Protestas y movilizaciones de los docentes franceses

Los profesores de Primaria y Secundaria critican con dureza la política educativa del Gobierno galo

 


El rechazo a la política ministerial es el factor aglutinante de las protestas de los docentes franceses. (Foto: Rafael Martínez)

    La semana del 15 al 20 de marzo concentró diversas manifestaciones y protestas contra la política educativa del Gobierno francés, personalizada en la figura del ministro Allègre. El lunes 15 de marzo se celebró una jornada de huelga que paralizó aproximadamente a la mitad de los centros docentes. Los motivos aducidos por los profesores de Enseñanza primaria son distintos a los de sus colegas de Enseñanza Secundaria. Pero hay un énfasis compartido por todos ellos: el rechazo al ministro.    
   

Francesc Pedró.
Alrededor de 10.000 docentes se manifestaron en el centro de la capital francesa el pasado lunes 15 de marzo. En una céntrica avenida parisina, el Boulevard Raspail, por el lado de la derecha desfilaron los profesores de Enseñanza Primaria, y por el lado de la izquierda se manifestaban los profesores de Enseñanza Secundaria. Mientras los primeros se agrupaban en torno a la idea de "más medios para transformar la escuela", los segundos parecen no tener otro objetivo que el criticar con vigor la política del ministerio y la figura de su titular. Esto no deja de ser paradójico cuando se considera que el ministro ha sido el gran promotor de un debate muy participado sobre la reforma de la Enseñanza Secundaria (el lycée) y que ha generado muchas expectativas e ilusiones entre los docentes. Este es para él un segundo momento crítico, después de las enormes dificultades que tuvo durante el pasado otoño con los estudiantes de Enseñanza Secundaria.
En el origen del descontento de los profesores de Enseñanza Primaria figura la publicación de un documento preparatorio del mapa escolar para el próximo siglo, elaborado por el ministerio y enviado a las regiones con el objetivo de configurar la oferta de plazas docentes para el nuevo curso. Se prevé una disminución de unos 35.000 alumnos en el conjunto del país. Para algunos críticos del Gobierno, resulta insostenible que esta disminución tan notable se acompañe de un aumento tanto o más espectacular del número de plazas que se ofrecen en determinados departamentos (provincias) en detrimento de otros. Las razones de esta desigual distribución de las plazas ofrecidas serían, en último término, partidistas.
Muchos maestros sostienen que los principios ilustradores de la política de reforma educativa propuesta por el ministro para el siglo XXI, centrados en la redistribución del tiempo escolar, el apoyo a los alumnos con necesidades educativas especiales y el fomento del trabajo en equipo son irreprochables. Pero critican la falta de medios hasta el punto de que la ausencia de una adecuada planificación puede convertir los discursos políticos de Allègre, en principio tan bienvenidos, en un verdadero sarcasmo.
De este modo, los sindicatos docentes de profesores de Enseñanza Primaria confían en poner de manifiesto las necesidades de este nivel educativo, probablemente como reacción al enorme esfuerzo que se ha invertido en los debates acerca de la reforma de la Enseñanza Secundaria, ocultando así lo que estos profesionales consideran las necesidades más inmediatas y urgentes del país. Lo cierto es que el grado de seguimiento de la huelga en la Enseñanza Primaria ha sido superior que en la Secundaria.

