ROMEU
 
   

Pendientes del verano

Las vacaciones de verano alteran cada año el ritmo de las familias de 7.130.000 estudiantes de enseñanza no universitaria. Muchos padres se agobian por no saber cómo hacer para que estudien los que han suspendido o qué hacer durante el largo paréntesis de casi tres meses con los que han aprobado. Los pedagogos y psicólogos señalan una serie de pautas y actividades -sobre el fomento de la lectura y la escritura y sobre aspectos básicos del aprendizaje, como la organización o la forma de retener ideas- para ayudar a los hijos a practicar de forma amena lo que han aprendido en el curso o a complementarlo con otros descubrimientos. (...)

Éstos son algunos de los consejos que destacan los expertos para los niños que vayan mal:

• El ritmo de estudio

-No preocuparse porque pierdan el ritmo de estudio, si van bien. Deben aprender a retomarlo. Establecer un ritmo de trabajo realista, para los que deban estudiar, y acordarlo con ellos.
-Apoyar el repaso de verano con cuadernos específicos de vacaciones, para los niños de primaria que no vayan bien. Basta con una o dos horas diarias de trabajo bien organizado, con el seguimiento de un adulto.
-Apuntar a los de los últimos cursos de secundaria y a los de bachillerato que hayan suspendido a un cursillo de 15 días, una o dos horas diarias, por las mañanas, para que les resuelvan las dudas que a los padres les resulta difícil explicarles.

• La forma de estudio

-Observar si saben hacer esquemas. Servirles de ejemplo.
-Enseñarles de la propia experiencia a sacar la idea principal de un texto, a representar y a deducir las soluciones de los problemas de matemáticas y a usar las estructuras gramaticales que han aprendido.
-Ayudarles a programar bien el tiempo. Ver con ellos lo que se va a trabajar cada día y establecer un objetivo. Conseguir que asuman esa organización como un sistema propio de trabajo que han creado ellos mismos.
-Enseñarles a controlar su propio trabajo y a crear hábitos. Preguntarles qué van a hacer, antes de empezar, y cómo les ha ido y qué han aprendido, al acabar.
-Establecer objetivos realistas con el niño al principio del verano y para cada día.
-Elaborar con ellos un plan de estudio sobre qué memorizarán y cómo lo harán (por ejemplo, tapar un párrafo y repetirlo, preguntarse qué es lo importante o escribir lo que recuerda). Transmitirles las consignas que uno mismo haya aprendido.
-Señalarles los objetivos del día en las primeras semanas e instarles a que lo hagan luego ellos.
-Observar cómo leen al estudiar. Muchos no retienen las ideas porque no se concentran en lo que leen. Ver dónde tienen los errores.
-Preguntarles su opinión sobre lo que dicen los textos.(...)

Susana Pérez de Pablos.
EL PAIS DIGITAL. 29-Junio-1999

   
   

   

 

 

 

¿Y las asignaturas humanísticas?

La repetida denuncia de que los alumnos se hallan desorientados cuando visitan un museo, no sólo ha estado desatendida, sino que parece que incluso se ha ensanchado el foso de su ignorancia en torno a las raíces cristianas del país. Y una causa de ello es el vacío y marginación de las asignaturas humanísticas en la escuela.

Pese a todo, sí que se encuentran aún chicos y chicas que buscan la herencia de los clásicos greco-latinos. En el mundo griego, el héroe se enfrenta a la envidia de los dioses y diosas mitológicos y, pese a ser vencido, convierte su sufrimiento en la razón de su grandeza; y, a la vez, no renuncia a luchar contra esa injusticia. Ulises, cuando se hunde la nave frente a su patria, lanza una súplica hacia lo desconocido, llena de esperanza.

Toda la enseñanza parece ahora orientada a que el hombre sea por encima de todo el mejor y no que sea mejor como persona. No es de extrañar que hoy, ante los repetidos fracasos --incluso antes de la tópica crisis de los 40 años--, la angustia se haya convertido en una enfermedad más, con sus clásicos síntomas: ataques de pánico, arritmias, temblores, sensaciones de ahogo... La técnica es sólo una herramienta y jamás puede dar sentido a la vida; la respuesta a la pregunta de siempre: ¿quién soy yo?

Pere Pascual Piqué.
EL PERIODICO. 8-Julio-1999

   
       
   

Los programas de secundaria dejarán más autonomía a los docentes franceses

Etapa importante de la reforma de los liceos querida por Claude Allègre, el Consejo Superior de la Educación (CSE) debía examinar el lunes, 12 de julio, los programas de secundaria aplicables al comienzo del curso del año 2000.

Después de los recortes efectuados sin miramientos en octubre, sobre el conjunto de los programas del liceo (Le Monde de 7 de noviembre de 1998) nuevos aligeramientos, aplicables al comienzo del curso de 1999, han sido adoptados para la enseñanza secundaria, el jueves 1 de julio. Estas modificaciones, convertidas en necesarias por la disminución de los horarios inscrita en la Carta del Liceo, no han pasado sin conmociones.

Al transformar la manera de la que estaban concebidos los programas , el ministro de Educación nacional atacaba en efecto a la parte más fuerte. Desde su llegada, Claude Allègre había dejado clara su intención: suprimir el peso de los inspectores generales en la elaboración de los programas de segundo grado , a fin de evitar los "apilamientos" sucesivos de saberes, defendidos siempre por los representantes de las disciplinas. Ha confiado pues la presidencia de los grupos de expertos encargados de la elaboración de los programas a un universitario, cuando los Grupos Técnicos Disciplinarios (GTD) habían estado hasta entonces copresididos por un inspector general. Desde 1990, los GTD elaboran el primer borrador de los programas, antes de someterlo al Consejo Nacional de Programas (CNP), organismo consultivo creado por Lionel Jospin, entonces ministro de Educación. Raras excepciones aparte, la inspección general ha participado, sin embargo, en los discusiones mantenidas por los GTD.

LE MONDE.13-Julio-1999

   
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