En la muerte
de un maestro
Torrente Ballester, una obra llamada a permanecer
Gonzalo Torrente Ballester fue dueño de un castellano
de extraordinaria pureza.
(Foto: EFE)
 

Madrid.Angel Vivas

A finales del mes pasado, a los 88 años de edad, falleció Gonzalo Torrente Ballester, un autor imprescindible de la narrativa española al que el reconocimiento de sus compatriotas le llegó tarde. Dueño de una imaginación desbordante, nos dejó una obra abundante y de una riqueza inusual en cuanto a creación de personajes y capacidad fabuladora. Esos personajes y los mundos que creó viven y vivirán siempre.

A veces, las palabras desgastadas por el uso o convertidas en tópicos de circunstancias (por ejemplo, una necrología, como en este caso) recuperan toda su exactitud y no conllevan un ápice de exageración. Gonzalo Torrente Ballester, fallecido hace unos días, era -es, pues su obra sigue viva- uno de los más grandes novelistas españoles de este siglo, y quizá el mayor de su segunda mitad. Tal constatación puede contrastarse de otra manera, volviendo la oración por pasiva. Cuántas novelas de los últimos cien años pueden compararse con La saga/fuga de J. B.? Rebúsquese hasta donde se quiera, pero, desde cualquier punto de vista, y aun teniendo en cuenta que la crítica literaria dista de ser una ciencia exacta, no saldrán más de cuatro o cinco. Lo anterior no es sólo -que lo es- la afirmación de un lector entusiasta. Otros doctores con más títulos lo han dicho. El Nobel Saramago, sin ir más lejos, que no se cansó de proclamar el carácter de genial (sic) de dicha novela.

Reconocimientos

Reconocimientos como el de Saramago no le faltaron a Torrente Ballester (que obtuvo, entre otros, los premios Príncipe de Asturias y Cervantes) en los últimos años. Pero eso no siempre fue así. Sus primeras novelas, algunas tan notables como Don Juan, pasaron prácticamente inadvertidas. Esa flagrante incomprensión fue una de las causas de que Torrente se marchara a Estados Unidos a mediados de los sesenta. Tampoco debieron de ser ajenas a esa decisión las medidas represivas que sufrió por haber firmado un escrito en el que se pedía información sobre la actuación policial en las huelgas mineras de Asturias. El caso es que Torrente cortó amarras con España y, en un ambiente distinto y ajeno a cualquier influencia, escribió una obra libérrima y la más importante de las suyas, La saga/fuga de J. B. Publicada a principios de los setenta, la novela encontró un ambiente más propicio, sobre todo entre una generación de jóvenes lectores que pronto la hizo suya y la difundió de boca en boca. De la noche a la mañana, Torrente se convirtió en un autor respetado por la crítica y querido (querido, no sólo admirado) por los lectores. Su popularidad subiría aún más cuando, unos años más tarde, la televisión emitiera una versión de su trilogía Los gozos y las sombras.

Sus nuevos títulos -Fragmentos de Apocalipsis, La isla de los jacintos cortados, Quizá nos lleve el viento al infinito...- se verían ya inevitablemente acompañados por el éxito. Se recuperaría incluso una vieja novela, La princesa durmiente va a la escuela, que terminaría de demostrar, por si hacía falta, que el talento de Torrente venía de muy atrás; lo único novedoso era su reconocimiento.

Fecundísima imaginación

Qué se puede destacar de esa larga y admirable obra? Lo primero, su fecundísima imaginación, la portentosa capacidad de crear mundos y personajes (virtud que hoy se echa de menos en tantos jóvenes dotados de buenas maneras pero incapaces de despegar de su realidad más inmediata). Junto a ello, un prodigioso dominio del lenguaje, un castellano de extraordinaria pureza que nunca olvida el sentido oral de la literatura (es conocida la costumbre de Torrente de grabar en magnetofones lo que iba escribiendo para comprobar su efecto al oído). Finalmente, sus novelas pueden ser calificadas de novelas de ideas, dada la carga cultural que siempre llevan. Pero nadie se asuste: ese fondo cultural toma, a menudo, una forma paródica (La saga/fuga una vez más) y está adobado siempre con un excelente sentido del humor. Torrente Ballester es uno de los autores más divertidos que ha dado la literatura española en muchos años.

No hay ningún riesgo en afirmar que esa obra, de la que hemos citado sólo los títulos más importantes (destaquemos entre los no citados Off side) va a quedar en la historia de la literatura española. Es parte ya de nuestro mejor patrimonio cultural, y ningún aficionado a la novela debería renunciar al derecho y el placer de conocerla. Ahora mismo, Alianza Editorial la está reeditando en formato de bolsillo. Es decir, para todos los bolsillos.