A la izquierda, Hudson Mukenza, investigador keniano, busca la causa que hacía, en 1997, que decenas de ciudadanos y cabezas de ganado sufrieran hemorragias.
A la derecha, fotografía de una abeja conservada en ámbar durante siglos.
El profesor Raul Cano consiguió revivir una bacteria tomada del abdomen. (Fotos: EFE)
La sociedad del conocimiento debe llegar a todos los ciudadanos
Dos mil personas, en representación de 150 países, han asistido en Budapest a la Conferencia Mundial de la Ciencia. El lema de esta ha sido "Ciencia para el siglo XXI, un nuevo compromiso". Su principal objetivo ha consistido en buscar los medios para evitar el que la ciencia, la investigación y la sociedad del conocimiento no sean una exclusiva de los países desarrollados y se conviertan en una nueva forma de imperialismo y colonización.

Madrid. A. P.
"Ciencia para el siglo XXI, un nuevo compromiso", ha sido el lema de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia, celebrada en Budapest a finales del mes de junio. Hacía 20 años que no se celebraba una reunión de este tipo. En esta ocasión, bajo la convocatoria de la UNESCO y con la cooperación del Consejo Internacional de las Uniones Científicas, se han reunido en la capital húngara representantes de más de 150 países y 170 organizaciones no gubernamentales.

Entre los 2.000 asistentes se encontraban tanto científicos como gestores de política científica, es decir, quienes administran los presupuestos destinados a ciencia e investigación.

El objetivo fundamental de esta "cumbre" ha sido buscar vías para que la ciencia, la investigación y el conocimiento en general no se concentren en unos pocos países, principalmente los perteneciente a la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), y se conviertan en una nueva forma de imperialismo y colonización. Hay que conseguir, se dijo en Budapest, que los ciudadanos de todo el mundo puedan tener acceso a los conocimientos científicos.

Colonialismo científico

En un artículo publicado en el diario El País, unos días antes de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia, el director general de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, ponía el siguiente ejemplo, sobre un tema muy actual: "Cuando la media de usuarios de Internet en el Africa subsahariana, con más de 730 millones de habitantes (excluída suráfrica), es de uno por cada 1.500 personas, comparado con uno de cada cuatro europeos y norteamericanos, el riesgo (de que la sociedad del conocimiento se convierta en una nueva forma de imperialismo) es muy real".

Pero, aún ante hechos como este, Mayor Zaragoza terminaba su artículo, con lo que puede considerarse una profesión de fé: "La ciencia habla un idioma universal y trabaja con una sola metodología. Esa característica única significa que la ciencia del siglo XXI puede extenderse de nuevo a todos los países y comunidades y convertirse en un vehículo para un verdadero reparto global de los bienes intelectuales y morales del mundo"

En representación española asistió a la cumbre científica el secretario de Estado de Educación, Universidades e Investigación y Desarrollo, Jorge Fernández. "El gobierno de España", dijo en su intervención, "está convencido de que una de las principales opciones de la sociedad en estos momentos es la de incrementar y expandir la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación. Y conseguir este objetivo requiere apoyar incondicionalmente la ciencia básica, aumentar los recursos humanos y transferir los conocimientos y tecnología a los sectores productivos".

Opción social

"La ciencia", dijo también el secretario de Estado, "debe estar al servicio de la humanidad y, en consecuencia, realizaremos todos los esfuerzos necesarios para fomentar y apoyar las actividades científicas de interés social y contribuir solidariamente al desarrollo de los países menos avanzados".

Una de las intervenciones más significativas fue la de C. N. R. Rao, de nacionalidad india y vicepresidente de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo. Este propuso que los países en vía de desarrollo elaboren ellos mismos agendas de acción que les sirvan para poner en marcha el esfuerzo que necesitan para hacer en ciencia y tecnología, para salir de su retraso. Rao propuso un ejemplo de esta agenda, válido para muchos de estos países, y que podía ser el siguiente:

Tener preparado un plan de Investigación y Desarrollo (I + D) para el año 2002; lograr que la inversión en I + D alcance el 1% o el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) para el año 2005; lograr que la educación primaria llegue a toda la población, y que esta tenga en cuenta la educación científica, en el 2005; garantizar la disponibilidad de agua y de alimentos para toda la población, para el 2010; conseguir la erradicación de enfermedades endémicas, como la malaria, también en el 2010; desarrollar la tecnología necesaria para aprender a explotar los propios recursos naturales, nuevamente en el 2010; y, por último, mejorar la investigación, para aproximarse a los niveles de los países desarrollados, en el 2015.


La "cumbre" de la ciencia celebrada
en Budapest intenta acortar distancias
en I + D, entre el Norte y
el Sur
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