El Centro Kursaal, emblema
del nuevo San Sebastián

Madrid. ANGEL VIVAS
San Sebastián está cambiado su cara. Ante el próximo siglo, la ciudad bulle de proyectos. Nuevos edificios, parques temáticos, construcciones deportivas. Pero de todos los proyectos que le van a dar un aire nuevo, sin perder por ello su aspecto tradicional, sin duda el más importante es el Centro Kursaal, nuevo palacio de congresos y exposiciones, obra del arquitecto Rafael Moneo, y que va a acoger desde este verano las principales manifestaciones culturales que se celebran en San Sebastián: el festival de cine, el de jazz, la quincena musical, la temporada de danza... El Centro Kursaal se levanta en la desembocadura del río Urumea, sobre la nueva playa de la Zurriola, a un paso del Hotel María Cristina y del Teatro Victoria Eugenia, sedes tradicionales del festival de cine. Rafael Moneo ha querido integrar su obra en el marco geográfico en que ésta se sitúa. Así, los dos edificios de que consta el Centro Kursaal semejan, en palabras del propio arquitecto, dos gigantescas rocas que hubieran quedado varadas en la desembocadura del río. Nada ha sido dejado al azar. Incluso las sillas han sido diseñadas Rafael Moneo.

Los dos grandes cubos de vidrio translúcido son ya un edifico emblemático de la ciudad. Naturalmente, no se ha librado de la polémica, como obra moderna e innovadora que es. Sus defensores recuerdan que una polémica parecida acompañó la construcción del vecino Museo Guggenheim, pero el éxito que desde el primer momento tuvo el nuevo museo bilbaino acalló todas las voces disidentes. Algo parecido esperan que ocurra en San Sebastián. Con una inversión de nueve mil millones de pesetas y una superficie de 60.000 metros cuadrados, el Centro Kursaal no sólo acogerá exposiciones y manifestaciones culturales como las citadas, sino congresos y reuniones empresariales de todo tipo.

Gran auditorio

Si para la primera faceta cuenta con un gran auditorio con capacidad para más de 1.800 personas y un escenario de 300 metros cuadrados, para esta segunda actividad cuenta con una serie de salas polivalentes y modulables, además de una gran sala de congresos con capacidad para 580 personas y un escenario de 120 metros cuadrados. Se ha pensado en todo: para evitar la dispersión de cientos de congresistas a la hora de comer, con la consiguiente pérdida de tiempo, el nuevo centro contará con restaurante propio con capacidad para 650 comensales. Y como estamos en San Sebastián, donde la cocina es un lujo y una seña de identidad, la restauración estará al cuidado de Martín Berasategui, uno de los mejores cocineros donostiarras, entre cuyos premios está el Gran Prix del Arte de la Cocina, concedido por la Academia Internacional de Gastronomía.

Hay todavía un tercer edificio -naturalmente, un cubo- más pequeño, que acogerá exposiciones de pintura. Arte, cine, música, teatro, danza... La tradicional oferta cultural de San Sebastián tendrá desde este verano una sede más amplia y cómoda. El Centro Kursaal será la punta de lanza de la renovación de la ciudad. Como ha dicho el alcalde, Odón Elorza, incluso en los años duros San Sebastián se preparó para cuando llegaran mejores tiempos. Ahora que esa nueva etapa se presiente, quieren que su ciudad no sólo sea noticia por la violencia o los enfrentamientos políticos, sino por sus múltiples manifestaciones culturales. Ocasiones, desde luego, no van a faltar. La cita, en el Centro Kursaal a partir de junio.

 


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