La «ejecución» del virus de la viruela queda aplazada para el año 2002

La sospecha de que existen países que lo cultivan clandestinamente ha sido la principal razón de esta moratoria.

 
Según decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las últimas cepas del virus de la viruela, de las que se tiene conocimiento oficial y que se conservan en EEUU y Rusia, debían ser destruidas, por incineración, este 30 de junio. Sin embargo, en la última cumbre de la OMS se ha decidido aplazar este medida hasta el año 2002. El miedo a una guerra biológica y a no poder fabricar vacunas ha sido el principal motivo.

Madrid. ALFONSO PEZUELA
La «ejecución» de las últimas muestras del virus de la viruela que quedan oficialmente en el mundo, ha sido aplazada una vez más. Pero, si en otras ocasiones influyeron los argumentos científicos a la hora de conseguir una moratoria, ahora han pesado, con gran fuerza, consideraciones de estrategia militar. Y, sobre todo, el miedo a lo que podría ser una catástrofe mundial provocada.
Se cree que varios países, como Irak, Corea del Norte y Rusia, ocultan cepas clandestinas del virus, en un desafío a todos los acuerdos internacionales que existen actualmente contra la guerra biológica.
La viruela ha sido una de los grandes amenazas de la humanidad. Sus epidemias, devastadoras, han pasado a los libros de historia. Todavía en 1967 mató a dos millones de personas. Pero ha sido también la primera, y hasta ahora todavía única, enfermedad vírica que se ha conseguido erradicar.
La confianza ha sido tanta que no se vacuna a ninguna persona desde 1983. Y las que lo fueron antes ya no están inmunes, pues los efectos de esta medida preventiva tienen sólo una duración limitada.
A mediados de este mes de marzo, EEUU reunió a un grupo de expertos internacionales para conocer su opinión sobre que necesidades científicas que existen para mantener vivas las únicas cepas que, oficialmente, aún quedan de este virus.
Estas se conservan en el Centro Federal para el Control de Enfermedades de Atlanta, en EEUU, y en un laboratorio dependiente del gobierno ruso, en Siberia.

Cumbre de la OMS
El informe había sido solicitado por los departamentos de Defensa y de Salud y Servicios Humanos de este país y era uno de los prolegómenos a la reunión que debía celebrarse el pasado mes de mayo en Ginebra. A ella estaban convocados los representantes de los 190 países miembros de la OMS. El objetivo era la celebración de un debate en el que se debía apoyar o no la última recomendación, hasta el momento, de la OMS: incinerar las muestra de viruela este 30 de junio.
El resultado de esta asamblea ha sido el aplazamiento de la eliminación de los últimos virus hasta el año 2002. Sin embargo, y al contrario que con anteriores moratorias, las razones que han predominado al tomar esta decisión no han sido científicas, si no las sospechas, que se consideran fundadas, de que existen varios países que guardan ocultas cepas del virus. Con ellas podrían desencadenar una guerra biológica, para la que los restantes países no están preparados.
La viruela es una enfermedad infecciosa, que se propaga con gran facilidad, y que mata en poco tiempo al 20% de los afectados. Actualmente, y cuando la población de la Tierra se acerca a los seis mil millones , sólo existen 50 millones de vacunas. Una de las consecuencias de esta última cumbre de la OMS, en Ginebra, ha sido reanudar su fabricación, para aumentar las reservas.

Países sospechosos
Entre los países que figuran como sospechosos de conservar cepas clandestinas se encuentran Irak, Corea del Norte, y Rusia. En este último caso se trataría de una herencia mantenida desde los tiempos de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Según ciertas revelaciones, esta habría desarrollado durante años cepas de virus de viruela a niveles industriales, a pesar de haber firmado en 1972 un tratado en el que se prohibían todo este tipo de actividades.
En el cruce de acusaciones y sospechas se puede recordar que, por ejemplo, el director de los laboratorios Vector, donde se conservan la cepas oficiales rusas, tuvo que negar el año pasado que su país hubiese vendido muestras del virus a Corea del Norte. Sin embargo, para Ken Alibek, científico ruso que ocupó un alto cargo en los laboratorios Vector, y que se pasó a EEUU en 1992, «la URSS ha fabricado cientos de toneladas de virus de ántrax y docenas de toneladas del de la viruela y del de la peste».

La OMS ha vuelto a aprobar una moratoria a la incineración de las últimas cepas del virus de la viruela y ha recomendado que se aumenten las reservas de vacunas, ante las sospechas de que algunos países mantienen cultivos clandestinos de este virus (Foto: EFE)

arriba