En esta sección se publicarán las cartas dirigidas por correo o vía electrónica. El tema será libre y no deberá superar las 30 líneas. COMUNIDAD ESCOLAR se reserva todos los derechos para seleccionar, extractar y publicar las cartas recibidas. Para colaborar es necesario enviar nombre y dos apellidos y el DNI, datos que se mantendrán en absoluta reserva

 
   
 
   

Educar de 0 a 6 años

Desde los equipos educativos de las Escuelas Infantiles de la Red Pública de la Comunidad de Madrid llevamos muchos años defendiendo que la educación de los niños y niñas pequeños debe atender a su desarrollo integral, dando respuesta a todas sus necesidades: afectivas, físicas, intelectuales y sociales.

Los procesos de autonomía y socialización son la base de todo el proceso educativo, desde el respeto a la propia individualidad y a los diferentes ritmos de desarrollo.

Tan importante para el proceso de socialización de la persona en estos años es aprender a comer solo y ser autónomo en el baño, como aprender a relacionarse con los demás y con el entorno, o a utilizar los diferentes sistemas de representación para comunicarse.

El Ministerio de Educación, responsable de que la LOGSE se cumpla, parece que se olvida de ello cuando decide implantar el segundo ciclo de Educación Infantil (3-6 años) en los colegios, ya que la adecuación de espacios y dotación de recursos materiales debe de ser anterior a la incorporación de estos niños y niñas, y que la atención a sus necesidades biológicas ha de exigirse a los profesionales que no la realizan.

Para que un niño o niña se sienta seguro, es importante que se encuentre atendido, querido y que todas sus necesidades, (físicas, psicológicas o sociales) se les de la respuesta adecuada.

No es nada extraño que un niño o niña de 3 ó 4 años se pueda hacer pis o caca encima. Nunca debería ser motivo para hacerle creer que lo que ha hecho está mal. No debería sentirse marginado, separado del grupo..., esperando que llegue alguien (normalmente su madre, a quien se le llama por teléfono, con todo lo que eso supone), para que pueda atenderle, o avisando a algún hermano mayor que hay en el mismo centro, o en el peor de los casos, esperando hasta la hora de la salida, para que ípor fin! La persona que venga a buscarle le limpie y atienda.

Con fecha 12 de junio de 1995, la Secretaría de Estado de Educación, publica una Disposición en la que se establecen instrucciones para adecuar la oferta de escolarización para niños y niñas de 3 años en las escuelas públicas de Educación Infantil: "...Asimismo, desde la consideración educativa de la consolidación de hábitos de higiene, en aquellas situaciones que así lo requieran, será responsabilidad de la Maestra o Maestro ayudar a los niños en su limpieza personal y en el cambio de prendas de vestuario, implicándoles en una realización cada vez más autónoma de estas tareas, proporcionándoles seguridad y confianza y potenciando sentimientos de autoestima en relación su cuerpo..."

Esta publicación de hace casi cuatro años se sigue pasando por alto, constatando desde nuestras escuelas el miedo y la angustia de las familias.

La situación que denunciamos, que aún pareciendo tercermundista es una realidad palpable, ha de cambiar si queremos que la Educación Infantil consiga los objetivos que establece la LOGSE. Para ello:

-Los profesionales de la educación infantil tienen que tener presente en que etapa educativa desempeñan su función.

-Las familias tienen que exigir que se atiendan los derechos de sus hijos e hijas y utilizar para ello los cauces de participación establecidos (Consejos Escolares y AMPAS).

-Y la Administración como máxima responsable del sistema Educativo ha de poner los medios, cuidar y controlar el cumplimiento de la Ley para que lo que hasta ahora, en muchos casos, es sólo un cúmulo de intenciones, pase a ser una realidad y consigamos por fin, el Modelo de Calidad en Educación Infantil.

Blanca Azanza Arana, directora de la E.I. "Los Juncos" y tres firmas más. (Madrid)

 
     
   

La atención a la diversidad

La reforma educativa es, sin duda, uno de los retos más importantes que debe acometer el profesorado de los diferentes niveles no universitarios. Pero junto a las indudables ventajas que contiene este proceso -ampliación de la escolaridad obligatoria y gratuita hasta los 16 años, currículo más abierto y flexible, diferentes opciones académicas en Secundaria y Bachillerato, etc-, la reforma muestra también un conjunto de disfunciones de difícil solución para los profesionales encargados de acometerla. Uno de esos problemas es la tan traida y llevada "atención a la diversidad", o lo que es lo mismo, un tipo de enseñanza global, común e integradora para todos los alumnos en el tramo final de la Secundaria.

Establecer en la educación criterios solidarios y no discriminatorios entre el alumnado es un objetivo loable al que debe aspirar toda sociedad que se precie, pero una cosa es la teoría y otra muy distinta el ponerlo en práctica en el aula.

El propio término "diversidad" significa diferencia, es decir, diferentes formas de rendimiento, de aptitud y de comportamiento en clase. Y por mi experiencia, la obligación del profesorado de responder a este objetivo no hace sino impedir que un grupo de estudiantes pueda progresar en sus estudios a costa o por "culpa" de otro grupo, que en algunas ocaciones se esfuerza pero que en muchas otras no muestra el mínimo interés por progresar ni por estar a la altura de sus compañeros más aventajados. A ello hay que añadirle además los probelmas de indisciplina que genera el grupo de los "diversos", que acaba por agotar la paciencia del profesor más tolerante.

La reforma educativa en lo que concierne a este aspecto deja todavía mucho de desear. No sólo es necesaria una política de formación docente para abodar una cuestión tan complicada. También hace falta una mayor flexibilidad en los planes de estudio o la creación de programas de garantía social a partir de los 14 años. Porque lo que está claro es que un alumno a esta edad ya presenta los suficientes síntomas para diagnosticar que tipo de rendimiento va a tener en los próximos años.

Rafael García (Madrid)

 
arriba