Durante esta última década se ha implantado en distintas universidades de España una diplomatura llamada Educación Social. En la actualidad, buena parte de la sociedad española, por no decir la inmensa mayoría, aún desconoce la existencia de esta carrera, y son muchos quienes se preguntan si Educación Social es lo mismo que Trabajo Social. En el presente artículo, el autor reflexiona sobre la idea que los propios educadores sociales tienen sobre su profesión y analiza los ámbitos de actuación de estos nuevos profesionales.

El educador social, ese gran desconocido

   
     

Guillermo Cabrera Hernández
Profesor

 
     

Es importante comenzar afirmando que no existe unanimidad entre los investigadores y especialistas sobre los límites entre las funciones del Trabajador Social y la del Educador Social. Esta falta de consenso es sin duda consecuencia de la irrupción de ambas carreras en marcos de intervención muy poco dibujados, y donde, tanto unos como los otros, llevan a cabo una acción social específica y centrada en la persona.
El trabajo social es, en su significado más general, el conjunto de actividades y esfuerzos para ofertar y realizar los servicios sociales. En este sentido el Trabajo Social lo hacen todos los profesionales que intervienen en la acción social: sociólogos, pedagogos y antiguos asistentes sociales, incluso los educadores sociales.
Antes de la implantación de la diplomatura de Educación Social los Departamentos de Ciencias de la Educación habían organizado postgrados en Educación de Adultos, en Dirección y Gestión de Servicios personales, Bienestar social y, como especialidad en II Ciclo de Pedagogía se ofertaba la opción de Pedagogía social.
El MEC, junto con el Consejo de Universidades, decidieron crear dos nuevas titulaciones de primer ciclo (diplomatura), con la denominación de "Trabajo Social" y "Educación Social". La primera es el resultado de la transformación de los antiguos estudios de Asistente Social en estudios de trabajadores sociales, siguiendo la expresión más repetida en EE.UU. y en Europa. La segunda surge como respuesta a una demanda que trasciende la educación meramente formal y que no se centra en solucionar los problemas con las diferentes instituciones de servicios sociales.
La formación inicial del educador social antes de la Ley de Reforma Universitaria de 1983, se hizo de una forma anárquica, hasta que las Comunidades Autónomas, a finales de 1980, regularon de alguna manera estas nuevas profesiones a través de formación de Monitores, de Directores de Animación Sociocultural y de Pedagogos del Tiempo Libre. Incluso en determinadas CC.AA. se creó un curso de FP II que preparaba a los Educadores de Calle.
Hoy en día el Educador social puede trabajar a nivel profesional como autónomo, asalariado para entidades privadas o como parte de la plantilla de las administraciones públicas (contratado, interino o funcionario).
El mundo de la educación social abarca gran variedad de campos y puede diseñar, hacer seguimiento y evaluar proyectos específicos de Educación Social. Dentro de la Administración y concretamente en las prestaciones básicas de los Servicios sociales, puede dar información, orientación y asesoramiento en un carácter expresamente educacional.
La Educación Social basa su intervención en la educación permanente, donde nadie está exento de aprender, sea cual sea su característica. Apoyándose en este concepto, los profesionales de la Educación Social intentan aplacar, en la medida de lo posible, las deficiencias que pueden tener las personas a lo largo de su vida: apoyo en la vejez, adolescencia, juventud, infancia, familia, parejas, colonias, internados,...
También puede ser interesante la posibilidad de formación, promoción y dirección de los voluntarios sociales en las tareas de carácter pedagógico, pero la actividad más amplia es el trabajo educativo con excluidos sociales. El educador social dedicado a estas funciones terapéuticas ha recibido el nombre de "educador de calle" en muchas comunidades.
Un marco importante es la animación sociocultural, educación de adultos y, por hacerse fuera del sistema educativo formal, la formación ocupacional.
Así el educador social puede prevenir, aminorar, ayudar y corregir muchas de las necesidades sociales, objeto de la acción social y de los servicios sociales. El educador social no será el único agente de todas las actividades pero puede aportar un porcentaje valioso de soluciones gracias a su continuo contacto con la realidad social.
Así pues este tipo de educación está enfocada a un colectivo con problemas de inadaptación y disfuncionalidad dentro de nuestra sociedad. Es una tarea imprescindible plantear la educación teniendo en cuenta que todos pueden aprender y desarrollarse, y, como ya hemos comentado, hay que aplicar el concepto de Educación Permanente: nadie está exento de aprender, ya sean deficientes, adultos o personas con graves deficiencias culturales.
La obligación por parte de la sociedad de tener que seguir un determinado nivel de vida para ser lo que los medios de comunicación y las grandes empresas proponen para ser felices, frena la verdadera felicidad de las personas. Es en los diversos sectores de la población donde hay que intervenir para cambiar lo que una minoría plantea como estilo de vida. Así pues, la Educación Social adopta un enfoque optimista, según la cual es preciso cambiar nuestro ámbito inmediato de actuación como punto de partida de la transformación social.
Por todo ello, la Educación Social tiene como objetivo plantear nuevas estrategias de intervención para que la población sepa aprovechar los medios de los que dispone para encontrar sus metas y que tenga una vida más plena y participativa con el resto de los ciudadanos. La consecuencia evidente de ello es que el aprovechamiento del tiempo libre y la animación sociocultural van necesariamente cogidas de la mano.
Pero para ello, se tiene que realizar un exhaustivo estudio de la realidad social en el que desarrollan sus actividades, pero también es esencial tener un contacto permanente con las personas con las que se están intentado intervenir ya que es la misma persona la que puede dar respuesta específica a las necesidades, no solo de las suyas sino también de todo un colectivo semejante.
Sólo así y junto a un equipo interdisciplinar de intervención se podrá llegar a objetivos concretos y la posibilidad de realizar planes eficaces para la intervención social.

 
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