Ante la maqueta de la reserva de Urdaibai, el monitor explica los cuatro ecosistemas de esta zona protegida. En el Palacio de Udetxea, se muestran de diversas variedades de plantas y animales. (Fotos: Esteban Nieto)
Apuesta por el desarrollo sostenible

Urdaibai es una de las 300 zonas naturales del mundo elegidas por la UNESCO para ser reserva de la biosfera, es decir, conservar para el futuro sus ecosistemas naturales y, a la vez, mejorar la calidad de vida de sus habitantes mediante un uso racional de sus recursos. La educación ambiental -en la que se encuadran las visitas escolares- ayuda a lograr esos fines en un entorno como éste, de especial interés para la investigación de científicos y naturalistas y para el disfrute del público en general.

Bilbao.Marisa Gutiérrez

Cómo conservar la diversidad de plantas, animales y organismos que integran nuestra biosfera, cómo mantener ecosistemas naturales sanos y, al mismo tiempo, satisfacer las necesidades materiales y deseos de un creciente número de seres humanos? Cómo hacer compatible la conservación de recursos biológicos con un uso sostenible de esos recursos?. Estas preguntas, quizás uno de los mayores desafíos a los que se sigue enfrentando la humanidad en este umbral del siglo XXI, fueron el eje de la Conferencia sobre la Conservación y el Uso Racional de los Recursos de la Biosfera, convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1968. El fruto de esta reunión internacional fue la puesta en marcha del programa MAB, eligiendo lugares en los que se hicieran compatibles los objetivos aparentemente enfrentados de conservación de la biodiversidad, fomento del desarrollo socioeconómico y mantenimiento de los valores culturales e históricos. Estos lugares, que a comienzos de la década de los setenta fueron denominados "Reservas de Biosfera", fueron así señalados como áreas para experimentar, perfeccionar, demostrar e implantar esos objetivos. En definitiva, utilizando una expresión que la Conferencia sobre Medio Ambiente de Río de Janeiro en l992 puso en primer plano, para intentar un "desarrollo sostenible".

Una de estas zonas, desde que la UNESCO la declaró Reserva de la Biosfera en 1984, es Urdaibai. A lo largo de 220 kilómetros cuadrados, en el Golfo de Vizcaya, al abrigo del cabo de Matxitxako, Urdaibai tiene su eje en el largo valle formado por el río Oka, que desde el monte Oiz y, tras pasar por Gernika, se dirige hacia el norte hasta encontrarse con el mar Cantábrico. Integrada por varios valles volcados al mar a través de un estuario, la reserva ocupa aproximadamente la décima parte de la

superficie de Vizcaya, incluye 22 municipios -doce de ellos en su totalidad- y sus dos núcleos urbanos más importantes son las villas de Gernika y Bermeo, que desde hace siglos centralizan la actividad económica de la comarca. La primera, situada en el centro geográfico del territorio, es un nudo de comunicaciones y de intercambio comercial. Bermeo, que ha crecido vinculada estrechamente a la mar, es el principal puerto de bajura de la cornisa cantábrica.

Régimen específico

El 6 de julio de l989 el Parlamento vasco aprobó la Ley de Protección y Ordenación de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, que establece un régimen jurídico especial al primer espacio protegido de la Comunidad Autónoma Vasca "en razón de su interés natural, científico, educativo, cultural, recreativo y socioeconómico". Se trata de una ley, dentro de la filosofía de estas reservas, que no se limita a la protección de los lugares mejor conservados, sino que contempla medidas que intentan favorecer el desarrollo sostenible de la comarca y que establece órganos de participación, como el Consejo de Participación y el Patronato.

Es precisamente a la sede de este Patronato de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, el Palacio de Udetxea, un edificio situado muy cerca de la Casa de Juntas y del Árbol de Gernika, a donde acuden los escolares, en vistas guíadas por un monitor, para saber más de las Reservas de la Biosfera y para conocer, concretamente, ésta.

