Esta original forma de protesta permanente de los profesores argentinos sigue la tradición de la persistencia de las Madres de la Plaza de Mayo
(Foto EFE)
 

La reforma educativa gubernamental y las consecuencias del traspaso de competencias en la financiación, germen del conflicto

Ya hace más de dos años que una carpa blanca plantada frente al Palacio del Congreso en Buenos Aires sirve de foco de protesta permanente por la situación de la reforma educativa en Argentina y sus implicaciones para los docentes. Se establecen turnos de unos quince días de duración durante los cuales una veintena de docentes efectúan un ayuno continuado, es decir, una huelga de hambre.

FRANCESC PEDRO
La carpa blanca que da testimonio del movimiento de protesta de los docentes argentinos fue instalada el día 2 de abril de 1997. Esta original forma de protesta permanente sigue la tradición de la persistencia de las Madres de la Plaza de Mayo o de los pensionistas que, desde hace ocho años, se manifiestan también, cada miércoles, frente al Palacio del Congreso en demanda de pensiones justas. Pero la protesta de los docentes tiene la complicación añadida de la huelga de hambre continuada.
Aunque junto a los veinte maestros que se encuentran permanentemente dentro de la carpa siempre hay un médico, el estado físico de los huelguistas después de los primeros dos días de ayuno termina siendo deplorable. Vestidos con batas blancas, que son el distintivo de la profesión docente en el aula, sólo toman líquidos: agua, leche de soja, gaseosa, etc. Con frecuencia, reciben la visita de parientes o amigos que comparten con ellos algunos momentos o, simplemente, de quienes al atravesar la plaza desean hablar con ellos o visitar alguna de las exposiciones que en el seno de la carpa tienen lugar. La última de estas exposiciones es una muestra fotográfica que, asemejándose a un via crucis, muestra imágenes de particulares formas del dolor en Argentina tal y como son vistas a través de imágenes en blanco y negro: la pobreza, la violencia, el analfabetismo, etc.
Conversando con los maestros presentes en la carpa queda claro hasta qué punto les es difícil mantenerse en pie, con la dificultad añadida en encontrarse en pleno centro comercial, con numerosas cafeterías y restaurantes que les rodean y que aún les hacen más presente el hambre. Ellos reconocen que tienen la impresión de que su cerebro no funciona a la velocidad adecuada y que la lengua se les traba con demasiada facilidad.
Llevan así más de dos años y parece que, por fin, pueden llegar a ver el final del túnel. Este es un año de elecciones y esto podría facilitar el reconocimiento definitivo de por lo menos algunas de sus reivindicaciones por parte del Gobierno. Pero estas reivindicaciones son complejas, puesto que tratan, a la vez, aspectos relacionados con la política educativa, y en particular con la reforma educativa en curso, y otros aspectos mucho más relacionados con la profesión docente y las condiciones de su ejercicio. A nadie se le escapa que este último punto es el más relevante.

Descentralización y diversidad

El origen de los problemas proviene, en buena parte, de la transferencia a las provincias de la responsabilidad integra de financiar el sistema escolar ahora hace cinco años. Hasta entonces Argentina contaba con una administración educativa centralizada que pecaba de uniformidad, pero ahora las diferencias entre las distintas provincias pueden llegar a ser abismales. Por supuesto, esto afecta la calidad del servicio público de educación en el sentido de que puede dar lugar a una enorme diversidad dentro de un único país, diversidad basada en las posibilidades de recaudación de impuestos de cada provincia, cosa que depende, a su vez, de la riqueza relativa de cada una de ellas.
En estas condiciones, el salario de los docentes también puede llegar a ser enormemente diverso. Sólo por poner un ejemplo, en este momento se encuentran en la carpa dos maestros de enseñanza primaria cuya relación salarial es increíblemente dispar. Ricardo, con veintinueve años como docente en la provincia de Buenos Aires, llega a cobrar mensualmente 1.500 dólares (aproximadamente, unas 225.000 pesetas). En la carpa, compartiendo el ayuno con Ricardo, se encuentra María. Ella tiene diez años de ejercicio docente y sólo cobra 204 dólares al mes (aproximadamente, unas 30.000 pesetas). María trabaja en la provincia de Entre Ríos, donde el Gobierno de la provincia ha prohibido que los maestros puedan ejercer más de un turno. En cambio, Ricardo llega a trabajar hasta tres turnos.
Las disparidades entre provincias justifican buena parte de las protestas de los docentes en la plaza del Congreso. Pero sus demandas topan con los pactos que el Gobierno ha realizado con los organismos internacionales de financiación, que son absolutamente partidarios de políticas de descentralización. Los docentes han conseguido hacer llegar hasta el Senado una propuesta de ley de financiación de la educación que preveía inicialmente la creación de un fondo de 700 millones de dólares anuales destinados a la financiación del sistema educativo (aproximadamente unos 100 millardos de pesetas). Pero la ley debe ser aprobada antes por el Congreso, donde, a diferencia de lo que ocurre en el Senado, el partido del Gobierno tiene la mayoría. En principio, el Gobierno parece dispuesto a aceptar esta ley con la excepción del artículo 11, que es el que crea este fondo de garantía para la financiación de la educación. En su lugar, el Gobierno ha creado un impuesto que grava los cigarrillos con el compromiso de destinar toda la recaudación por este concepto a la financiación de la educación. Las previsiones más optimistas apuntan a que la recaudación anual será, a lo sumo, de unos 40 millones de dólares (es decir, unos 6 millardos pesetas), una cifra muy distante de los 700 millones iniciales.

