El coro del instituto "Núñez de Arce" interpreta un variado repertorio
y prepara obras orquestales junto con la Camerata estudiantil del Conservatorio de Valladolid.
(Fotos: O. García)
El canto y la música constituyen dos de las materias relegadas históricamente con el calificativo de "marías". El instituto vallisoletano de Educación Secundaria "Nuñez de Arce" se ha propuesto recuperar las notas y el pentagrama a través de la formación de un coro que está adquiriendo renombre en Valladolid.
 
Alumnos de un instituto de Valladolid crean un coro musical que ofrece actuaciones
en público

Valladolid. ORLANDO GARCÍA
El coro del Instituto "Nuñez de Arce" se creó a finales del curso l996-97 con los alumnos que cursaban música en cuarto de Secundaria y en primero de Bachillerato. Guiados por la batuta de Rosario Alonso, los

jóvenes de estos dos niveles de enseñanza dedicaban siempre una o dos horas semanales a la educación del oído, a la entonación y al canto en conjunto.

Los progresos iniciales de estos estudiantes fueron notables, por lo que decidieron preparar cinco temas para la fiesta de entrega de diplomas a los alumnos que cursaban COU y terminaban sus estudios en el Instituto. Por tanto, el punto de partida del coro fueron las propias clases de música. Del entusiasmo de aquellos jóvenes por el canto, nació la idea de consolidar un grupo donde pudieran participar alumnos de todos los niveles que se cursan en el centro, es decir, Secundaria, Bachillerato y Ciclos Formativos Profesionales.

Cuando en febrero llegó el momento de debutar lo hicieron tan sólo con cinco temas como cierre de un recital poético que organizó el Instituto. A partir de ese momento el trabajo aumentó en horas y se sucedieron varias actuaciones en otros centros de enseñanza, casas de cultura y en diversos actos que permitieron a los cantores familiarizarse con el escenario y adquirir la concentración necesaria para actuar delante del público, al menos a un nivel similar al mostrado en los ensayos. En el presente curso el coro del "Nuñez de Arce" está integrado por 38 cantantes y Rosario Alonso manifiesta su voluntad de contar con más voces masculinas.

Carácter multidisciplinar

También destaca el carácter multidisciplinar de esta enseñanza y se refiere a una actividad "que forma a las personas a través de la música, pero no sólo en la música". "Cantando se educan la sensibilidad y el gusto, se contribuye a la camaradería, se comparten éxitos y fracasos, se cultiva la amistad, se aprende a tener paciencia y a respetar las torpezas, se conocen las propias fuerzas y limitaciones, se adquiere disciplina y, sobre todo, se vive muy de cerca la emoción y la felicidad", explica la responsable de esta materia.

Los ensayos comienzan al terminar las clases. Suelen durar poco más de una hora salvo en casos excepcionales en los que se prolongan a lo largo del mediodía. Empiezan siempre con unos minutos de calentamiento y con algunos ejercicios de entonación que preparan la voz. El ritmo de los ensayos es distendido y lo marca la disposición de los jóvenes y la concentración que se consigue. Como en cualquier actividad de grupo, la comunicación entre todos y la atención al director son la clave para un buen ensayo. La confianza en el trabajo previo y la concentración son las bases para poder ofrecer un buen concierto.

El repertorio se adapta a las posibilidades y gustos de los componentes del coro. Hay canciones del Renacimiento, obras clásicas, coros de ópera, espirituales negros, y obras del folklore de las distintas comunidades. También están preparando obras orquestales para interpretarlas con la Camerata del Conservatorio de Valladolid, compuesta igualmente por estudiantes.

Renovación

Uno de los problemas principales por los que atraviesa todos los años este coro consiste en la necesaria e inevitable renovación de parte de sus componentes debido a la finalización de estudios en algunos casos y a la incorporación de jóvenes de ciclos de enseñanza inferiores que obligan a rehacer el trabajo emprendido y adaptarse a las nuevas circunstancias. Sin embargo, la responsable de esta actividad menciona aspectos positivos derivados de esta situación y, en todo caso, destaca el carácter ineludible de su renovación. "En muchas ocasiones hemos pensado en dar continuidad a la idea y trasladarla al campo profesional, aunque sea en un ámbito reducido. Pero son muchas las dificultades con las que nos encontramos y hemos de pensar que estamos sembrando una semilla incorporando constantemente nuevos alumnos".

Sin embargo, lo que constituye su mayor satisfacción es la respuesta de los alumnos, que considera excelente ante la exigencia de seriedad y rigor en el trabajo que se desempeña. "Es curioso observar cómo la disciplina, la minuciosidad y la voluntad de tomarse en serio lo que se está haciendo cautivan al alumno cuando percibe resultados positivos en el desarrollo de su expresión. Hay que desterrar el estereotipo de que la seriedad y la exigencia son conceptos negativos en la enseñanza. Muy al contrario, son ellos mismos los que se superar y exigen porque saben que es el único camino para sentirse satisfechos. Lo único que se necesita es que comprendan lo que están haciendo y que sean conscientes de que para conseguir resultados es necesario ser pacientes hasta conseguir transformar nuestro sentimiento en expresión artística", opina la encargada de llevar a buen puerto este coro vallisoletano.

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