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La labor del profesorado

En los últimos cinco años la sociedad española parece que ha aumentado, de alguna manera, la valoración social de los profesores, sobre todo de aquellos que trabajan en los primeros niveles de la Enseñanza. Por fin, y ya es hora de que esto ocurra, nos damos cuenta de lo difícil que resulta la tarea de educar en estos tiempos donde las familias se encuentran con tantos problemas para llevarla a cabo: el ambiente de los amigos, la presión de los medios de comunicación, etc., poco ayudan a lograr una verdadera Educación en Valores.
Ante esta situación algunos padres admiran, cada vez más, a los profesionales de la Educación, pues ellos son los encargados de ayudarles a desarrollar esa misión tan importante que tienen entre manos y al mismo tiempo tan complicada.
Otras familias, en cambio, se creen que ellos se las saben todas y no escuchan los consejos que les dan los profesores de sus hijos y, lo que es aún peor, no hacen caso a sus recomendaciones pues piensan que ellos son los que mejor conocen a sus hijos y por tanto son los que mejor saben lo que hay que hacer: mano dura, en algunos casos y excesiva blandura en otros casos ¿Qué pasa?, ¿es que no se fían de los profesores como lo hacen de los médicos u otros profesionales?, ¿por qué ocurre esto?, ¿será que los educadores no somos auténticos profesionales?
Para no defraudar a las familias que confían en nosotros pienso que es imprescindible que los profesores mejoremos constantemente nuestra preparación personal: leyendo y acudiendo a congresos o foros nacionales e internacionales donde tengamos la oportunidad de intercambiar experiencias con otros colegas y además ponernos al día de los nuevos avances de la Ciencia Educativa.
Además creo que las autoridades educativas en su conjunto deberían aumentar los salarios de los profesores, pues aunque todos sabemos que lo económico no es lo más importante también hay que tener en cuenta que estamos a finales del siglo XX y no podemos permitir que se siga diciendo aquellos de "eres más pobre que un maestro de escuela" y, aunque nos pese tener que decirlo, esto todavía ocurre en muchos lugares de nuestra geografía donde gana más cualquier otra persona sin estudios cualificados que un maestro que ha tenido que invertir, al menos, tres años de su vida en adquirir unos estudios.

María Hernández-Sampelayo (Madrid)

 
     
   

Endogamia universitaria

La publicación de varios artículos en las últimas semanas sobre endogamia universitaria pone de manifiesto la sensibilidad hacia el tema de la selección del profesorado universitario.
Es un hecho que la mayoría de las Universidades públicas suelen convocar cátedras y titularidades cuando tienen candidatos preparados entre sus profesores. El candidato oficialista suele contar, en la mayoría de los casos, con dos votos incondicionales y el tercero, si hiciera falta, se consigue hasta por amiguismo: hoy por mi, mañana por ti. Esta realidad pone de manifiesto que los profesionales que proceden de otros contextos poseen escasas posibilidades de obtener una plaza convocada en concurso público.
La propuesta de los perfiles profesionales de las plazas puede suponer una batalla campal en un Departamento cuando hay más de un aspirante a la plaza. El favoritismo para dar la plaza convocada al elegido llega a ser descarado. La propuesta del presidente y secretario de la Comisión evaluadora por parte de los Departamentos/Áreas suele estar contaminada por la apariencia de parcialidad en virtud de la relación de ambos con el profesor/compañero protegido.
Con la legislación actual y la endogamia sobre la selección del profesorado universitario, el candidato/s de la Universidad convocante conoce con mucha antelación que la plaza de su interés saldrá a concurso en el BOE. ¿Quién va a presentarse a un concurso público cuando de antemano se sabe que hay un tapado/a como candidato/a oficialista con el respaldo de dos votos incondicionales y que lleva además una ventaja de varios meses en su preparación?
En un informe del Consejo de Universidades sobre la selección del profesorado universitario se decía que el 71% de los concursos a catedráticos se habían resuelto a favor del candidato de la Universidad convocante de la plaza y se ascendía al 95% tratándose de concursos a plazas de Profesores Titulares (PT), CEU y PTEU. El 70% de los concursos a PT había sido realizado por un sólo candidato aunque hubiesen firmado varios.
Ante esta realidad cabe preguntarse: ¿la modificación de la LRU propuesta por el Gobierno permitirá seleccionar mejor al profesorado universitario que hasta ahora?

Justo Arnal (Barcelona)

 
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