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Madrid.
PILAR BRAVO
Considerado
como uno de los artistas más importantes de la segunda mitad de
nuestro siglo, Lucio Muñoz (Madrid 1929-1998) desarrolló
una obra muy personal cuya evolución podemos valorar ahora en las
salas de la Fundación Santander Central Hispano de Madrid, en una
muestra que reúne cincuenta obras pintadas entre 1950 y 1998.
A
pesar de que en los comienzos Lucio Muñoz se interesó por
la figuración, a mediados de los años cincuenta se inclinó
por una estética informalista que configuró sobre formas
elaboradas con madera o con papel, unos materiales rotos y pintados, a
veces incluso quemados, que generaban distintas dibujos y relieves sobre
las superficies. Su interés por la materia y por la abstracción
tuvo su origen en un viaje a París, realizado en 1956, que resultó
decisivo para su formaciòn pues le permitiò entrar en contacto
con la obra de creadores como Dubuffet, Fautrier o Tapies. Este interés
fue adoptando distintos tonos expresivos a lo largo de su vida creativa,
y fue canalizándose mediante distintos lenguajes dentro de la abstracción.
Su
obra, cargada de fuerza y de expresividad, a veces se nos muestra sencilla,
otras barroca, por momentos aparece dramática y trágica,
o se empapa de lirismo y suavidad. El hallazgo de la madera fue fundamental
en el desarrollo de su trayectoria creativa, pues a partir de los años
sesenta le sirvió como soporte para elaborar un arte trágico
y oscuro, lo que provocó que se le valorara como el gran maestro
del expresionismo abstracto. Un arte que sin embargo en los años
setenta se decantó por un tipo de expresión muy extraña
en el que la representación de paisajes, formas orgánicas
y de imágenes fantásticas invaden mundos imaginarios.
Imaginación
poética
En
la década de los ochenta, su creación plasmó paisajes
mucho más cercanos y humanizados, que le hicieron destacar como
el pintor de la imaginación poética. Ya al final de su vida,
en los años noventa y tras unos años volcado en la obra
gráfica, desarrolló un trabajo mucho más sereno y
equilibrado, con referencias y alusiones figurativas a la arquitectura.
Lucio Muñoz volvió, en los últimos años de
su trayectoria, a un tipo de representación más naturalista,
donde el paisaje y la naturaleza se expresan con un gran sentido poético.
En
la selección de las obras expuestas han colaborado el pintor Antonio
López y el escultor Julio López Hernández, miembros
de la denominada "Escuela de Madrid" y grandes amigos de Lucio
Muñoz. La exposición es la primera retrospectiva que se
celebra tras la muerte del artista, en mayo del pasado año.
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Una muestra recoge
cincuenta obras de este artista madrileño |