Estados Unidos necesita dos millones de maestros

"Hazte maestro, hazte héroe", proclama uno de los lemas de la campaña de captación promovida por las autoridades

       
   

Las últimas estimaciones del Departamento Federal de Educación de Estados Unidos cifran en unos dos millones las vacantes de maestros que deberán cubrirse en los próximos años. El reparto de este déficit es desigual entre los distintos estados y entre las distintas especialidades, aunque el principal problema consiste en la pérdida de atractivo de la profesión docente.

FRANCESC PEDRÓ
La profesión docente ya no tiene en Estados Unidos el atractivo que tenía en los años sesenta y setenta, cuando el desempeño en las aulas tenía algo de romántico y mucho de reformista. Pero hoy se necesitan incentivos que sólo se empiezan a ofrecer en algunos estados y condados. Ya a principios del pasado curso, la Asociación Nacional de Juntas Estatales de Educación advirtió que era imprescindible generar políticas públicas que atrajeran a los jóvenes recién graduados.
Serían componentes esenciales de estas políticas de atracción las campañas publicitarias, los préstamos sin intereses para la adquisición de viviendas, los programas de reconversión para prejubilados del mundo de los negocios o del ejército que deseen dedicarse a la docencia y, probablemente lo que aún sea más sorprendente visto desde el continente europeo, los programas de formación que permitan que los docentes sin título -que suman varios centenares de miles- puedan conseguir las credenciales profesionales requeridas, empezando por el correspondiente título universitario. En el estado de Nueva York, por ejemplo, sólo la ciudad de Nueva York cuenta con unos 9.000 docentes que fueron contratados a pesar de no tener la titulación necesaria, a veces antes de completar sus estudios universitarios. Esta situación -que nada tiene que ver con la interinidad propia de la profesión docente en los países con un sistema educativo fuertemente centralizado- tiene su origen en legislaciones denominadas "de emergencia" que intentan resolver la carencia de docentes debidamente titulados.

Requerimientos legales
Pero lo que empezaron siendo medidas de emergencia, sobre todo para combatir la falta de especialistas en determinadas áreas como matemáticas o educación especial, han acabado por convertirse en parte integrante del panorama educativo estadounidense. Mientras en los estados de Nueva York y de Maryland se está empezando a reconsiderar la vigencia de esta legislación, en otros como Arizona se intentan rebajar los requerimientos legales para el ejercicio docente. Los debates entre los partidarios de la exigencia de una titulación como garantía mínima de calidad y los abogados del libre ejercicio de la profesión -que enseñe quien tenga algo que enseñar- se suceden en los medios de comunicación. Según estimaciones del Departamento Federal de Educación, cada año una cuarta parte de las personas que empiezan a ejercer como docentes carece de la titulación necesaria. Según la Comisión Nacional sobre la Enseñanza y el Futuro de América, un 12% de los nuevos docentes no tiene ninguna titulación y un 15% adicional cuenta tan sólo con una habilitación temporal. En Maryland, el número de docentes con este tipo de habilitación temporal es de 2.700 personas sobre un cuerpo docente de 50.000 profesionales. Las autoridades estatales han decidido abrir una línea de crédito de 2,5 millones de dólares anuales (unos 400 millones de pesetas), durante cuatro años, para favorecer que estos docentes sin titulación consigan las correspondientes credenciales académicas.
En California, en parte como consecuencia de una política decidida a favor de la reducción de las ratios de alumnos por clase, el número de docentes no titulados se ha duplicado en tres años y actualmente alcanza a unas 29.000 personas.
En teoría, en todos los estados se requiere una titulación universitaria, además de una habilitación para el ejercicio en el correspondiente estado -que generalmente se consigue tras un examen teórico-práctico. En Texas, las personas que suspenden el examen de habilitación pueden ejercer durante todo un curso académico si la autoridad del distrito justifica la necesidad de ello.
También desde el punto de vista estrictamente de oferta y demanda de empleo, la situación es muy desigual en el país. Algunos estados, como Connecticut, Minnesota, Nueva York, Pennsylvania y Wisconsin, producen habitualmente muchos más titulados en magisterio que los que necesitan sus escuelas públicas, aunque algunos condados en las zonas residenciales tienen problemas para cubrir todas las plazas. Por el contrario, California, Florida, Nevada y Texas experimentan muchas dificultades de contratación en todos los condados.
En general, los especialistas cuya demanda es más sentida se concentran en el área de las matemáticas y de las ciencias (física, química y también nuevas tecnologías), en primer lugar, de la educación especial y, en general, del asesoramiento y la orientación psicopedagógica, en segundo lugar, y, en tercer lugar, de inglés como segunda lengua, particularmente en los estados donde la emigración extranjera es muy importante. El problema de la falta de especialistas es aún más acuciante en un contexto en el que prácticamente un 5% de los docentes en ejercicio abandona la profesión cada año, además de las correspondientes jubilaciones. Entre las principales causas de abandono de la profesión se cuentan razones de tipo personal y cansancio e insatisfacción profesional (que representan más de un 70% de los abandonos anuales). En estas condiciones, no es extraño que uno de los lemas publicitarios más conocidos para atraer a los jóvenes hacia la profesión docente sea: "be a teacher, be a hero" (hazte maestro, hazte un héroe). Con ello quiere significarse el compromiso con unos valores sociales, pero no parece realmente que el reclamo funcione.

