El valor pedagógico de la Investigación

Profesores y alumnos perfeccionan la biblioteca de un centro de Valladolid

  El sentido pedagógico que una biblioteca aporta a los que trabajan en ella cuenta en el colegio vallisoletano de Enseñanza Primaria "Pablo Picasso" con una atención especial. Después de corregir ciertas deficiencias observadas y con ayuda del programa Atenea-Mercurio, la biblioteca de este centro se perfecciona paulatinamente.
   

 

 

Valladolid. ORLANDO GARCIA
Con frecuencia se dice y se repite dentro de la comunidad educativa que lo realmente importante es el método, la vía, el camino para desarrollar cualquier actividad. Se trata de conocer las técnicas elementales de indagación e investigación con el fin de elaborar un proyecto o simplemente alcanzar un dato que andábamos buscando, y que nos permitirá continuar el proceso de un determinado trabajo que nos hemos propuesto.
Los responsables del colegio "Pablo Picasso", con su director José Luis Antón a la cabeza, se han propuesto convertir el uso de su biblioteca en un recurso múltiple, que no sea únicamente en almacén de libros. Quieren que contribuya también a aportar elementos didácticos y educativos que van más allá de la simple consulta de datos o del acondicionamiento de un espacio para que los alumnos hagan sus deberes.
Por ello, este centro ha constituido un equipo de biblioteca dirigido por Felicidad Fernández en el que se abordan todas las cuestiones relacionadas con este propósito. Las tareas propuestas se dirigen a revisar el catálogo actual y clasificarlo por niveles de edad, así como a conocer las necesidades de los alumnos después de baremar los resultados de diversas encuestas hechas entre los jóvenes. También se detectan en el catálogo los libros perdidos o deteriorados y se valora la necesidad de sustituirlos. Para ello se calcula el presupuesto y se establecen criterios y planes de compra, y se buscan de donaciones por fuentes de financiación no habituales.
Los nueve profesores que forman parte de este equipo intentan garantizar la disponibilidad de los documentos a través de la automatización e informatización de los fondos de la biblioteca creando un fichero informatizado, y esquematizar el horario de la biblioteca según las necesidades horarias de los usuarios y publicar una normativa básica de su funcionamiento. Así, se reparten estas normas entre los profesores y se instalan en el centro paneles informativos para que los alumnos las conozcan, proporcionando además mecanismos que permitan a los usuarios ofrecer sugerencias y opiniones.

Cursos para profesores

Durante el curso 97/98 se siguió el programa establecido para los centros destinatarios del programa Ateneo-Mercurio en el que se ofrecieron a los profesores conocimientos básicos de telemática, lenguaje html, biblioteconomía, dinamización lectora y literatura. Felicidad Fernández apunta el aprendizaje adquirido por los profesores como un factor de estímulo importante en el centro: "la mayoría de los que participamos en los cursos hemos tomado conciencia aún más de la necesidad del método y el orden a la hora de efectuar un trabajo. Por tanto, no se trata únicamente de buscar una serie de datos en la biblioteca. Es mucho más que todo eso".
Los responsables del colegio están convencidos de las posibilidades pedagógicas de la biblioteca escolar y para ello tienen pensado introducir en el proyecto educativo contenidos relativos a esta actividad y a otras conectadas con el proyecto curricular, así como fomentar en este espacio labores educativas que podrían orientarse hacia los cuentacuentos, comentarios de libros, videoforums y organización de semanas temáticas relacionadas con un autor o género literario.
Esta iniciativa surgió como consecuencia de un análisis previo sobre las carencias del centro en este aspecto concreto. Una de las principales dificultades se refería a la falta de silencio y la dificultad de concentración en la biblioteca, que deriva irremisiblemente en una pérdida de motivación y en un escaso aprovechamiento de la lectura. Otra deficiencia que se observó se relacionaba con la escasa organización de los préstamos de libros, que diluía responsabilidades entre los que la llevaban a cabo, así como el horario poco flexible fijado para su utilización.
Para subsanar estos problemas se ha fijado el horario de apertura en una hora para cada curso pudiendo ampliarse durante los recreos y es atendida por uno de los profesores de vigilancia de pasillos. Felicidad insiste en el carácter altamente pedagógico de esta actividad "ya que el ambiente de silencio, concentración y estudio de una biblioteca estimula a los alumnos de estas edades más de lo que lo hace con jóvenes mayores. Es más efectivo que otros métodos que requieren además mayor esfuerzo y recursos".

El equipo responsable de la biblioteca se encarga de garantizar la disponibilidad de los documentos, crear un fichero informatizado, esquematizar los horarios y establecer una normartiva básica (Fotos O. García)
   

 

 
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