Hace muchos años que la Organización Mundial de la Salud, basándose en la investigación sobre los efectos nocivos del tabaco, dijo que "es la primera causa de enfermedad evitable en los países desarrollados". En la presente colaboración, la autora expone las intervenciones educativas que se están desarrollando en Asturias en el ámbito de aplicación del Programa JEYS (Jóvenes, Europeos Y Sanos), auspiciado por las universidades de Birmingham, Maastricht y Oviedo.

El tabaquismo escolar en Asturias y la intervención educativa para su prevención

   
     

María Luisa López González
Profesora Titular de Medicina Preventiva de la Universidad de Oviedo

 
     

Cinco asturianos mueren cada día a causa del tabaquismo, sin que su muerte cree tanta alarma social como otros problemas de salud mucho menos importantes. La cantidad de enfermedad y muerte que el tabaco ha causado entre los hombres adultos ha hecho que muchos de ellos hayan dejado de fumar. Pero el número de mujeres y jóvenes fumadores sigue creciendo y el de adolescentes parece estabilizado. Estos y aquéllas creen ingenuamente que el problema no va con ellos porque el tabaco, hasta ahora, ha matado sobre todo hombres. Y esto ha sido así porque las mujeres y los niños han empezado a fumar hace relativamente poco tiempo.

Prevención del tabaquismo adolescente.
En los últimos 3 años las Universidades de Birmingham (Reino Unido), Maastricht (Holanda) y Oviedo estamos investigando para encontrar un programa eficaz de prevención del tabaquismo, capaz de evitar que los adolescentes empiecen a fumar. En esta investigación participan 8.000 niños por cada país participante: en total 24.000 niños europeos. De los 8.000 escolares asturianos, 2.000 recibieron una intervención educativa antitabaco dentro de la escuela, otros 2.000 recibieron dicha intervención fuera de la escuela y 2.000 más se beneficiaron de ambos tipos de intervención. Los 2.000 restantes constituyen el grupo de control, que nos sirve para evaluar los resultados.
Detallaremos un poco las intervenciones educativas: Los estudiantes han recibido aquella información y han practicado aquellas habilidades que han demostrado ser eficaces para que los adolescentes no empiecen a fumar. Por ejemplo, deben conocer y analizar las ventajas y desventajas, a corto plazo, de fumar y no fumar. Deben saber -y comprobar en su entorno- que los fumadores son minoría (fuma aproximadamente el 36% de la población española mayor de 15 años), que cada vez se fuma menos y que el fumar no es una conducta muy enraizada en nuestra cultura: el tabaco llegó a Europa después del descubrimiento de América y la epidemia de tabaquismo europeo se ha producido en este siglo, expandiéndose con las dos guerras mundiales. Y, sobre todo, hay que mostrarles a los escolares de qué forma la publicidad les manipula a través de los valores propios de los adolescentes, como la amistad, la transgresión, el deporte, la música o el amor. Hasta la solidaridad ha sido explotada recientemente en una campaña publicitaria. Y hay que entrenarles para que sean capaces de rechazar el primer cigarrillo, con argumentos irrebatibles. Usando el sociodrama y las técnicas del "role playing" se consigue dicho entrenamiento.
Los primeros resultados de ese Proyecto de Investigación, que en Asturias llamamos J.E.Y.S. (acrónimo de Jóvenes, Europeos y Sanos), muestran que, en el curso 96-97, ya había tenido contacto con el tabaco y fumado los primeros cigarrillos el 14,7% de los niños asturianos de 10-11 años y el 54,3% de los de 13-14 años, que viven en municipios con más de cincuenta mil habitantes. El 1,5% y el 16,9%, respectivamente, era fumador habitual (fumaba con frecuencia al menos semanal). Sólo los programas preventivos implantados muy pronto en la Educación Primaria pueden ser eficaces, dada la precocidad del contacto con el tabaco.
La venta de tabaco está prohibida a estas edades, pero la norma se incumple muchas veces y la mayor parte de los niños que quieren comprar tabaco lo consiguen: tres de cada cuatro niños de 10-11 años y el 82% de los de 13-14 años han comprado tabaco alguna vez. Quienes se lo suministran son los bares, los estancos y las máquinas dispensadoras, en ese orden de importancia. La revista "Actualidad Tabaquera", en el número de Septiembre del 98, celebra el apoyo de los estancos a la campaña para evitar la venta de tabaco a menores. Esperemos que dicha campaña propicie cambios en el repetido incumplimiento de una norma legal que fue promulgada hace más de diez años.
La investigación realizará un seguimiento de la conducta tabáquica de los estudiantes a medio plazo, aunque dicho seguimiento no es siempre fácil: en Asturias actualmente continúan vinculados al programa algo menos de 7.000 niños y 434 profesores, pertenecientes a 122 centros docentes. En la actualidad hemos evaluado la situación en cuatro momentos: antes de la intervención, en el curso 96-97; después de la intervención, 2 veces más, a principios y a finales del curso 97-98; y la evaluación final que se ha desarrollado en el curso 98-99.
Los datos preliminares procedentes de esta investigación nos permiten describir el perfil del adolescente con mayor riesgo de ser fumador: quien encuentra más ventajas que desventajas al hecho de fumar (hablamos de ventajas y desventajas a corto plazo, del tipo de "me ayuda a hacer amigos", "me hace parecer mayor"), quien cree que el fumar está bien visto socialmente, quien percibe a los modelos de su entorno (sobre todo a sus padres y profesores) como fumadores y, además, tiene intención de fumar en el futuro y se siente incapaz de rechazar un pitillo si se lo ofrecen, será fumador con un 91% de probabilidad. Importancia capital tiene el ejemplo: el tabaquismo de los padres -sobre todo que fume la madre-, se asocia al tabaquismo de los hijos en casi todas las investigaciones, no sólo en la nuestra. Desafortunadamente, según nuestro estudio el 54% de los estudiantes percibe a su padre como fumador, el 45% a su madre y el 43% a sus profesores. Las perspectivas, por tanto, no mueven al optimismo.

