ROMEU
 
   

Enseñanza de las Ciencias en
el umbral del año 2000

(...) El lenguaje científico constituye el vehículo de comunicación para exponer, discurrir y debatir las ideas científicas, con una precisión mayor que la que ofrece el lenguaje de la vida cotidiana. Sin embargo, este lenguaje, lleno de significado para el profesorado de Ciencias, no lo es tanto para los estudiantes. La importancia del lenguaje verbal y visual en las clases de Ciencias ha sido resaltada recientemente en una gran cantidad de trabajos, que muestran las dificultades de los estudiantes en la comprensión de los mensajes orales y escritos y señalan la necesidad de plantearse explicitamente la enseñanza de la lectura, la escritura y la comunicación oral en el ámbito de las ciencias.

Por último, las tecnologías de acceso a la información y a la comunicación han abierto nuevos campos de trabajo en este ámbito. Entre las aplicaciones de los ordenadores en el aula podemos destacar los programas que ayudan a la organización y presentción de trabajos, los de simulación, los programas de laboratorio asistido por ordenador y el software de información y divulgación científica, probablemente sustituible a corto plazo por el uso de la red. También hay que destacar el uso de Internet en la comunicación personal y entre los distintos grupos de trabajo, ya sean de alumnado o profesorado.

La extensión de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) hasta los 16 años y la comprensividad del nuevo sistema educativo han obligado a modificar los objetivos de la enseñanza de las Ciencias de la Naturaleza en esta etapa. Así, la ESO ha pasado a ser ofertada en un único tipo de centros, los Institutos de Enseñanza Secundaria (IES), procedentes de los antiguos centros de Bachillerato o de Formación Profesional, o bien en centros de nueva creación. Como consecuencia de ello, algunos profesores de EGB que habían venido dando la asignatura de Ciencias de la Naturaleza en 7║ y 8║ de EGB se han incorporado a los nuevos centros de Secundaria para continuar impartiendo estas materias en el primer ciclo de la etapa.

De acuerdo con las finalidades de la ESO, los objetivos del área de Ciencias de la Naturaleza han puesto un especial énfasis en una enseñanza de las Ciencias centrada en la adquisición de los conocimientos, habilidades y actitudes científicas que necesitará la futura ciudadanía. Se ha pasado de unas "Ciencias para futuros estudiantes de ciencias" a unas "Ciencias para todos". Obviamente, este cambio de objetivos ha coincidido con los postulados de la denominada educación Ciencia-Tecnología-Sociedad, un movimiento emergente que, como ya hemos dicho, resalta la importancia entre la naturaleza de la ciencia, sus aplicaciones tecnológicas y sus implicaciones sociales (...)

Aureli Caamaño
CUADERNOS DE PEDAGOGIA.- Junio 1999

 
   

   

 

 

  Bilingüismo en la escuela

Todos somos cada vez más conscientes de la necesidad de conocer al menos otra lengua, además de la nuestra. Para los que son niños hoy, el buen conocimiento de una lengua extranjera será un requisito casi imprescindible para adaptarse al futuro social y profesional.

Por otra parte, vivimos en un mundo en el que cada vez es más común la convivencia de dos lenguas en un mismo país o región, y en el que muchas personas optan o se ven obligadas a vivir en países distintos a los de origen.

Estas circunstancias están favoreciendo el que todos aquellos que de una u otra forma están relacionados con la infancia y la educación (padres, educadores, maestros, psicólogos, pedagogos...) muestren cada vez más interés y preocupación por los temas relacionados con la enseñanza bilingüe o con el aprendizaje temprano de lenguas extranjeras.

Es un tema conocido de forma general, pero además avalado por distintas ramas de la ciencia, el hecho de que las primeras edades constituyen la etapa idónea para el aprendizaje de las lenguas. El niño desde que nace y durante toda la etapa de Educación infantil aprende los distintos aspectos relacionados con el lenguaje, y tiene la capacidad de aprender más de una lengua a la vez, sí se dan las condiciones ambientales y familiares necesarias.

(...) Muchos educadores y maestros de la Educación Infantil de cualquier escuela ľno necesariamente bilingüe- muestran sensibilidad e interés hacia esa realidad. Por ello se plantean la necesidad de adquirir un conocimiento básico sobre estos temas, para poder incorporarlo en su práctica educativa. Estos profesionales tienen un papel muy importante a la hora de favorecer el desarrollo de una actitud positiva y activa hacia la diversidad lingüística. Con ello estarán incidiendo sobre la motivación del niño hacia el lenguaje y hacia las lenguas y, por lo tanto, estarán apostando por el aprendizaje de las mismas.

Sonia Mariscal y Pilar Gallo
JUGAR Y CRECER. Junio-Agosto 1999.

 
       
   

El futuro del bachillerato francés

┐Hacia dónde irá el bachillerato francés?. Después de varios decenios de aumento constante, el número de titulados tras el examen ha franqueado el último año la barrera del medio millón. Con 78,9%, la tasa de éxito alcanzada, siendo ésta también una marca histórica. Según las estimaciones del Ministerio de Educación, más del 92 % de los candidatos terminan además por conseguir su bachillerato, incluso si no es siempre al primer intento. Para los expertos del ministerio, no se excluye el que se haya alcanzado, con tales tasas, un umbral insuperable, más allá del cual toda evolución no será más que marginal. Después de este último curso académico del siglo, se podría púes confirmar que el viejo bachillerato, creado por Napoleón, ha acabado su progresión.

Incluso, ésta tasa es ya elevada desde 1995, cuando la proporción de bachilleres por generación había pasado a más del 61% por ciento, mientras que no era más que el 29,4 % en 1985. Sin embargo, en el curso de los últimos años, el aumento de esta tasa se ha ralentizado considerablemente. En 1988 era todavía del 61,7 %. A este ritmo, el objetivo de conducir al 80% de una promoción hasta superar el bachillerato, no se alcanzaría antes del siglo XXII.

El curso de 1999 ha reunido a 636.0000 aspirantes al título de bachiller, o sea, con sólo unos centenares de diferencia, el mismo número que el año último. Esta aparente estabilidad enmascara importantes evoluciones. El número de candidatos al bachillerato general continúa bajando (344243 contra 354652 en 1998, o sea, 2,95% menos), mientras que los bachilleratos tecnológico y profesional progresan, respectivamente, en un 5,7 % y en un 4,6 %.

Este año, el decline del bachillerato general es casi exclusivamente consecuencia de la desafección a la especialidad literaria (...)

LIBERATION.14-junio-99

   
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