ROMEU

Las materias escolares

(...) Para muchos profesores de Secundaria, su saber acerca de la materia que enseñan no es sentido (o asumido) como problema, y conceden mayor importancia a otro tipo de carencias formativas. Lo que se sabe parece que es más que suficiente para enseñar en ese nivel educativo. Aunque de vez en cuando sea conveniente actualizarse científicamente, se ve más necesario llevar a cabo una actualización didáctica, como si ésta no tuviera necesariamente que ver con la materia que se enseña.

Por el contrario, muchos maestros de Primaria reconocen que hay veces que "no saben muy bien la materia que tienen que enseñar", justificando con ello la dependencia del libro de texto, y reclamando una "actualización científica básica".

Pero lo que todos los que damos clase sabemos es que, en la práctica, la falta de un dominio adecuado de las materias escolares suele generar problemas de desigualdad y dogmatismo en nuestra intervención, con lo que ello supone de pérdida de oportunidades de aprendizaje para el alumnado; también puede provocar impotencia ante los reiterados errores que cometen los alumnos por su falta de interés ante el contenido que se enseña. Todo ello redunda en una falta de criterios propios para formular y seleccionar los contenidos escolares.

Muchas de las dificultades que tenemos para construir un conocimiento profesional de las materias escolares provienen de los estereotipos sociales que existen acerca del conocimiento, y más concretamente del tipo de formación disciplinar recibida: desconectada de los problemas prácticos docentes y, con frecuencia, enfocada hacia un enciclopedismo aditivo y fragmentario. Se propicia una visión absolutista y jerarquizada del conocimiento, en la que se considera que existe un criterio de racionalidad universal que sirve para juzgar la validez y certeza de cualquier saber. Así, los conocimientos científicos, cuando son comprobados empíricamente, tienen un carácter verdadero y universal. A raíz de este planteamiento, se considera el conocimiento disciplinar, y especialmente el proveniente de las ciencias experimentales, como una forma superior de conocimiento, infravalorando o ignorando otras formas igualmente válidas. En definitiva, desde el punto de vista de la formación del profesorado, el denominado epistemológico constituye un obstáculo de primer orden en el proceso formativo, porque sólo capacita para un tratamiento simplificado de los contenidos escolares y de su aprendizaje en el contexto escolar (...).

Rosa Martín del Pozo (Cuadernos de Pedagogía, Nº 276, Enero 1999)

Haz la división tú, que eres matemático

(...) Cada vez somos más los profesores y profesoras de matemáticas preocupados por buscar nuevos métodos para su enseñanza. Por algo es que la didáctica de las matemáticas es, de entre todas las ciencias, la que más ha avanzado y mayor número de publicaciones ofrece a los enseñantes. Aunque también es verdad que en estos tiempos el éxito del profesor es, simplemente, que sus alumnos sepan operar mínimamente y asuman procesos básicos de abstracción para poder aplicarlos a la resolución de problemas.

Estas líneas son para lanzar un ruego muy sencillo, dirigido sobre todo a los medios de comunicación: las matemáticas, la ciencia, sirven para mejorar el mundo, háganles un hueco. ¿Acaso no ha sido la ciencia el motor de las más grandes revoluciones?.

Además de cultura, las matemáticas nos aportan herramientas valiosísimas para manejarnos en la vida. Nos organizan las ideas, nos hace cuestionarnos constantemente los que percibimos, nos facilita el entendimiento, nos ofrece una base inmejorable para acceder al resto de las ciencias. No se debe olvidar que detrás de la energía solar, de las investigaciones oncológicas, del televisor en casa, hay muchos números que se suman y se restan.

Esteban Serrano Marugán. (El País, 12 de enero de 1999.)

Las escuelas que fracasan serán
privatizadas en Gran Bretaña

En Gran Bretaña, las escuelas que fracasan serán entregadas al sector privado, dentro de unos planes de gran alcance para modernizar a las autoridades educativas locales (que en Gran Bretaña son las responsables de la educación).

En la primera intervención en público de un miembro del consejo de ministros desde el año nuevo, el titular de Educación, David Blunkett, anunciará esta semana unas propuestas radicales que permitirán la privatización de áreas completas de la educación estatal que se considera que defraudan a los padres y a los alumnos.

Esto incluiría servicios individuales, tales como los de inspección, asesoramiento o las necesidades especiales de los departamentos de una LEA (Autoridad Local Educativa). Pero aún más controvertido, también permitirá al sector privado gestionar centros.

El gobierno ha permitido ya a empresas privadas tomar parte en las gestiones de Zonas de Acción Educativa, en áreas de gran depresión social. Pero hasta el momento sólo una escuela, en Surrey, ha sido transferida a capital privado, por el ayuntamiento conservador. Bajo los nuevos planes, los centros que fracasen serán entregados de manera rutinaria a compañías privadas.

The Observer (3-I-99).