La cuestión salarial
Los incentivos salariales, en cambio, no tienen discusión. De hecho, las diferencias salariales en la profesión docente pueden llegar a ser abismales incluso dentro de un mismo estado, puesto que los contratos dependen, generalmente, de la capacidad de gasto de las juntas municipales y de los condados. Parte del problema consiste en que los distritos ricos pueden atraer con facilidad a buenos profesionales con experiencia, pero los que carecen de medios ni siquiera pueden contratar a maestros cualificados o, lo que también es frecuente, de aquellas especialidades -como educación especial- donde existe un déficit generalizado de profesionales en todo el país. Sólo el estado de Connecticut dispone de una legislación que garantiza que todos los distritos puedan pagar sobre la base de una escala salarial unificada. Además, como es propio de los Estados Unidos, las familias no acostumbran a tener inconveniente para desplazarse por todo el país si las ofertas de trabajo son atractivas. Por lo tanto, no es extraño que falten maestros en Oklahoma cuando en realidad las facultades de educación producen más titulados cada año que plazas vacantes hay: sencillamente, los recién titulados encuentran mejores condiciones salariales en el vecino estado de Texas.
Como la economía norteamericana se encuentra en una fase de crecimiento, los buenos titulados universitarios, por otra parte, encuentran buenas oportunidades de empleo fuera de los circuitos escolares. Así, por ejemplo, un maestro de matemáticas de educación primaria puede aspirar a un sueldo inicial de unos 24 mil dólares (unos tres millones ochocientas mil pesetas) en cualquier escuela primaria de un distrito del Medio Oeste americano, pero su sueldo puede llegar a ser el doble, también para empezar, si acepta olvidarse de la docencia y entrar en el campo de las empresas de servicios informáticos. Lo mismo ocurre con los estudiantes de magisterio de Montana, que son atraídos por las autoridades educativas de los estados vecinos para que realicen allí sus prácticas. Los estudiantes saben que si deciden quedarse a trabajar en Nevada, Oregon o Washington pueden ganar, por término medio, unos 10.000 dólares (algo más de un millón y medio de pesetas) más al año que si se quedan en Montana.
El secretario de Educación de los Estados Unidos -el equivalente al Ministerio de Educación del país-, Richard W. Riley, ha insistido recientemente en que sería necesario hacer un esfuerzo de armonización de la legislación y de las condiciones salariales de los docentes en todo el país. Pero sus propuestas han sido muy criticadas porque suponen implícitamente una política de centralización que la mayoría de los estados -que, por cierto, son soberanos en materia de educación y tienen sus propias leyes al respecto- ve como una seria amenaza a su tradicional autonomía. No debe olvidarse que el Departamento Federal de Educación celebra, precisamente este mismo año, su vigésimo aniversario.

 

La pérdida de atractivo de la profesión docente y el reclamo social y económico de otras áreas profesionales ha provocado un grave déficit de profesorado en Estados Unidos.
(Foto: Rafael Martínez)

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