Los escolares Madrileños
estrechan lazos con niños refugiados
de Africa

ACNUR sensibiliza a los escolares sobre los efectos de la guerra y la intolerancia a través de la exposición «Un día tuvimos que huir»

Más de 1.500 niños madrileños de edades comprendidas entre los 6 y 12 años han participado en la exposición "Un día tuvimos que huir", organizada por la Asociación España con ACNUR,
que ha tenido lugar en el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid. La muestra recoge dibujos y relatos realizados por niños refugiados de Somalia, Sudán y Etiopía.


Los monitores les explican las duras condiciones de vida de algunos de estos campos.

 


Madrid.— MARGARITA GIRON
Bajo el lema "Sentir Africa", España con ACNUR está llevando a cabo una campaña de sensibilización e información sobre la realidad de los refugiados en el continente africano, coincidiendo con la celebración del 20 aniversario de la Convención sobre refugiados adoptada por la OUA (Organización para la Unidad Africana).
La exposición está compuesta por dibujos y relatos realizados por niños y niñas refugiados de 10 a 17 años, procedentes de países del Cuerno de Africa, como Somalia, Sudán y Etiopía. La idea de llevar a cabo esta iniciativa surgió cuando una cooperante de ACNUR organizó unos talleres en el campo de refugiados de Kakuma (Kenia) para que los niños contasen historias de sus países de origen y su experiencia como refugiados. Al principio, les resultó más fácil contar cuentos sobre su tierra, ya que su experiencia personal era dura de mostrar, por eso muchos pensaron que podrían expresarse mejor con dibujos.
El resultado fue tan positivo que el trabajo se recopiló en una exposición que ha recorrido Gran Bretaña y que después de Madrid, visitará Bilbao y Pamplona. Tanto los dibujos como los relatos se elaboraron para que los niños de otras partes del mundo pudieran comprender que significa ser refugiado.
En este sentido, la exposición "Un día tuvimos que huir" consigue, mediante los testimonios de sus autores, mostrar al público los efectos de la guerra y la violación de los derechos humanos en las vidas de sus protagonistas. Pero también muestra la vida cotidiana, los juegos y aprendizaje de los niños refugiados en Kenia.

Eliminar tópicos
La muestra va acompañada de un taller gratuito dirigido a niños de 6 a 12 años y que incluye, en primer lugar, una introducción explicativa de quiénes son los refugiados y su historia, contada en un libro gigante. "Nos interesa sobre todo que los niños eliminen tópicos sobre los refugiados, como que son pobres, huérfanos, o analfabetos", explica Soledad Salcedo, monitora de este taller. "Intentamos que comprendan que los refugiados son personas que la mayor parte de las veces tenían casa, familia y trabajo que han tenido que abandonar por culpa de la intolerancia y la guerra". "Queremos que los niños entiendan –añade Soledad- que los refugiados no siempre son pobres, se convierten en pobres, porque tienen que dejar sus bienes atrás o porque se los roban en la huida".
A continuación los monitores les muestran la obra de los niños y niñas del Cuerno de Africa, dialogando con ellos a través de sus dibujos y cuentos. "Son cada vez más los niños que vienen sensibilizados ante este tema. En este sentido, se nota el trabajo que realizan los profesores en el aula, aunque algunos de ellos nos confiesan su sorpresa cuando ven el interés y la atención que muestran sus alumnos durante la exposición", explica Miguel Angel Lozano, otro de los monitores. "De todas formas, -añade- insistimos a los niños en la idea de que los problemas de los refugiados empiezan mucho antes de que aparezcan en la tele y acaban mucho después".
Para finalizar, los niños participan en la ilustración de un libro gigante donde imaginan compartir los juegos que más les gustan con los niños de un campo de refugiados. Para ello, a cada uno se les proporciona material de dibujo y pintura para que trabajen sobre lo que han visto y plasmen su solidaridad. Elías es uno de los niños que participan en este taller y tiene claro lo que quiere compartir con sus amigos refugiados: "quiero mucho a mi perro "Flo", es un podenco de tres años con el que juego mucho, y me gustaría que los niños refugiados pudiesen conocerle".
La organización de esta exposición ha sido posible gracias a España con ACNUR y al patrocinio de la empresa de juguetes MB, así como a la colaboración del Museo Nacional Reina Sofía. España con ACNUR es una asociación no lucrativa que apoya el trabajo del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, que en estos momentos interviene en más de 40 países africanos para proteger a los pueblos que tienen que huir de su lugar de origen. Hay que destacar que de los 22 millones de refugiados que hay en el mundo, más de 7 millones son africanos, en su mayoría mujeres y niños, y que están acogidos en algunos de los países más pobres del planeta.
Las personas intersadas en obtener más información sobre esta campaña, pueden contactar con Acnur a través de su página web http://www.servicom.es/acnur o mediante su correo electrónico eacnur@ibm.net

 


Durante la exposición, los niños participan en la ilustración de un libro gigante donde imaginan compartir los juegos que más les gustan con los niños de un campo de refugiados. (Fotos: Rafael Martínez)

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