Demagogia educativa

En el otro lado de la avenida, los docentes de Enseñanza Secundaria tienen como único objetivo denunciar lo que consideran como la cúspide de la demagogia educativa. En este caso, los principios reformistas sugeridos por el ministro topan con una oposición que se ha ido endureciendo con el paso del tiempo. Sin más, los manifestantes solicitan la dimisión de quien consideran "un verdadero bufón". Las pancartas tienen un tono muy académico: pregunta-respuesta. Así, por ejemplo: ¿Apoyo a los alumnos con dificultades? Irrealizable. ¿La interdisciplinariedad? Una palabra mágica que no corresponde a nada. ¿La adaptación a la diversidad de los alumnos? ¡Arriba los niveles! ¿El diálogo con los padres? ¿Acaso entran los padres de los enfermos en el hospital?
Las manifestaciones se han repetido también en las principales capitales departamentales, aunque como es habitual con un número mucho más reducido de asistentes. Para el sábado 20 de marzo se esperan todavía un mayor éxito de convocatoria puesto que se ha anunciado una única manifestación nacional en París en la que participan todos los principales sindicatos docentes, así como el efervescente movimiento de colectivos y coordinadoras anti-Allègre. El número de estos grupos, de irregular composición, ha ido creciendo espectacularmente en pocas semanas.
Las previsiones sindicales hablan de decenas de millares de manifestantes para el día 20. Hasta el momento el único partido político que parece apoyar a los manifestantes, incluso pese a su proximidad con el Gobierno, es el Partido Comunista. En un comunicado oficial, el Partido Comunista ha señalado que es imprescindible atender las demandas de los docentes, porque representan "una oportunidad para la izquierda de liderar las transformaciones progresistas demandadas por los docentes". A su juicio, todo el problema se reduce a transformar lo que hasta ahora han sido discursos demagógicos en prioridades presupuestarias reales.
En cambio, fuentes próximas al Partido Socialista, y por consiguiente al Gobierno, consideran que el origen del problema no está ni en las ideas ni en los proyectos promovidos por el ministro, sino en sus métodos y en su particular forma de entender las relaciones con los actores sociales. Incluso un grupo de diputados del Partido Socialista ha constituido un movimiento de contestación al ministro, aunque no a su política.
En una entrevista publicada hace escasos días por el periódico francés "Le Monde" (http://www.lemonde.fr/education/chantiers
/articles/990221 /entretien.htm
), el ministro acusa a estos jóvenes diputados de haber cedido a unas maniobras muy bien orquestadas y amplificadas por los medios de comunicación. Lo cual no deja de ser una crítica muy dura a sus propios compañeros de partido y tal vez un síntoma de la situación de debilidad en la que se encuentra personalmente.
Sin embargo, no debe olvidarse que cuando el actual primer ministro, Lionel Jospin, ejercía de ministro de Educación, Allègre era su principal consejero. Ahora el primer ministro se ha convertido en el principal defensor de su antiguo asesor. Para Allègre, la cuestión se reduce a que todas "las reformas de izquierdas siempre se encontrarán con resistencias". Probablemente, se trate del único ministro de Educación europeo que dispone de su propia página en Internet (http://www.education.gouv.fr

/ministre/default.htm
), cosa en la que sus críticos ven un desaforado afán de protagonismo.

Frentes abiertos

Nadie puede reprocharle al ministro su habilidad para hacer crecer el presupuesto de la educación nacional por encima de las tasas previstas de inflación. Esto es particularmente relevante en el haber del ministro cuando se considera que se esperan reducciones muy importantes en los efectivos escolares al menos durante los dos próximos cursos.
Pero tiene muchos otros frentes abiertos, algunos de ellos particularmente críticos. El más doloroso es el de la reforma de la Enseñanza Secundaria, tras un debate social extremadamente amplio y participado. Primero los estudiantes y ahora los profesores, que se prestaron a los debates incluso con ilusión, se enfrentan ahora directamente al ministro. Pero hay más: la creación de empleos-jóvenes de asistentes-educadores, principalmente destinados a las escuelas y centros de Enseñanza Secundaria Obligatoria, que en principio han sido bien acogidos por los profesores; la reforma de la escuela Primaria, bajo el eslogan de "construir la escuela del siglo XXI"; la desconcentración de la administración educativa; la reforma de las universidades, y un proyecto, también muy bien acogido, de introducción de la enseñanza cívica, jurídica y social en la Enseñanza Secundaria. Se puede obtener mayor información sobre las prioridades políticas y las realizaciones del actual Gobierno en http://www.education.gouv.fr, dirección que corresponde al Ministerio de Educación Nacional francés.
Algunos comentaristas sugieren, sin embargo, que el principal frente abierto lo tiene el ministro dentro de su propio departamento, en la figura de la secretaria de Estado para las escuelas, Segolène Royal, a quien disputa todos los temas, algunas veces de forma abierta. Hay quien piensa en ella como el relevo más adecuado para el ministro.