El verano invita a los españoles de todas las edades a tomar el sol, pero hay que adoptar las precauciones debidas, especialmente con los niños.
 

Broncearse,
pero con prudencia

Un 80 % de los españoles toma el sol y la mitad lo hace siempre que puede

Los niños, las personas con la piel, el cabello y los ojos claros, o aquellas con abundantes pecas y lunares en el cuerpo, son las que más deben protegerse de la acción perniciosa de los rayos solares, según los dermatólogos. Sin embargo, tomar un poco de sol es beneficioso para algunas patologías dermatológicas y ayuda a sintetizar la vitamina D.

Madrid. JUAN MANUEL BARBERA
Cada año por estas fechas los especialistas, basándose en datos estadísticos -el cáncer de piel se ha multiplicado por cinco en los últimos años- entablan una auténtica cruzada contra el sol. Y aunque es cierto que los rayos ultravioleta (UV), provengan de una fuente natural o artificial, y tomados de forma intensa, continuada y casi compulsiva, pueden ser muy dañinos para la piel, quizá no haya que exagerar tanto si se adoptan las debidas precauciones.
Por ejemplo, como señala la dermatóloga del hospital Materno Infantil Doce de Octubre de Madrid, "lo peor es tomar el sol de forma compulsiva; es decir, mucho tiempo en pocos días, aunque está claro que hay que tomar precauciones, sobre todo en el caso de los niños y las personas con piel muy blanca", máxime teniendo en cuenta que un 80 % de los españoles toma el sol y la mitad lo hace siempre que puede, según una encuesta realizada por Sanofi.
Los estudios epidemiológicos y de migración poblacional indican que el mayor riesgo de aparición de los tumores de piel, entre los que el melanoma es su peor representante, se produce cuando el exceso de radiación ultravioleta se recibe en la primera infancia. "Asímismo", como subraya la doctora Guerra, "el antecedente de quemaduras solares intensas a edades tempranas de la vida es un factor de riesgo muy significativo y cuando se producen los mayores daños a las estructuras más profundas de la piel. Además, los efectos perniciosos de las radiaciones solares son acumulativos y si comienzan desde la infancia, también el riesgo de envejecimiento cutáneo aumenta de forma considerable".
Los países más azotados por lo que los especialistas han dado en llamar "epidemia de melanomas" son Australia y Nueva Zelanda, ya que en ellos, esta patología constituye el 8 % de todos los tumores. En lo que respecta a España, los ciudadanos que viven en zonas costeras son los que tienen más riesgo de desarrollar un tumor en la piel.

Factor protector
Por otra parte, cuando a estas alturas todo el mundo debería saber que para no sufrir quemaduras durante los primeros días de exposición a la luz solar es indispensable utilizar cremas con elevados factores de protección y que a los niños, además, es conveniente protegerles con una camiseta cuando entran o salen del agua, porque las gotas actúan como una lupa aumentando el poder de los rayos UV e infrarrojos, y una gorra, en el estudio sociológico sobre los hábitos solares de los españoles realizado por Sanofi, se constata que, a pesar de estas campañas, cada año un tercio de la población sufre quemaduras durante los meses de verano.
Cada persona tiene un tipo de piel distinto y por eso cada cuál deberá valorar su situación específica a la hora de elegir el bronceador más adecuado. Según sus niveles de protección estas cremas van desde las que no tienen factor protector, "factor 2" o "factor 4", para pieles bronceadas, hasta los que tienen "factor 15", protección máxima, para aquellos que se queman fácilmente y se pigmentan ligeramente; y "factor 25", protección ultra, pieles muy sensibles, para pieles que siempre se queman intensamente y nunca se pigmentan. Finalmente, los "factores Extrem" (protección 60), son ideales para pieles con trastornos solares, traumatizadas o que está bajo medicación sensibilizante. Por otro lado, es obligatorio rehidratar la piel después de la ducha con algún aftersun. Los niños no deberían exponerse al sol sin una crema con un FP inferior a 20.

Alergias solares
Aparte de esto, la aparición de granitos y escoceduras es la primera señal de que la piel está sufriendo una maceración por el calor y el sudor o, lo que es peor, el comienzo de una alergia. A veces, el sol, la arena o incluso el agua pueden provocar la aparición de unos granitos característicos en pecho y espalda, sobre todo en niños. Si esto ocurriera, hay que evitar la exposición al sol y al agua durante dos o tres días, acompañando la terapia con una crema con corticoides que rebaje el enrojecimiento y mitigue el picor. Una vez que desaparecen los granos, puede volverse al sol, eso sí, poniéndose antes una crema protectora especial antialérgica.

También beneficios
Finalmente, hay que señalar que no todo el sol e incluso, como se puso de manifiesto durante el último congreso de Geriatría celebrado en Cádiz, se da lo que se llama la paradoja española ya que se ha descubierto que nuestros mayores son deficitarios en vitamina D, precisamente la que se sintetiza con el sol. Además, las radiaciones solares también produce una necesaria labor de "limpieza" de la piel, reducen problemas dermatológicos como la dermatitis seborréica y ayudan al tratamiento de otros procesos como la alopecia areata. Si, además, el individuo que toma el sol, ha dejado "descansar" su cuerpo durante la época invernal, tomar un poco de sol durante el verano no tiene nada de particular.

 

 

 

       
   
 
Conviene recordar
Durante los primeros días hay que tomar los baños de sol a primera hora de la mañana y a última de la tarde, las horas de menor radiación. En España y teniendo en cuenta los cambios horarios las peores horas son las que van de las 11 a las 4 de la tarde, porque entonces es cuando los rayos solares inciden de forma más perpendicular al suelo.
En lugares de montaña la altitud hace que los rayos estén menos filtrados y lleguen a la piel con mayor potencia
En la playa, el agua y la arena ejercen un efecto rebote o de espejo que también amplifica la señal que manda el sol.
Los bronceadores hay que aplicarlos al menos 20 minutos antes de tomar el sol y reponerles cada vez que se ha pasado largo tiempo en el agua (normalmente cada media hora) comenzando por un crema que tenga un factor de protección (FP) superior a 15.
Si se quiere coger color sin riesgos para la salud, y en cualquier época del año-lo mejor es utilizar autobronceadores que no broncean, sino que coloreran, porque no estimulan la melanina de la epidermis que es un mecanismo de defensa, sino la queratina superficial. El inconveniente es que hay que reponerlos más o menos cada tres días.
Recientes informes han revelado que los rayos UVA son tan perniciosos como los UVB -los UVC, que son los peores para la piel los retiene la capa de ozono-. De manera que las camas solares artificiales tienen los mismos efectos que el sol.
Algunos estudios han demostrado que contaminación, ausencia de ozono y rayos UV provocan aumento de los radicales libres de oxígeno que dañan las fibras de colágeno de la piel y la hacen envejecer de forma más prematura. Si esto fuera cierto, algunas vitaminas como la C y E, llamadas barredoras de radicales libres, ayudarían a protegernos. Los betacarotenos, también preparan la piel para bronceado.
Las maquinas de rayos UVA producen deshidratación y envejecimiento prematuro de la piel, y los rayos ultravioleta son acumulativos. Pero no todo es malo.

 
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