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Formar Usuarios

La vinculación de las bibliotecas públicas y la educación viene de antiguo. En realidad, el nacimiento de las bibliotecas públicas en Inglaterra y los Estados Unidos, hace ya un par de siglos, se justificó públicamente como un instrumento para acercar la lectura y la enseñanza, la alfabetización en suma, a una gran mayoría de sectores sociales que secularmente habían estado apartados de tales bienes. Las bibliotecas públicas nacieron, pues, con una clara función educativa, función que ha ido modificándose y adaptándose con los años, pero que nunca han perdido.

En España, durante muchas décadas, esta relacion se ha limitado por lo general a prestar apoyo, a veces de mala gana, a los estudiantes y escolares en sus tareas de aprendizaje. Se ha generado incluso una imagen distorsionada, entre dos polos contrapuestos:mientras profesionales y políticos han resaltado con frecuencia el mal uso de las bibliotecas públicas ocupadas masivamente por escolares y estudiantes, buena parte de la sociedad le asigna a las bibliotecas públicas el papel de apoyo al estudio de sus jóvenes. Un alto porcentaje de las demandas que reciben nuestras BP procede de estos sectores de la población y de sus necesidades de estudio y formación.

Hace poco más de cinco años, se coló en nuestras bibliotecas un nuevo concepto que ha ido extendiéndose y consolidándose con cierta rapidez: la Formación de Usuarios. El desarrollo de los servicios bibliotecarios, el aumento y diversificación de la información y de sus soportes y, sobre todo, la irrupción imparable de las nuevas tecnologías de información pusieron de relieve carencias entre la gran mayoría del público en el acceso y uso de los recursos informativos, que la biblioteca debía subsanar. Cada vez más, parece evidente que no basta con "una oferta" de documentos e información mejor o peor promocionada (o animada); ni siquiera con una descripción y clasificación de esa información que permita al usuario localizarla, seleccionarla y usarla con pretendida facilidad.

Lo cierto es que en los ultimos años, un número creciente de nuestras bibliotecas ha incorporado en sus ofertas programas y actividades con el objetivo explícito de formar a sus usuarios en el manejo de los recursos informativos de que disponen. La "formación de usuarios" ha sido pues objeto de programas específicos, a la vez que ha ido dando un nuevo sentido y alas nuevas a actividades que se venían realizando desde tiempo atrás como promoción, acogida o fomento de la lectura pública.

La transformación que suponen estas nuevas realidades es de una trascendencia significativa: ya no se trata tan solo de prestar apoyo a la educación en cualquiera de sus niveles; consiste además en asumir responsabilidades educativas directas, en convertir en docente a la biblioteca misma, a través de ofertas educativas que vengan a cubrir las nuevas necesidades que en el ámbito de la educación informacional surgen en nuestra sociedad. (...)

Hilario Hernández
"EDUCACION Y BIBLIOTECA". Abril 1999.

 
   

   

 

 

 

La formación permanente

(...) Todos nosotros hemos estado inmersos en procesos de formación permanente que han significado una verdadera transformación de nuestra práctica educativa, en la cual, la actividad cotidiana con el grupo de niñas y niños, la dinámica de trabajo con el equipo de escuela, la relación con las familias y con el medio adquieren una nueva dimensión, y un compromiso de renovación pedagógica y de implicación personal y profesional para transformar una realidad que no entendíamos ajustada ni justa en el trabajo y en el rol que era necesario que tuvieran la escuela y nuestra profesión.

Han sido diversos y múltiples los espacios y las iniciativas que han propiciado en el país esta manera de concebir y realizar la formación permanente, tanto si ésta ha sido ofrecida desde movimientos de renovación pedagógica, con seminarios, grupos de trabajo, escuelas de verano..., como desde la propia Administracion, con todo lo que significa la formación articulada a través del Plan Experimental de Educación Infantil o la puesta en marcha de los propios CEPs.

En todas esta iniciativas, la estructura, los contenidos, las condiciones y las finalidades de la formación se articulaban coherentemente para mejorar la calidad de la oferta educativa, y, precisamente porque hemos conocido y vivido estas experiencias, hoy nos preguntamos:¿Hacia dónde vamos?, ¿qué ha pasado?, ¿qué queda de ellas?, ¿dónde está el problema actual?.

La respuesta no es simple ni única, en tanto que en ella pueden identificarse directrices diferentes fruto de la prioridades y dinámicas locales o de las personas que han de llevarla a cabo, pero en muchos casos podemos identificar rasgos comunes que consideramos preocupantes, como la debilidad por la carrera docente, que nos hace preguntarnos: ¿Hacia donde?, ¿para quién?, ¿para que?.

La atomización temática, con un claro dominio de la tecnología y la tecnocracia y una cierta confusión sobre lo que pueden tener de nuevo éstas en tanto que técnicas, pero que poco o nada tienen de innovadoras en cuanto a la práctica educativa, sobre todo en educación infantil.

Pero, con todo, aún con un panorama poco entusiasmador, hemos podido recoger algunas experiencias que nos permiten seguir siendo optimistas, que nos aportan elementos que, en un contexto tan poco favorable, nos hacen pensar que es posible hacer algo interesante para nuestra etapa de educación . (...)

"INFANCIA", nº 54. Marzo-Abril 1999

 
       
   

La sociedad y el sistema educativo "traicionan" a los alumnos más brillantes, según el parlamento británico

Los niños dotados están siendo víctimas de una cultura anti-intelectual, según parlamentarios británicos. Las personas deben dejar de etiquetar a los niños brillantes como empollones o sabiondos y los profesores deben desterrar su creencia de que tales alumnos no necesitan ayudas extra, de acuerdo con un informe del Comité de Educación y Empleo.

Un grupo de trabajo, que presentó pruebas ante el parlamento, dijo a los diputados. "La excelencia académica no está vista siempre de una manera positiva tanto por los alumnos de las escuelas como por la cultura británica en general. En muchos centros, el ser brillante no está considerado de una manera tan fría. Los alumnos más capacitados son llamados empollones y sabelotodos". Niños con gran capacidad, que han sido entrevistados por el comité, se han mostrado de acuerdo con este juicio.

Existe un debate sobre el número de niños con gran capacidad. De acuerdo con los maestros, alrededor del 5% de los niños son muy capaces y sólo un 1 o 2% lo son de manera excepcional, pero la cifra puede elevarse a un 30% o más, si se incluyen a los niños que destacan en una asignatura.

El informe concluye que el mayor obstáculo para satisfacer sus necesidades es la actitud de los maestros y de la sociedad. Más de un tercio de las escuelas primarias estatales y casi la misma proporción de las escuelas sencundarias no están enseñando adecuadamente a los niños dotados. La situación en las escuelas independientes es un poco mejor. En algunos centros, observa el informe, las necesidades de los niños con grandes capacidades no son vistas como un prioridad por los maestros y las escuelas", y los centros no establecen un nivel suficientemente alto en las expectativas de sus alumnos".

Malcom Wicks, presidente del comité, dijo: "Como nación, durante los últimos 20 años nos hemos concentrado en los niveles generales de rendimiento académico y, de una manera completamente acertada, hemos estadoconcentrados en los niños que están llevando sus estudios menos bien. Esto significa que existe un peligro de que los niños británicos más brillantes reciba un tratamiento inadecuado. La preocupación es que sean tratados con poca atención y se conviertan en frustrados y en conflictivos.

El gobierno ha apoyado la idea de "acelerar " o detectar rápidamente a los alumnos brilantes como parte de sus planes para modernizar la enseñanza estatal.

"THE INDEPENDENT" 29-Abril-1999

 

   
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