"El barrio de Vallecas". Madrid, invierno 1936-37.
"Bilbao, Mayo, 1937"

El rostro humano de la guerra

El Museo Reina Sofía expone las imágenes que Robert Capa realizó en plena contienda

Madrid. Juan Carlos Soriano
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía muestra, hasta el 3 de abril, 150 fotografías que Robert Capa tomó durante la guerra civil española. La mayoría de ellas han sido donadas al Museo por el hermano del fotógrafo, Cornell Capa, que considera un homenaje a su

"Montblanch, cerca de Barcelona, 25 de octubre 1938"

memoria depositar ese legado bajo el mismo techo que el Guernica. Robert Capa, nacido en Budapest en 1913 y muerto en la guerra de Indochina cuando tenía 40 años, está considerado como el mejor fotógrafo de guerra de todos los tiempos. Su hermano, no obstante, matiza que Bob (así llamaban en familia al famoso fotógrafo) nunca quiso retratar la guerra, sino la dignidad de la gente que pasa por esa situación extrema.

Con idéntica mirada hay que ver esta exposición que nos muestra el frente y la retaguardia de aquella España escindida. El niño que enarbola un fusil por las calles de Barcelona; esa muchacha de Bilbao con el abrigo mal abrochado; los rostros ateridos de frío durante la batalla de Teruel, los refugiados del Metro de Madrid y el miliciano muerto, que se ha convertido ya en uno de los iconos de este siglo -durante años se especuló con que Capa había falsificado este documento, pero investigaciones recientes han dado la razón al fotógrafo. Se trata de un muerto real: su nombre era Federico Borrell García y cayó en Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936- nos transmiten sesenta años después, tan fresca como entonces, la imagen del dolor y la derrota.

Ahora que los medios de comunicación convierten la guerra en espectáculo - afortunadamente la estirpe de Capa no se ha extinguido del todo y aún quedan fotógrafos con sus ideales - cobra especial dimensión el trabajo de aquel hombre que, sin disparar más arma que su cámara, le dio a la locura un rostro humano. Desde Goya, nadie lo había hecho con tanto acierto .