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Ante el reto del siglo XXI

Recientemente se ha celebrado en Madrid un seminario en el que profesores y especialistas en educación han abordado el perfil del docente en el siglo XXI. Según las conclusiones de este encuentro, que he leído en COMUNIDAD ESCOLAR, el profesor del futuro (y, tal vez, del presente) debe reunir una serie interminable de requisitos para ejecer su labor profesional. Entre otros, los docentes debemos ser referencia para los alumnos de un código humanístico; participar en proyectos europeos; y conocer lenguas extranjeras; además, hemos de seleccionar y codificar la abundancia de la información que los estudiantes reciben a través de los medios de comunicación. Todo ello, sin olvidar el manejo de las nuevas tecnologías como elemento imprescindible para el aprendizaje de los escolares. También se puso de manifiesto el compromiso del profesor con las reformas educativas y que debe estar en permanente proceso de formación, para hacer frente a los retos que plantea la sociedad del conocimiento.

Puedo asegurar que yo mismo y muchos de los profesores que conozco no reunimos todos estos requisitos. En la actualidad, la sociedad y, especialmente, los padres pretenden que los profesores no seamos únicamente unos transmisores de conocimientos. Las demandas sociales nos exigen que, además de impartir las diversas materias, proporcionemos una verdadera formación integral a los estudiantes. Para cumplir todos estos requisitos debemos tener acceso a una formación compleja y exhaustiva que, en mi opinión, las autoridades educativas no nos facilitan. íMenos mal! que Roberto Mur, secretario general de Educación, reconoció, en el transcurso de este seminario, que la Administración también tiene responsabilidad y que debe asumir un papel protagonista en este proceso de formación y proporcionar los medios adecuados, para evitar que los profesores se sientan aislados e indefensos ante los retos de la sociedad del siglo XXI.

Juan Martínez Tomás.( Madrid)

 

El problema de la anorexia

Los graves problemas que produce la anorexia han hecho saltar la alarma social en los últimos tiempos, tras comprobarse que el 1% de los adolescentes padece esta enfermedad y que otro 3% sufre bulimia. Durante bastantes años determinadas campañas publicitarias se han encargado de fomentar este fenómeno entre la juventud, haciendo ver, de forma interesada, que los cuerpos famélicos y la degaldez extrema eran sinónimo de satisfacción con uno mismo. El mundo de la moda y concretamente algunos diseñadores ya han comenzado -aunque demasiado tarde- a tomar algunas medidas de disuasión: no contratarán a ninguna modelo cuyas medidas se encuentren por debajo de la talla 40. Pero el problema no es sólo del mundo de la moda. La cuestión debe ser abordarda desde otros estamentos sociales, entre los que se incluye la escuela y el propio entorno familiar. En este sentido, es de destacar la guía sobre Trastornos de la Alimentación, elaborada por Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA). Dirigida a padres y profesores, esta guía intenta orientarles sobre la forma de detectar entre hijos y alumnos esta dolencia y sobre las medidas de tratamiento e intervención. El adulto debe jugar un papel orientador primordial en un fenómeno de este tipo, que rompe las barreras de la estética, para convertirse en un problema sanitario de primer orden, ya que se calcula que el 6% de los adolescentes que padecen esta enfermedad pueden morir a consecuencia de la misma

Esteban Martínez. (Madrid)