Español para inmigrantes
Un centro cántabro atiende a una veintena de alumnos
de variada procedencia cultural, étnica y religiosa
El Centro de Educación Permanente de Adultos de San Celedonio acoge en su sede santanderina a una veintena de inmigrantes como alumnos de español. La oferta educativa, que comenzo el curso pasado, va dirigida a ciudadanos de otros países que necesitan conocer la lengua castellana y se adapta en cuanto a horarios y contenidos a las necesidades de estas personas, de heterogénea procedencia geográfica, cultural, étnica y religiosa.
Las clases de español en el centro de San Celedonio se adaptan a la disponibilidad horaria de sus alumnos, y también a su nivel cultural y sus necesidades sociales y culturales. (Fotos : Armando Arconada)

Santander.- Armando Arconada
De lunes a viernes, al caer la tarde, llega un alumnado plural a este antiguo colegio reconvertido en centro de adultos y de profesores. Tan variado que, según indica Ana Trimállez, una de las maestras del proyecto, "entendernos debe ser un acto de magia". El grupo que atiende Ana dentro del programa de Alfabetización en Lengua Castellana para inmigrantes, es el de nivel más básico. "Les enseño un español casi de supervivencia, elemental, para que puedan desenvolverse cuando venden, van a la compra o les hablan de trabajo". La matrícula está abierta todo el curso, adaptada así a las peculiaridades de vida del inmigrante.

Cuando el tiempo de estancia cumple los requisitos mínimos, los alumnos obtienen un certificado de asistencia; y quienes tienen pasaporte o alguna documentación que les identifique y los conocimientos necesarios, pueden ser propuestos para el certificado de escolaridad. Es el caso de Abdou, un joven senegalés que lleva cuatro años en España. Es capaz de madrugar al alba para ganarse el pan como vendedor ambulante en un extremo de la región, en Reinosa o Potes, y acudir al anochecer al Aula de Adultos para aprender a leer y escribir, "porque quiero vivir en España".

Salir del agujero

Otros compañeros del mismo grupo de alfabetización proceden de Congo, Liberia, Camerún, Argelia, Tanzania, Angola y Francia. Así, Talula viene del Congo y afirma que la conversación es lo que más le gusta de lo que aquí aprende, por delante de la lectura o la escritura. A la pregunta del trato que reciben tanto dentro como fuera de la escuela, puntualiza: "me siento mejor aquí, pero también la vida en Santander es tranquila". Similares sentimientos expresa Joseph, un liberiano de veinte años con ansia por salir del agujero social que supone con frecuencia la vida del inmigrante. Ha cursado estudios en su país, y se está preparando para hacer un módulo de secundaria y obtener la titulación española.

"Ese es el fin último -añade Ana Trimállez-, integrarles si es posible en grupos normalizados para que puedan conseguir trabajo y vivir tranquilamente. Es lo que ocurre con un alumno polaco, a punto de lograr la graduación en Secundaria; o el de otros tres alumnos de un grupo de formación básica".

En el mismo aula hay un matrimonio de argelinos universitarios. "Aprenden a toda velocidad porque la técnica la tienen controlada. Sin embargo, tienen que dejar a su hijo, de tres años, sólo en casa mientras ellos acuden a aprender español, que es requisito para que Cruz Roja les pague la asistencia. En la mesa de al lado está Boris, un francés de Bretaña que afirma ser ingeniero y haberse enterado de la existencia de este centro en la oficina de inmigracion".

Otras veces son las organizaciones sindicales, o asociaciones filantrópicas como Cantabria Acoge, las encargadas de informarles sobre la existencia de esta escuela que dirige el profesor Julio Aja. Todas ellas colaboran y se coordinan con el Centro de Adultos de San Celedonio, aportando alumnos e interesándose por sus progresos. El grupo de alfabetización de inmigrantes que atiende María Jesús Gandarillas tiene un mayor nivel y llevan por lo general más tiempo de estancia en España. Proceden de Corea, Malí, Ucrania, Rusia y Polonia. Nadir es una tímida chica brasileña, casada con un español. "Me encuentro a gusto –dice-, y he mejorado mucho mi lenguaje desde que asisto a este curso. Lo que me gustaría más adelante es encontrar trabajo, por eso me he apuntado al paro". Steve, otro de los alumnos adultos, es africano y pretende mejorar su escritura, porque su español hablado es bastante bueno. "La gente aquí está bien, -afirma-, si buscas amigos, los puedes encontrar".