"Seedling VI". 1998. Gouache (arriba), y "Paisaje II". 1996. Aluminio.
Geometría de la abstracción

El Museo Casa de la Moneda ofrece en Madrid una exposición dedicada al trabajo más reciente del pintor y escultor Pablo Palazuelo, que ha sido denominada "Escultura, Dibujos, y Gouaches, 1993-1998". Las obras reunidas para la ocasión, entre las que destaca un conjunto de hermosas esculturas en acero inoxidable y aluminio, expresan el sentido constructivo de su trabajo, su fascinación por el misterio de las formas y su transformación, y su fidelidad por la abstracción: "Lo abstracto es como asomarse a un precipicio sin apoyo..".

Madrid. PILAR BRAVO
La obra de Pablo Palazuelo (Madrid 1916) se define por una aparente simplicidad que sin embargo esconde una enorme complejidad de planteamientos teóricos, inspirados en las cosmogonías orientales, pero también en los escritos de Eliade, los textos de Bachelard sobre la imaginación de la materia, y otros trabajos sobre las geometrías antiguas. Pintor, escultor y grabador, este artista polifacético que se formó en la disciplina de la arquitectura, y en consecuencia en una ordenación espacial de las formas y los volúmenes, fue también un apasionado de la filosofía, como se demuestra en sus escritos en la "Revista de Occidente" y en su ensayo "El cuerpo geómetra".

Tanto sus investigaciones pictóricas como escultóricas tienen como argumento central la geometría, o mejor dicho unos códigos geométricos, que le han servido, sobre todo en tiempos recientes, para relacionar los signos gráficos y la música. Pero hasta llegar a este punto, Palazuelo ha desarrollado un trabajo que evidencia una clara evolución desde el año 1939, fecha en la que decidió dedicarse de lleno a la pintura. Sus primeras realizaciones, tuvieron un tono figurativo neocubista, pero también recogieron la fascinación que sintió por la obra de Paul Klee, y una libertad expresiva muy personal. Este conjunto de circunstancias le llevó a desarrollar un tipo de abstracción de densas materias y sólidas estructuras geométricas a realizar una serie de dibujos informalistas a finales de la década de los años cuarenta.

Sus incursiones y ensayos con la geometría se afianzaron hacia 1950, en un momento en el que pronto fue transformando sus iniciales concepciones constructivistas en un tipo de inspiración que está fundamentada sobre todo en la creación de espacios más intimistas y psicológicos. La razón de este cambio en el enfoque surgió cuando el artista descubrió que la geometría, además de un instrumento de trabajo, está en el origen de la naturaleza y de la vida. El propio Palazuelo señala que todo en la naturaleza son formas geométricas, con deformaciones posteriores. "..Siempre ha influido la geometría en el arte, desde las pinturas en las cuevas prehistóricas, hasta las vanguardias,...porque siempre ha existido esa búsqueda de la forma intuida...".

Lenguaje de los signos

En estos años la obra de Palazuelo era ya conocida en Francia, Suiza, y los Estados Unidos, debido a su intensa presencia en el panorama artístico internacional desde su vinculación, a partir de 1949, con la prestigiosa Galería Maeght de París en la que coincidió con artistas tan destacados como Braque, Kandinsky, Giacometti, o Calder.

Desde entonces su trabajo fue avanzando hacia un tipo de abstracción analítica en la que el lenguaje de los signos es fundamental, así como un tipo de caligrafía musical que recuerda la poética compositiva y colorista de Mondrian.

A partir de 1969, fecha del regreso definitivo del artista a España, su trabajo ha ido evolucionando hacia un tipo de expresión más sencilla y sintética, que le ha llevado a alcanzar, como podemos comprobar en las salas de la Casa de la Moneda, una destacable concisión y claridad que definen sus realizaciones más recientes, y en las que ha recogido los frutos de su incesante buscar en el descubrimiento de estructuras que se contienen en otras, de formas en potencia, o de procesos de metamorfosis de unas formas en otras. Esta mutación de las formas tiene su origen en la acción de fuerzas internas y externas que actúan sobre las estructuras.

La muestra, además de unos impactantes gouaches sobre papel, incluye unas esculturas en metal que son el resultado de la intención del artista "..de descubrir y construir otros paisajes, que, como lo hacen los paisajes naturales, puedan evocar en cada ocasión y momento todo un panorama o conjunto de sensaciones distintas ,y por lo tanto nuevas para el viajero o paseante que los contemple desde lejos..". La exposición incorpora por otra parte los dibujos preparatorios de la medalla que Palazuelo diseñó para la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre con motivo de la concesión, en 1994, del premio Tomás Francisco Prieto.

 


Pablo Palazuelo presenta en Madrid sus últimas creaciones
en escultura, dibujo y gouache
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