Evaluación del proceso de implementación
Todos los centros docentes de Asturias con niños en las edades a estudio fueron invitados a participar en el programa. Dicho programa se implantó sólo en aquéllos que voluntariamente aceptaron participar. El Ministerio de Educación y Cultura les ha reconocido las horas trabajadas; a cambio, los que aplicaron el programa dentro de la escuela debieron aceptar ser formados por personal de la Universidad y que su trabajo fuera rigurosamente evaluado. Los profesores que mejor desarrollaron el programa se ajustaron a lo convenido en un 91,6% y casi 8 de cada 10 participantes desarrollaron al menos el 50% de lo estipulado. Lo peor fue que sólo el 48,4% había ensayado con sus alumnos cómo rechazar un cigarrillo ofrecido, con argumentos convincentes. Según la investigación precedente, la habilidad de rechazar parece ser determinante para que los chicos no fumen. No obstante, sabemos qué se hizo y qué no se hizo en cada centro docente, por lo que estamos en disposición de controlar los resultados. Es decir: en los centros en los que el programa no sea eficaz, estamos en condiciones de saber si la falta de efecto se debe al programa realmente, o al profesor que lo desarrolló inadecuada o insuficientemente.
En relación con la tendencia espontánea del tabaquismo en los adolescentes en un futuro próximo, hay que advertir que la LOGSE ha propiciado que los chicos que antes estaban en la escuela primaria hasta los 14-15 años, accedan ahora a centros de secundaria con 12-13 años. Allí van a convivir con chicos mayores que exhiben conductas de riesgo - entre ellas el tabaquismo -. Dicha convivencia favorecerá la conducta de fumar, por imitación. De hecho, Holanda y el Reino Unido tenían frecuencias de consumo de tabaco iniciales muy superiores a las nuestras en el grupo de 13-14 años en el Curso 96-97, que se explican porque en estos países los chicos de 12-13 años ya convivían con los mayores, como ahora hacen los nuestros.
Por otro lado, el negocio del tabaco no cejará en su intento de captar a las nuevas generaciones. Y las mujeres tardarán dos o tres décadas más en aprender la lección (el tabaco mata prematuramente) que los hombres han ido asimilando en esta segunda mitad del siglo, por haber sido el género pionero en el consumo de tabaco... y en sufrir sus consecuencias. Por todo ello es tan necesario desarrollar programas preventivos muy precoces, de demostrada eficacia y diseñados para tratar de inmunizar a las nuevas generaciones frente a la presión ambiental que les induce a consumir tabaco y otro tipo de drogas.

 
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