Ataques de la oposición

En un año electoral, el Gobierno parece obligado a tomar cartas en el asunto, pero la oposición intensifica los ataques, combinando la labor parlamentaria de la Alianza, formada entorno al Partido Radical y al Frepaso, con la intensificación de las actuaciones del sindicato mayoritario en el país, la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). Así, mientras, por un lado, el presidente Menem, en su discurso del pasado 11 de septiembre, día del maestro en Argentina en honor de D.F. Sarmiento, se refería a la situación de los docentes argentinos como a los problemas de "mis hermanos docentes", el sindicato mayoritario convocaba el pasado día 6 de abril un paro radical de los docentes que llegó a alcanzar prácticamente el 100% en Buenos Aires, la capital federal, y el 90% en el resto del país. En estas condiciones, el otoño que ahora está empezando en Argentina se prevé más bien caliente en cuanto al sector educativo se refiere.

La importancia de los turnos

Vista desde Europa, la cuestión de los turnos puede parecer un detalle sin importancia. Pero es ahí donde aparecen algunas de las diferencias más radicales entre la mayor parte de los sistemas educativos latinoamericanos y los sistemas educativos europeos. Aparentemente, el sueldo mensual de Ricardo no es tan bajo para los estándares europeos como podría esperarse, pero la razón está en los turnos. La existencia de turnos escolares significa que un mismo edificio escolar es utilizado, sucesivamente, por tres grupos distintos de niños, cuyas respectivas jornadas escolares se desarrollan o bien en el turno de la mañana, o bien en el de la tarde, o, finalmente, en el de noche. De esta forma se consigue sacar mayor rendimiento a las inversiones en edificaciones escolares y, a la vez, es más fácil conseguir el ideal de la escolarización universal a menor costo. Sin embargo, esto lleva aparejada una situación en la que es imprescindible que los maestros cualificados puedan ejercer durante más de un turno. En primer lugar, porque los maestros cualificados escasean, y, en segundo lugar, porque de esta forma la acumulación de turnos les permite llegar a componer un sueldo mensual significativo. Así, cuando Ricardo dice que acumula tres turnos esto puede llegar a significar, en la práctica, hasta unas 12 horas diarias de pizarra. En la provincia de Buenos Aires la acumulación de turnos está permitida. En cambio, el caso de María, en Entre Ríos, es radicalmente distinto. A ella no se le permite más que impartir un turno, con lo que de su sueldo en realidad pasa a ser un tercio de lo que serían sus expectativas en otra provincia.
Al parecer, la situación en la provincia de Entre Ríos, que es donde ejerce María, se ha vuelto tan difícil que la administración ha decidido no sólo limitar el número de turnos que se pueden impartir sino pagar directamente en bonos, en lugar de pagar en moneda. Este hecho, en el marco de una ley de emergencia económica aprobada en la provincia, todavía dificulta más la vida cotidiana de María. Puesto que su sueldo lo percibe en bonos, no dispone de dinero para comprar alimentos y los comerciantes aceptan los bonos sólo por el 70% de su valor en mercancías. Cuando el país contaba con una administración educativa centralizada, esta disparidad no se podía producir.

 

Esta información ha sido elaborada con la
colaboración del grupo de investigación en política educativa de la
Universidad Pompeu i Fabra

 
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