Los genes mutadores activan los tumores a distancia

El investigador Manuel Perucho afirma que podría tratarse de la primera línea preventiva frente al cáncer

Un 15% de los tumores pueden identificarse ya con un simple análisis de orina o saliva, gracias al descubrimiento de los genes mutadores. Este hallazgo, realizado hace seis años por el biólogo molecular Manuel Perucho, en EEUU, podría convertirse en una de las principales rutas para la prevención y la curación del cáncer

   
  Después del hallazgo de Manuel Perucho, otros investigadores han seguido esta línea, descubriendo nuevos genes mutados

Madrid.— Juan Manuel Barberá
Una buena parte de los tumores de colon hereditarios pueden identificarse ya con un simple análisis de orina, heces, saliva o incluso esputos. El siguiente paso, propuesto por los científicos, es poder realizar un pronóstico de riesgo y seguir la evolución intestinal de esta persona, para poder atajar en sus primeros estadíos cualquier atisbo tumoral.
Estas son las principales aplicaciones del descubrimiento de los "genes mutadores" realizado en 1993 por el investigador español Manuel Perucho. Este investigador, que actualmente trabaja en el Instituto Burnham,de La Jolla, en California, recibió hace unos días un gran espaldarazo, en forma de homenaje a sus investigaciones,durante un simposio organizado por la Universidad San Pablo CEU de Madrid, en el que también intervinieron científicos tan prestigiosos como Mariano Barbacid, Manuel Serrano Marugán, Juan Carlos Lacal y Miguel Fernández Braña, todos ellos biólogos moleculares involucrados de uno u otro modo en las investigaciones sobre el cáncer.
El hallazgo realizado por Perucho tiene tanta importancia porque podríamos estar hablando de la primera línea preventiva contra los tumores. Como reconoció este investigador a C.E., "aunque no se sabe si ésta puede ser la primera línea de lucha contra el cáncer, sí que es una de las más prometedoras, puesto que por detrás de esta primera línea genética se sitúan los oncogenes y antioncogenes que, en realidad, nada bueno o malo pueden hacer si los genes mutadores no se lo permiten".

Varias barreras

"Estamos casi seguros que el cuerpo humano cuenta con varias barreras de protección contra los tumores y que esta es una de las más importantes", señaló también Perucho. En efecto, los genes mutadores tienen la particularidad de modelar o dinamitar —según el caso— a distancia el ciclo de vida celular. No tienen influencia sobre la célula, como ocurre con los oncogenes y los antioncogenes, sino que lo que hacen es que por una "mutación mutadora" reparan o impiden la duplicación anómala del DNA celular y la aparición del cáncer.
"En realidad —añadió el investigador español— para ser más exactos, estos genes deberían llamarse antimutadores, porque este es realmente su cometido". Cuando funcionan correctamente nada malo ocurre y tanto si hay oncogenes malignizándose como genes supresores de tumores defendiendo las células, el daño o beneficio es nulo. De tal manera que, hagan lo que hagan aquellos, nada cambiará en el interior de la célula.
Para entenderlo mejor, cabe decir que las células en su ciclo de división celular, acumulan una serie de mutaciones en su ADN. Por ejemplo, las células de la piel se renuevan más o menos mensualmente, dando lugar a células nuevas. Al principio de los años 70 se pensaba que eran los protooncogenes, convertidos en oncogenes por una anomalía genética, o la influencia del ambiente(humo del tabaco o la polución), quienes reprogramaban las células,para que estas crecieran alocadamente y se hicieran inmortales, dando lugar a un cáncer. Diez años después, los científicos sorprenden de nuevo mostrándonos que no basta con que los oncogenes se activen, sino que las células cuentan con unos guardianes mucho más experimentados -los antioncogenes o genes supresores de tumores- que detectan e impiden esa división incontrolada, por lo que, para que aparezca la enfermedad, no sólo hace falta que el oncogén esté activado, sino también que el gen supresor de tumores esté dañado.

Guardián superior

Sin embargo, una década después, el doctor Manuel Perucho y sus colaboradores descubren en EEUU que oncogenes y antioncogenes cuentan con un guardián superior a ellos, que controla todos sus movimientos: los genes mutadores.
"Podría decirse —precisó Manuel Perucho— que estos genes intervienen en la formación del cáncer por control remoto o a distancia, ya que no influyen directamente sobre las células. De hecho, cuando no existen alteraciones genéticas que los desactiven, protegen a la célula normal de posibles mutaciones malignas. Eso sí, una vez encendidos o activados provocan una cascada de alteraciones y una catástrofe celular de consecuencias imprevisibles".
En estos momentos, se han descubierto la existencia de genes mutadores en los tumores del aparato digestivo, endometrio y tracto urogenital, aunque lo más llamativo es que al menos un 15 % de todos los tumores de colon no poliposo de cáracter hereditario se deben a mutaciones de genes mutadores (20.000 nuevos casos anuales, sólo en EE.UU). Como si fuera un juego de palabras; mutadores que provocan mutaciones y, además, lo hacen a distancia, sin "mancharse las manos".

Aplicación clínica

Después del hallazgo de Perucho, otros investigadores han seguido esta línea, descubriendo nuevos genes mutados. Este es el caso de los BRC1 y BRC2, que afectan al cáncer de mama. A este respecto, Manuel Perucho señala que no se sabe cuál es la función de estos genes, pero son distintos a los encontrados en el tracto gastrointestinal.
La segunda aplicación clínica concreta, después de diagnosticar quien es el portador de genes mutadores anómalos, es el pronóstico. Es decir, ser capaces de identificar qué personas cuentan con este fenotipo genético y establecer el riesgo que tienen de desarrollarlo. De hecho, ya existe la posibilidad de seguir a esta persona para intervenir en el momento en el que la mutación provoque los primeros estadios tumorales, lo que abre grandísimas esperanzas para su curación.