"Mulheres con frutas" (1932). Emiliano di Cavalcanti. (Arriba).
"Pintura" (1935). Juan Batlle Planas. (Arriba,
a la derecha).
"Constructivo con calle y gran pez" (1946). Joaquín Torres García. (Abajo).
Síntesis artística de un continente

Las salas de la Fundación La Caixa de Madrid ofrecen una exposición dedicada al arte latinoamericano de nuestro siglo, resumido en un amplia selección de obras de la colección Costantini. Situada cronológicamente entre los años veinte y los cincuenta, esta muestra abarca el arte generado en Argentina y Uruguay, además de la creación que ha destacado igualmente
en países como Brasil, Chile, Cuba, México y Venezuela.

Madrid. PILAR BRAVO
La colección de Eduardo Constantini, que es todo un ejemplo de coleccionismo regional y de atención y respeto por el arte latinoamericano, permite una síntesis completa de la variedad y complejidad de los movimientos de vanguardia que se generaron en los distintos países de América en la primera mitad de nuestro siglo. La muestra reúne a muchos de sus mejores creadores que, en la mayor parte de los casos, pasaron buena parte de su vida en Europa y mantuvieron relaciones muy directas con los artistas más destacados de las vanguardias occidentales.

En estos creadores se resumen muchas de las tendencias y movimientos que se impusieron a comienzos de siglo, como es el caso del Cubismo, del Surrealismo, del Constructivismo, del Expresionismo o del Futurismo, entre otros. En la muestra podemos apreciar por ejemplo las múltiples variables que tuvo la estética surrealista en Latinoaméica, donde se difundió ampliamente, sobre todo en México y en los países del Cono Sur. Artistas como Frida Kahlo, Roberto Matta, Wilfredo Lam, Juan Batlle Planas o Remedios Varó, son algunos de los mejores exponentes de cómo se planteó la polémica sobre el lenguaje surrealista durante la década de los años treinta y en los cuarenta.

La colección de Eduardo Constantini incluye por otra parte una excelente representación de artistas uruguayos, como Rafael Barradas, inspirador del "vibracionismo" que consistió en "captar el movimiento en sensaciones, en acordes de color, que recrean una suma de fragmentos..."; o como Joaquín Torres García, autor de un tipo de constructivismo elemental, basado en el equilibrio, en la armonía de formas y colores. Es el caso también de Pedro Figari, pintor de temas tradicionales, de asuntos criollos que toman cuerpo en un tipo de pintura de notable modernidad; o de José Cúneo, que pintó el paisaje uruguayo con superficies muy empastadas, colores muy fuertes y composiciones de gran hondura e intensidad.

Protagonismo de lo social

En contraposición a los planteamiento surrealitas, en algunos países de América surgió un arte más reivindicativo y radical, que relegó los problemas estéticos de la modernidad para dar relieve al arte social, a un tipo de arte con capacidad suficiente como para lograr una transformación de las realidades políticas y sociales. Esta vertiente expresiva se desarrolló especialmente en países como Argentina y Brasil, y tuvo a sus dos mejores representantes en Antonio Berni y Cándido Portinari.

Otra de las vertientes creativas que se desarrollaron en Lationoamérica en la primera mitad de nuestro siglo es la que plasma Tarsila do Amaral, representante del movimiento "Antropófago", que consiguió una plena interrelación entre la tradición cultural brasileña y la asimilación de las corrientes culturales cosmopolitas e internacionales, como apreciamos en la obra titulada "Abaporú". Esta simbiosis es también una constante en el modernismo tropical que practicó Emiliano di Cavalcanti, quien representó escenas de la vida cotidiana de Brasil. Comprobamos esta unión igualmente, aunque con expresiones bien diferenciadas, en la obra de creadores como Alejandrdo Xul, que incorporó a su iconografía textos en "neocriollo" o imágenes simbólicas de banderas, números, cruces, flechas o estrellas, que expresan la necesidad de crear una identidad propia.

La muestra de la Fundación la Caixa incluye además un conjunto de obras creadas a partir de la segunda mitad de la década de los años cuarenta, que reflejan la estética del arte concreto, a través de esculturas articuladas, objetos, móviles y pinturas con los marcos recortados. Una de las piezas expuestas, de la serie denominada "Los bichos" y realizada en 1960 por Lygia Clark, es una de las últimas adquisiciones para la colección. Frente a estas creaciones, y casi a modo de contraposición, la exposición reúne un conjunto de obras cinéticas, en movimiento, que fueron creadas en los años sesenta por los artistas argentinos Julio le Parc, Martha Boto y Gregorio Vardánega.

 


La colección Costantini permite el acercamiento al arte latino-
americano
del siglo XX
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