Ayudado por diapositivas, el monitor les explica que en Urdaibai conviven cuatro ecosistemas. La campiña ocupa la mayor parte de sus valles y es el resultado de la actividad agrícola y ganadera, desarrollada en armonía con la naturaleza durante siglos por sus pobladores. Su núcleo es el caserío tradicional vasco, en el que se reúnen a su vez prados, cultivos, riachuelos, setos, edificaciones y muchas especies diferentes de animales. Algunos de éstos, como la golondrina y la lechuza, prefieren incluso vivir en la misma casa de las personas. En el pasado en estos valles, como se les explica a los chavales, abundaban los grandes robledales, que han sido sustituidos en buena parte por plantaciones de pinos.

El encinar

El segundo ecosistema es el encinar, bosques que se mantienen siempre verdes, ya que están formados por árboles y arbustos de hoja perenne, como la encina, el madroño o el laurel, con aspecto selvático y enmarañado, debido a la multitud de lianas y plantas trepadoras. Situados a ambos lados de la marisma, en Urdaibai los encinares cobijan tejos, ginetas, jabalíes, cárabos y arrendajos.

La marisma de Urdaibai está en el centro de la Reserva y se forma al encontrarse las aguas del mar con las del río Oka. Los materiales arrastrados por las mareas y el río hacen a este ecosistema muy rico y cambiante, con gran variedad de plantas y animales. Los más espectaculares son seguramente las aves migratorias que en otoño o invierno se refugian aquí, algunas varios meses y otras sólo unos días, para descansar en su viaje hasta África. Siendo las marismas ecosistemas muy castigados y destruídos por la actividad humana, se recuerda a los jóvenes visitantes la importancia de proteger y cuidar éstas de Urdaibai, las mayores que pueden encontrarse en el País Vasco.

La costa

El cuarto ecosistema, la costa, es aquí grande y variada, con espectaculares acantilados, como el de Ogoño; islas, como la de Izaro; playas, como Laga o Laida; y pueblos lleno de actividad marinera, como Elantxobe o Bermeo.

En estos ecosistemas puede apreciarse también la huella de la actividad humana. En Urdaibai hay numerosos yacimientos arqueológicos y vestigios de esa presencia. Los más antiguos encontrados, las cuevas de Santimamiñe en Kortezubi, pertenecen a la primera de las culturas desarrolladas en el Paleolítico Superior, es decir, entre 35.000 y 18.000 años antes de Cristo. Pero es a comienzos de este milenio cuando la incidencia humana

en la modifiacción del paisaje adquiere importancia real, cuando los habitantes empiezan a transformar el bosque y fundan los primeros núcleos o villas: Bermeo, en 1236 y Gernika, en 1366. Son siglos, entre el XIII y el XV, de auge del comercio y de las ferrerías. Volcado luego el trabajo hacia el sector primario, en este último siglo la actividad industrial, conviviendo con la agraria, ha conformado el paisaje actual.

Urdaibai, que ha desempeñado un papel relevante en la dinamización social, política y económica de Vizcaya, cuenta en estos momentos con una población de unas 45.000 personas. Su actividad económica se basa en el sector metalúrgico y marítimo-pesquero, además de la agricultura, la ganadería, el sector forestal y un turismo centrado, sobre todo, en las playas y las villas históricas.

La visita a la sede del Patronato incluye la visión de una maqueta de todo Urdaibai, que permite hacerse una idea de conjunto sobre lo que luego los chavales podrán ver en detalle si realizan algunos de los numerosos itinerarios posibles por la zona. En ella, como en el resto de las Reservas de la Biosfera, tal como se explica a estos escolares y se afirmó en la Conferencia de Sevilla en l995, "se explora el modo de satisfacer las necesidades básicas de la sociedad en su conjunto, mostrando el camino hacia un futuro más sostenible" .

 

Escolares visitan la reserva de la biosfera de Urdaibai (Vizcaya)