Madrid. PILAR BRAVO
Con el título "Siux, los Pieles Rojas imaginados", el Museo de América ofrece en Madrid una exposición en la que se reúnen 150 piezas como vestidos de piel, tocados de plumas, pipas, collares y pieles pintadas, que reflejan el modo de vivir y la creatividad de los indios Siux. Precisamente el Museo de América cuenta con una de las colecciones más antiguas de los indios de las praderas que se exhiben en Europa.

Los Siux son sin duda los indios más conocidos de las praderas norteamericanas, gracias al cine y a la literatura, que han hecho populares a algunos de sus jefes, ya míticos, como Toro Sentado, Caballo Loco, o Nube Roja. Las obras expuestas, sitúan en una visión más real la imagen soñada de estos indios que a partir de 1830 fueron obligados a vivir en reservas y a ceder gran parte de sus territorios. Los Siux lideraron precisamente, a finales del siglo XIX, los últimos episodios de resistencia indígena frente al ejército de los Estados Unidos, aliándose con otros pueblos indios como los Cheyenne, o los Arapahoe. La imagen de enemigos salvajes que les atribuyó Hollywood, fue el elemento imprescindible para magnificar la idea del nacimiento de la nación americana. Pero la realidad fue muy distinta y ahora tenemos la ocasión de revisar la historia de un pueblo que es sin duda muy desconocido en España.

Los 150 objetos que se muestran en el Museo de América y que proceden de diversas colecciones francesas, se sitúan cronológicamente entre 1860 y 1890, un período que coincide con el confinamiento de los Siux a las reservas y, en consecuencia, con la pérdida de su modo de vida tradicional y con el deterioro ecológico de su hábitat, que se vio pronto alterado por la construcción del ferrocarril, la caza indiscriminada, o el asentamiento de colonos, lo que provocó por ejemplo la desaparición de las manadas de bisontes. Las piezas expuestas han sido distribuidas en tres apartados, que arrancan con una introducción donde se sitúa al espectador en las Praderas americanas, el lugar físico donde se desarrolló la vida de este pueblo, ligada esencialmente a los desplazamiento de los bisontes.

El primer bloque de la exposición se dedica a la vida en este hábitat y reúne objetos relativos a la vida en la casa y en el trabajo, a la caza y a la comida, y también a la guerra. Un segundo apartado incluye elementos de la vida ceremonial de los Siux, relacionados con sus creencias, rituales y visiones, así como con la medicina que practicaban y los ritos de purificación. Finalmente la muestra incluye las manifestaciones de vida en las reservas de los pieles rojas, en una apartado que ha sido denominado "El fin de una cultura", en el que se nos muestra esa otra vida de los indios tras perder su plena libertad en la carrera frenética hacia el Oeste.

 
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