"Educa, no pegues"

Cuatro organizaciones promueven una campaña de sensibilización contra el castigo físico en la familia

La campaña pretende concienciar a los padres de que el castigo físico puede dañar la autoestima de los niños. (Foto: Rafael Martínez)

 

Casi la mitad de los españoles adultos considera que "algunas veces" es imprescindible pegar a los niños, según los datos difundidos en una campaña contra el castigo físico en la familia, promovida por UNICEF, "Save the Children", CEAPA y CONCAPA. Quieren sensibilizar a los padres para que dialoguen con sus hijos, y por ello van a editar 100.000 trípticos y 25.000 guías explicativas, y también información para profesionales en servicios sociales.

Madrid.— G.A.
El Comité Español de UNICEF, la organización internacional "Save the Children", y las confederaciones de padres CEAPA y CONCAPA han organizado la campaña "Educa, no pegues", con la que pretenden acabar con el castigo físico a los niños en el seno de las familias. Los responsables de estas organizaciones han afirmado en una reciente rueda de prensa que su principal objetivo es concienciar a los padres de que "los golpes no enseñan nada. Es necesario y posible educar a los niños con firmeza, pero sin recurrir nunca a la violencia".
Esta iniciativa tiene su origen en los resultados de una encuesta realizada en 1997 por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Un 47% de los españoles adultos consultados aseguraba que pegar es imprescindible "algunas veces", y un 2% de las personas que conviven con sus hijos menores de 18 años creían que "muchas veces" es imprescindible dar una bofetada a un niño. Además, el 27,7% de los padres reconocía haber pegado a sus hijos el último mes, a una media de tres veces por mes, y el 2,7% admitía haberles propinado golpes fuertes.

Práctica aceptada

De estos datos los promotores de la campaña deducen que "pegar a los niños es una práctica socialmente aceptada en nuestro país. Además, las mujeres muestran una aceptación mayor al castigo, probablemente porque pasan más tiempo con los hijos, y los jóvenes (entre 18 y 29 años) rechazan más el castigo físico que los adultos (de 30 a 60 años), mientras que cuanto mayor es el grado de autoritarismo de la persona, más justifica las distintas formas de violencia".
Por todo ello, el presidente de la CEAPA, Carlos Ladrón de Guevara, ha insistido en la necesidad de convencer a los padres de que pegando no se educa. "El diálogo, la corresponsabilidad en las decisiones y la necesidad de escuchar a los hijos son fundamentales", ha afirmado durante la rueda de prensa. Por su parte, la presidenta de "Save the Children", Purificación Llaquet, ha destacado que el castigo físico se ejerce más en la familia, por parte de los padres, que en la escuela, "donde es una práctica mínima. El dicho de que la letra con sangre entra está prácticamente desterrado en España".
El presidente del Comité Español de Unicef, Joaquín Ruíz-Jiménez ha informado que esta campaña está encaminada, fundamentalmente, a sensibilizar a los padres mediante la edición de más de 100.000 trípticos y 25.000 guías explicativas. También incluye información para profesionales del sector de servicios sociales, y propone clarificar la legislación española al respecto, para que el Código Civil incluya una prohibición expresa del castigo físico a los niños.

Efectos negativos

Los promotores de esta campaña quieren concienciar a los padres de que el castigo físico no tiene efectos educativos, porque "puede dañar la autoestima de los niños; les enseña a ser víctimas; interfiere en sus procesos de aprendizaje; dificulta su capacidad para establecer relaciones; paraliza su iniciativa; no desarrolla su cretividad ni fomenta su autonomía; les hace sentir soledad, tristeza y abandono; y puede originarles dificultades de integración social". En definitiva, creen que "engendra más violencia y dificulta la comunicación entre padres e hijos". Y afirman que "la instrucción y el diálogo han de ser norma en las relaciones familiares, y los padres deben fomentar el tiempo compartido con sus hijos y ser su primer modelo y ejemplo".
De todas formas, consideran que hay que distinguir entre el maltrato y el castigo físico. "En el primer caso se ejerce violencia sobre el niño, pero sin ninguna intención educativa, mientras que el castigo físico ocasiona dolor, pero con la pretensión de educar". Según los datos difundidos por estas organizaciones, el maltrato infantil todavía es mucho menos común que el castigo físico en nuestro país, aunque cada año sa registran 400.000 denuncias y 90 niños fallecen por malos tratos.

 
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