarían a través de Internet y por medio de un programa que recibirían, igualmente, a través de esta red.
El llamamiento, lanzado esta primavera, se hizo con la esperanza de conseguir, al menos en un principio, sólo alrededor de 100.000 colaboradores. Pero la respuesta les ha sorprendido. Apenas han pasado unos seis meses y ya han llegado al millón...

Correo electrónico
Quién lo desee y disponga de un ordenador personal y de un modem, puede inscribirse como colaborador del programa mediante esta dirección de correo electrónico: SETI@home. Una vez inscrito, recibirá, también a través de Internet, los datos que debe procesar y el programa con el que hacerlo.
Una gran ventaja es que los ordenadores pueden hacerlo en situación de espera (stand by, en inglés), por lo que uno encontrarse ausente o pendiente de otras cosas. Aún más, el ordenador puede estar recibiendo la información de SETI o haciendo el trabajo que se le pide de procesar los datos, mientras el usuario trabaja en otros temas con el mismo aparato.
De cualquier manera, el colaborador no podrá saber de inmediato, si se ha detectado una señal de radio que no puede explicarse por fenómenos naturales y que, por sus características, presente indicios de la existencia detrás de ella de una inteligencia que busca hacer saber que está ahí y que trata de sondear el universo para conocer si se encuentra sola. No podrá porque la información que recibe es parcial.

Sin secreto
Pero no se trata que se quiera guardar ningún secreto. Puede decirse que, simplemente por las necesidades del trabajo y las características de los ordenadores que lo llevan a cabo, lo que hace la organización estadounidense que desde hace cuarenta años busca "extraterrestres" es trocear la información que posee y repartirla entre cuantos colaboradores sea necesario, repartidos por todo el mundo. Una vez que estos les devuelven los datos procesados, ellos los "ensamblan"
Sin embargo, SETI puede informar a sus colaboradores para qué sirve lo que están haciendo y, posteriormente, de los resultados. Pero, está claro que, si se confirmara la existencia extraterrestres, el colaborador no podría ser, como Rodrigo de Tierra, el primero en avistarlos y gritar: "¡Tierra!".
Lo que si podrá tener, al menos, es el orgullo de haber participado y contribuido, al que para muchos sería uno de los mayores descubrimientos de la historia de la humanidad: que no estamos solos en esta galaxia o en el universo.
Después de cuarenta años y de grandes sumas de dinero gastadas, el programa SETI, prácticamente, sólo puede atribuirse hasta ahora, como momento estelar, la captación de una señal de radio que no ha podido explicarse como producida por causas naturales. Pero, únicamente se ha podido registrar una vez y luego no se ha vuelto a encontrar.

Optimismo y pesimismo
De todas maneras, se han encontrado ya indicios de que existe o ha existido vida dentro de nuestro sistema solar. Pero, sólo en su formas más elementales. La existencia de vida inteligente en nuestro sistema se da ya prácticamente por descartada, dados los conocimientos actuales que se poseen. Puede haberla en nuestra galaxia. O más allá, en otras galaxias.
Los científicos se dividen en sus opiniones y en su optimismo o pesimismo sobre esta posibilidad.
Sin embargo, hay quien defiende tesis como que dado el grado actual de exploración del universo, de existir vida inteligente fuera de la Tierra esta se encontraría tan lejos, que una señal emitida por ella tardaría al menos 350 años en llegar a nuestro planeta. A ello habría que añadir los otros 350 años durante los que tendría que viajar nuestra respuesta para alcanzar a su destinatario
En estas circunstancas, cualquier forma de diálogo, por más elemental de sea, encerraría enormes dificultades. No sólo no podría desarrollarse en tiempo real, sino que entre el momento en el que se emite la señal y su posible respuesta mediarían 700 años...En ellos, pueden pasar tantas cosas.

Universo silencioso
Así cuarenta años después del inicio del SETI, el universo sigue mudo, como si estuvieramos solos en él. Y de existir otras vidas inteligentes, las dificultades de contactar con ellas son enormes. Puede que no existan, o puede que, aún en el caso de que estén ahí, en algún lugar del cosmos, haya quien piense que nunca, al menos en el futuro previsible, se conseguirá contactar con ellas.
Pero también hay quien dice que lo nuestro es intentarlo. Y que ésta es una de las características del ser humano.

   
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