"Muchachas" (1950). Corcho policromado.
"Sin título" (1949). Gouachs y óleo sobre papel preparado en negro.
Escultura en movimiento

Destacado renovador de la escultura contemporánea española, Angel Ferrant (Madrid 1890-1961) fue ante todo un constante experimentador de técnicas y lenguajes expresivos. Ahora el Museo Reina Sofía rinde un homenaje en Madrid a este creador, con una muestra retrospectiva en la que se reúnen 119 esculturas y más de 140 dibujos, en los que se evidencia una preocupación esencial por el movimiento y las transformaciones que este movimiento provoca en las formas escultóricas.

Madrid. PILAR BRAVO
La visión de la extensa y densa trayectoria de Angel Ferrant sorprende al espectador por el afán experimentador que manifestó a lo largo de toda su vida, tanto en relación a las técnicas como a los materiales, y también por esa peculiar forma de expresión que desarrolló y que se sitúa entra la figuración y la abstracción más pura. Su lenguaje realista se canalizó a través de materiales rotundos, como la piedra, y tomó cuerpo en destacables volúmenes y dimensiones. Sus piezas abstractas tuvieron como motivación la expresión del movimiento, ofreciendo imágenes tan cambiantes como móviles ligeras, y dinámicas.

Ferrant fue por otra parte un artista que sirvió de enlace entre las formulaciones expresivas anteriores y posteriores a la guerra civil española, y que plasmó un fluido diálogo entre pintura, dibujo y escultura. Su modo de trabajar reflejó además su capacidad para simultanear el esbozo con el dibujo definitivo, y con la escultura, en una manifestación del rigor con el que acometió la actividad creativa, y de la espontaneidad plástica que definió su trabajo.

La muestra ha sido estructurada con un criterio cronológico que abarca desde las primera creaciones hasta sus últimos trabajos, y que ha sido ordenada en una serie de apartados donde se descubre la carga conceptual de la experimentación que abordó el artista. La exposición arranca con una serie de dibujos que realizó Ferrant en los primeros años de este siglo, así como algunas esculturas de la época que reflejan sus primeros tanteos expresivos, tras haberse formado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. En estos trabajos, de composiciones claras, monumentales, y muy bien estructuradas, se evidencia su interés por el estudio del natural.

Estos planteamientos de los comienzos, no fueron un obstáculo para que desarrollara un lenguaje abstracto, sobre todo después de un viaje a Francia donde le impresionaron los Futuristas, y después de haber entrado en contacto con algunos grupos de vanguardia españoles, como los "Iberos". Su estancia en Barcelona fue decisiva para superar los planteamientos tradicionales, inspirarse en la plástica "noucentista", y ensayar nuevos lenguajes y técnicas, como la talla en escayola, el modelado en hueco, o el bronce lacado.

Los objetos encontrados

A partir de los años treinta, y en los comienzos de los cuarenta, sus obras adoptaron una imagen más rota y vanguardista, en la que reprodujo imágenes cotidianas y de género. Las series de la Tauromaquia y de la Comedia Humana son buenos ejemplos de un período que fue evolucionando hacia una tendencia que le llevaría a trabajar en consonancia con una estética surrealista, que definió sus obras biomórficas y sus composiciones con objetos encontrados. Ferrant no estableció diferencias entre materiales nobles y no nobles, y se interesó por cualquier objeto que fuera útil para plasmar sus inquietudes artísticas. Con este criterio, a partir de mediados de los años cuarenta, creó los denominados "objetos encontrados", en los que convirtió en esculturas todo tipo de cosas (piedras, conchas, palos...).

Con estos planteamientos abordó también un tipo de obra cargada de expresividad primitiva, y realizada con todo tipo de materiales Posteriormente evolucionó hacia un tipo de escultura que explora las posibilidades del movimiento. Realizó el primer "maniquí articulado" en 1940, y hasta el final de su vida mostró una especial sensibilidad por la variabilidad de las formas en virtud del movimiento. Frente al interés por la escultura en movimiento del norteamericano Alexander Calder, Ferrant aportó una nueva inquietud por el aspecto cambiante de los objetos, y llegó a concebir y a realizar una "escultura infinita", así denominada porque las transformaciones de los elementos de la escultura son realmente infinitas.

La muestra que ofrece el Museo Reina Sofía, además de sintetizar esta evolución, incluye dos apartados especialmente interesantes. Uno se dedica a los dibujos de Angel Ferrant, que fueron realizados durante toda su vida. Otro recoge su faceta como diseñador gráfico, diseñador industrial, y pedagogo.


El Museo Reina Sofía exhibe una muestra retrospectiva dedicada
al creador Angel Ferrant
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