"La literatura es
un reaprendizaje
de la vida"

El escritor Luis Landero publica su tercera novela,
"El mágico aprendiz"
Juegos de la edad tardía convirtió a Luis Landero (Alburquerque, 1948) en una de las voces más originales de la nueva narrativa española. Tardó veinte años en escribirla. Su segunda novela, Caballeros de fortuna, confirmó, cinco años más tarde, aquel descubrimiento. Él, sin embargo, ha mantenido una relación de amor-odio con ese libro y, sin prisas, tras otros cinco años, espera que El mágico aprendiz le conjure ese recuerdo.

Madrid. Juan Carlos Soriano.
Luis Landero afirma que esta es la mejor de las tres novelas que ha publicado hasta ahora, "porque he logrado un equilibrio entre la libertad con que afronté Juegos de la edad tardía y la disciplina, el plan estructurado, que hay en Caballeros de fortuna. Además, la he escrito sin sentirme observado por todos, que es lo que me ocurrió con la segunda."

El mágico aprendiz cuenta la historia de un oficinista cuarentón a quien el amor de una jovencita le redime de la monotonía. Sus lectores encontrarán en Matías (que así se llama el protagonista) rasgos comunes con aquel Gregorio Olías de la novela que le consagró como escritor. "Sí -admite el escritor-, tienen un aire de familia, pero son distintos. Gregorio era un soñador que tenía conciencia del fracaso y se creaba un mundo imaginario. A Matías no le ocurre nada de eso: está conforme con su vida y no necesita inventarse otras. Resultan opuestos pero tienen en común que son personas corrientes. Todo lo que escribo está marcado por una especie de obsesión hacia las personas vulgares, que lo son sólo en apariencia, porque luego esconden un mundo de sueños y se lanzan a la aventura de trascender su propia existencia. Si tuviera que dar a mis novelas un calificativo, las llamaría existencialistas...Si es que se puede acomodar esa palabra a nuestro tiempo."

Cuando se le pregunta a Luis Landero si resulta más difícil seguir escribiendo de seres fracasados desde una posición de triunfador, como la suya, responde que eso pertenece a la existencia humana: "La vida es una cosa sin sentido. Somos breves, frágiles, morimos y no dejamos huella. El panorama es desolador. De manera que si un escritor tiene éxito y piensa que por eso va a cambiar su visión del mundo está apañado."

Ciertos personajes de El mágico aprendiz, como Bernal, que fue maître de un hotel de lujo, o Miss Josefina, conocida en otros tiempos por La Generalísima de la Copla, viven de recuerdos. Y cuando no los tienen se los crean. "Es que la memoria reinventa el pasado como el novelista reinventa la actualidad. La parte imaginativa de los seres humanos es tan real como la objetiva. Ya decía Valle Inclán que las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos. Todos los escritores hemos aprendido mucho de la memoria. Es una narradora extraordinaria."

Ironía y oralidad

Luis Landero recurre a la ironía para trascender la cotidianidad que aqueja a sus personajes. Concede, también, mucha importancia a la oralidad , hasta el punto de que prefiere ser narrador antes que escritor, pero el lenguaje que usa no puede considerarse propiamente oral: "Eso del lenguaje oral es una convención de nuestros días. Uno de los problemas que tiene el cine español es, precisamente, que pretende trasmitir el lenguaje de la calle de forma automática, como si fuera un magnetofón. Eso es un error. El lenguaje oral hay que reelaborarlo. Sólo hubo un momento de la Historia en que se escribió igual que se hablaba: fue durante el Renacimiento, pero a partir de entonces hay que trabajar el lenguaje literario."

El escritor vive obsesionado por la figura de su padre, que murió cuando él tenía 16 años. Sobre el personaje de su última novela gravita también la figura del progenitor. ┐Homenaje a Kafka? ┐Fantasmas familiares? Él afirma que cuando se quedó huérfano aún no había leído a Kafka, pero que el tema del padre no lo inventó el escritor checo, sino que se limitó a recogerlo. "Ahora bien, a mí es un autor que me apasiona. Me ha ayudado a educar la mirada, a observar el mundo de otra manera." Entre sus libros de cabecera se encuentran el Ulises "porque es el libro del prosista que quiere ser poeta. Toda la prosa de Joyce tiene un temblor lírico...y luego los de siempre, que casi me da vergüenza decirlos: El Quijote, y la poesía de Garcilaso y de Fray Luis. Conforme pasan los años te vuelves un lector empedernido, pero casi siempre de los mismos libros".

El toque filosófico

Un crítico dijo de Luis Landero que su obra enlaza con la novela intelectual novecentista. Él no está de acuerdo, aunque reconoce que le atrae la Filosofía, "una disciplina en la que no paso de aficionado. Me gusta, claro, la novela intelectual como la hacen Thomas Mann o Hermann Broch. Yo soy bastante narrativo, pero me gusta darle un toque filosófico a lo que escribo. La novela es un género tan abierto que ┐por qué no va a aceptar la reflexión?"

Landero dejó de dar clases de Literatura en un instituto madrileño para impartirlas en la Conservatorio de Arte Dramático "porque , aunque me llevo bien con los jóvenes y me gusta hablar con ellos, me molestan biológicamente sus gritos, esa energía que derrochan. Prefiero tratar con gente más adulta". A unos y otros alumnos les ha explicado siempre que la literatura, como la vida, nos enseña a poner en marcha nuestras destrezas, a renovar la ilusión. "La literatura es un reaprendizaje. Buñuel, para disciplinarse la imaginación inventaba todos los días una historia diferente. Debemos mantener fresca, no sólo la imaginación, sino también la capacidad de asombro. El que acaba convertido en perro viejo y está de vuelta de todo nunca escribirá cosas interesantes."


Luis Landero narra lo singular de una vida común en su nueva novela