"Quise ser escritor después de
leer a Clarín"
El cuento, ese género con mucha raigambre en América Latina, tiene en Augusto Monterroso a su maestro indiscutible. El escritor, nacido en Honduras hace 78 años, con nacionalidad guatemalteca y exiliado en Méjico (su peripecia vital es todo un relato) nos sorprende ahora con un libro de veinte ensayos en los que expresa la emoción que le provoca el contacto diario con la literatura.
Augusto Monterroso diserta en su nuevo libro La vaca sobre la vida y la literatura (Foto: Magali Berenguer)

Madrid. JUAN CARLOS SORIANO
En La vaca (Alfaguara) Monterroso explica que hubo un Aleph anterior al de Borges, cuenta las dificultades de Virginia Woolf para expresarse en francés, presenta a Juan Carlos Onetti extasiado ante un bebé y habla de cómo Julian Barnes durmió toda la noche agarrado al libro que incluía su primer cuento. Parte de anécdotas ajenas -a veces propias- para transmitirnos sus pasiones de lector. A primera vista, se diría que Monterroso ha escrito veinte cuentos sobre libros y escritores. "Es posible -responde con aire indeciso- porque a mí me gustan los textos misceláneos. Pero, desde luego, no ha sido mi intención hacer cuentos. He querido que fueran ensayos, sí, aunque bastante personales. Están muy alejados del ensayo académico, que tiene por esencia demostrar algo, cuando, desde Montaigne a nuestros días, el ensayo huye de demostrar nada. Se ha convertido, simplemente, en una colección de opiniones. Lo que yo hago en este libro es hablar de la vida y de la literatura. Sin más."

La metamorfosis del dinosaurio

El título La vaca puede inducir a error a sus lectores. No son historias protagonizadas por esos animales. Aunque también. "Puesto que encontramos algunas muy ilustres en el mundo literario. Está la de Maiakovski, que protestaba y tiraba coces contra el ferrocarril, pero hay una por la que siento especial cariño. Es la que aparece en Adiós, cordera de Leopoldo Alas, Clarín; uno de los cuentos más conmovedores que se han escrito en español. Su lectura, hace muchos años, fue determinante para que me dedicara a este oficio. Clarín era un autor estupendo, aunque Carlos Martínez Rivas se haya metido mucho con él porque escribió artículos contra la poesía de Rubén Darío. Quizá fue mal comprendido en su época."

Augusto Monterroso firmó uno de los cuentos más breves de la historia de la literatura. El que dice: "Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí." Ese relato de una sola línea ha dado lugar, sin embargo, a comentarios críticos que llenan páginas enteras. Y tanto fue el cántaro a la fuente que circulan por ahí versiones apócrifas. Monterroso dedica un apartado de La vaca a esas confusiones. "Mi amigo Mario Vargas Llosa lo ha transcrito de este modo: Cuando despertó, el unicornio todavía estaba allí; Carlos Fuentes, al que también me une una buena amistad, lo vuelve cocodrilo; otros han dicho: ...el dragón estaba allí; se han referido al rinoceronte, al hipopótamo... Yo todo esto lo relaciono con Gregor Mendel, que por algo se ocupó de la transformación de los seres vivos."

El cuento debe emocionar

Augusto Monterroso ha aprovechado su visita a España para impartir en la Casa de América de Madrid un taller literario sobre el cuento: "Era para jóvenes escritores, pero he huido de darles consejos, porque cada relato tiene sus propias reglas. Ahora bien, les he dejado claro que el cuento debe ser un objeto literario artístico. Con valores suficientes para ser leído muchas veces; como si fuera un poema. Hasta no hace mucho, se encontraba sujeto a unas normas absurdas: debía producir, no ya emoción, sino sorpresa. Como si fuera un juego, en el que el autor le dijera al lector: "Lo que tú pensabas que era así, no es de esa forma, sino como yo te descubro ahora." Y el lector caía desmayado. Pero, después de esa sorpresa, no tenía sentido embarcarse otra vez en la lectura. Ese texto no servía. A partir de Poe y de Chejov, el cuento ya no tiende a sorprender a nadie, sino a conmover al lector desde la primera línea."

En la carrera literaria de Augusto Monterroso se distingue una etapa en la que todo cuanto escribe gira alrededor de las moscas. Esos insectos aparecen en sus relatos como encarnación del mal. Ahora abre el periodo de las vacas que "al fin y al cabo, están relacionadas con las moscas." Y, ya que los cuentos de este autor son un bestiario en el que habitan criaturas fantásticas y reales, le preguntan muchas veces con cuál se identifica: "Me dicen que soy un animal literario, pero no he encontrado al animal que represente a los escritores. Si la pregunta va en serio, yo creo que me gustaría ser mosca. Digo lo de en serio, porque un periodista me preguntó - no sé por qué- si me gustaría ser misil. A mí, aquello me parecía demasiada cosa, y dije que me conformaba con ser un cohete de feria. ¿Para andar, así, entre las piernas de las señoras? -me replicó- y yo le dije que obviamente..."


El autor guatemalteco Augusto Monterroso recoge
en "La vaca" sus ensayos literarios.
arriba