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Casi la mitad de los españoles adultos
considera que "algunas veces" es imprescindible pegar a los
niños, según los datos difundidos en una campaña
contra el castigo físico en la familia, promovida por UNICEF, "Save
the Children", CEAPA y CONCAPA. Quieren sensibilizar a los padres
para que dialoguen con sus hijos, y por ello van a editar 100.000 trípticos
y 25.000 guías explicativas, y también información
para profesionales en servicios sociales.
Madrid. G.A.
El Comité Español de UNICEF, la
organización internacional "Save the Children", y las
confederaciones de padres CEAPA y CONCAPA han organizado la campaña
"Educa, no pegues", con la que pretenden acabar con el
castigo físico a los niños en el seno de las familias. Los
responsables de estas organizaciones han afirmado en una reciente rueda
de prensa que su principal objetivo es concienciar a los padres de que
"los golpes no enseñan nada. Es necesario y posible educar
a los niños con firmeza, pero sin recurrir nunca a la violencia".
Esta iniciativa tiene su origen en los resultados de una encuesta realizada
en 1997 por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Un 47% de los
españoles adultos consultados aseguraba que pegar es imprescindible
"algunas veces", y un 2% de las personas que conviven con sus
hijos menores de 18 años creían que "muchas veces"
es imprescindible dar una bofetada a un niño. Además, el
27,7% de los padres reconocía haber pegado a sus hijos el último
mes, a una media de tres veces por mes, y el 2,7% admitía haberles
propinado golpes fuertes.
Práctica aceptada
De estos datos los promotores de la campaña deducen que "pegar
a los niños es una práctica socialmente aceptada en nuestro
país. Además, las mujeres muestran una aceptación
mayor al castigo, probablemente porque pasan más tiempo con los
hijos, y los jóvenes (entre 18 y 29 años) rechazan más
el castigo físico que los adultos (de 30 a 60 años), mientras
que cuanto mayor es el grado de autoritarismo de la persona, más
justifica las distintas formas de violencia".
Por todo ello, el presidente de la CEAPA, Carlos Ladrón de Guevara,
ha insistido en la necesidad de convencer a los padres de que pegando
no se educa. "El diálogo, la corresponsabilidad en las decisiones
y la necesidad de escuchar a los hijos son fundamentales", ha afirmado
durante la rueda de prensa. Por su parte, la presidenta de "Save
the Children", Purificación Llaquet, ha destacado que el castigo
físico se ejerce más en la familia, por parte de los padres,
que en la escuela, "donde es una práctica mínima. El
dicho de que la letra con sangre entra está prácticamente
desterrado en España".
El presidente del Comité Español de Unicef, Joaquín
Ruíz-Jiménez ha informado que esta campaña está
encaminada, fundamentalmente, a sensibilizar a los padres mediante la
edición de más de 100.000 trípticos y 25.000 guías
explicativas. También incluye información para profesionales
del sector de servicios sociales, y propone clarificar la legislación
española al respecto, para que el Código Civil incluya una
prohibición expresa del castigo físico a los niños.
Efectos negativos
Los promotores de esta campaña quieren concienciar a los padres
de que el castigo físico no tiene efectos educativos, porque "puede
dañar la autoestima de los niños; les enseña a ser
víctimas; interfiere en sus procesos de aprendizaje; dificulta
su capacidad para establecer relaciones; paraliza su iniciativa; no desarrolla
su cretividad ni fomenta su autonomía; les hace sentir soledad,
tristeza y abandono; y puede originarles dificultades de integración
social". En definitiva, creen que "engendra más violencia
y dificulta la comunicación entre padres e hijos". Y afirman
que "la instrucción y el diálogo han de ser norma en
las relaciones familiares, y los padres deben fomentar el tiempo compartido
con sus hijos y ser su primer modelo y ejemplo".
De todas formas, consideran que hay que distinguir entre el maltrato y
el castigo físico. "En el primer caso se ejerce violencia
sobre el niño, pero sin ninguna intención educativa, mientras
que el castigo físico ocasiona dolor, pero con la pretensión
de educar". Según los datos difundidos por estas organizaciones,
el maltrato infantil todavía es mucho menos común que el
castigo físico en nuestro país, aunque cada año sa
registran 400.000 denuncias y 90 niños fallecen por malos tratos.
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